URUGUAY: Se estima que salen de circulación 100 mil computadoras al año

La basura electrónica que se genera en el mundo crecerá 33% hacia 2017

A nivel local se recomienda "guardar en casa" los desechos hasta que se ponga en marcha una normativa adecuada

Tirar a un vertedero los monitores no es solución. Foto: Archivo

Luis Custodio

El problema de la generación de electrónicos en desuso está aumentando a pasos agigantados en todo el mundo, y si bien se han puesto en marcha campañas y programas para hacer frente a las dificultades que acarrea, la velocidad de generación de esos desechos supera el ritmo de la puesta en marcha de las medidas adoptadas. En Uruguay, los bajos porcentajes de reutilización y reciclado reflejan la complejidad de la situación.

Se trata de un problema a escala global para el que todas las soluciones parecen parciales. Desde 1981 hasta 2008, se lanzaron al mercado un billón de computadoras, según datos de Unesco. Diferentes publicaciones internacionales estiman que esa cifra se duplicó en los últimos cinco años. A esto, debe sumarse -según cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones- que a 2012 había 6 mil millones de teléfonos celulares en todo el planeta, cada vez con menor vida útil, producto de los avances tecnológicos y las lógicas del consumo.

Rápido crecimiento

En solo cinco años, el volumen de los artículos que requieren corriente eléctrica o campos electromagnéticos para su funcionamiento que culminan su vida útil a nivel global se incrementará un tercio, alcanzando las 65,5 millones de toneladas métricas anuales, según datos de "Solución al Problema de los Desechos Electrónicos" (StEP, por su sigla en inglés), una iniciativa respaldada por Naciones Unidas en la que participan empresas, gobiernos y ONG.

En 2012, se produjeron casi 49 millones de toneladas métricas de basura electrónica, un promedio de 7 kilogramos para cada uno de los habitantes del planeta, de acuerdo con un reciente informe de esta organización. A partir de distintas iniciativas, Naciones Unidas quiere poner el foco a nivel global sobre este problema, lo que en inglés se conoce como "e-waste". Ello, tanto por la gran cantidad de piezas con productos tóxicos de estos aparatos, como por el interés económico que surge de las tareas de reciclaje.

Un reciente estudio sobre los beneficios de reciclar los teléfonos móviles, señala que un millón de estos aparatos puede producir 24 kilos de oro, 250 kilos de plata, 9 kilos de paladio y alrededor de nueve toneladas de cobre. Condiciones similares se presentan para el reciclado de computadoras y monitores.

Mapeo global

La presentación de StEP incluye el primer mapa global de basura electrónica -lo que en el argot especializado se denomina Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE)- y muestra una estimación de la cantidad de desperdicios de esa categoría que genera cada país.

Estados Unidos y China encabezan los rankings, tanto por cantidad de equipos tecnológicos incorporados al mercado en el año (2012) como en volumen de desechos, en cifras muy parecidas. Pero cuando se mira la producción en términos per cápita, Estados Unidos generó 29,8 kilos de estos residuos por persona, seis veces más que China.

En Latinoamérica, Brasil y México fueron los países que generaron más RAEE. En 2012, Brasil puso en el mercado 2 millones de toneladas de equipos electrónicos y generó 1,4 millones de toneladas de basura, 7 kilos por habitante. Mientras, México puso en el mercado 1,5 millones de toneladas de equipos y tuvo como resultado 1 millón de toneladas de basura, el equivalente a 9 kilos por habitante.

Para el caso de Uruguay, el trabajo estima un total de chatarra electrónica para el año 2012 de 31.480 toneladas, lo que representa 9,3 kilogramos per cápita, por encima de la media mundial. Profesionales uruguayos vinculados a esta actividad no confirmaron esas cifras, en el entendido que son estimaciones que surgen a partir de estadísticas tomadas de otros países de la región.

Contaminantes

Los RAEE pueden contener sustancias químicas y metales pesados como berilio, cromo, cadmio, arsénico, selenio, antimonio, mercurio y plomo, además de oro, plata y cobre.

El desconocimiento de los efectos nocivos de no prever una deposición final para estos residuos diferente al resto de la basura, tanto a nivel domiciliario como industrial va acompañado, muchas veces, por la falta de reglamentaciones específicas y estímulos al sector privado.

Comúnmente, el reacondicionamiento y el reciclaje de chatarra electrónica son dejados al sector informal, lo que expone a miles de recicladores a graves riesgos de salud por falta de conocimiento de los peligros causados por la incineración abierta de desechos, entre otros tratamientos.

Al vertedero

Se calcula que en Uruguay, unas 100.000 computadoras quedan fuera de uso cada año, lo que representa aproximadamente 1.000 toneladas anuales solo en ese tipo de aparatos. Además de otros electrónicos, se suman las bombillas de iluminación con componente de mercurio, que deben ser gestionadas. El trabajo con estas luminarias se basa en la molienda controlada del tubo fluorescente o de la lámpara y el resultado de ese proceso comenzará a exportarse en breve hacia Portugal, donde un gestor especializado en este producto se encargará de su disposición final.

El problema es que por los procesos formales de manejo y reciclaje "solamente pasan entre el 2% y el 5% del total", comentó la química farmacéutica Ana Luisa Arocena, experta en gestión de residuos. Más allá de iniciativas puntuales en el sector privado, empresas públicas o particulares, lo cierto es que la gran mayoría de los artículos electrónicos que se descartan van a parar a los contenedores y de allí a los vertederos de basura. En Montevideo, las compañías o individuos que quieran deshacerse de desechos informáticos pueden recurrir a la Intendencia, que enviará un camión a buscarla, con un costo de una unidad reajustable por tonelada. Pero todo va a parar también al vertedero municipal de Felipe Cardoso.

"La Intendencia no debería retirar estos residuos, desde el punto de vista ambiental es un error, ya que esta basura no debería ir como relleno sanitario", apuntó.

En casa

Según Arocena, el ciudadano común no tiene opciones adecuadas para sus electrónicos en desuso: "los guardan o se los dejan para el recolector, con lo que con suerte terminan en el sitio de deposición final de la Intendencia de Montevideo y en el peor de los casos, quedan en la calle luego del reciclaje informal".

Aseguró que la mejor opción en la actualidad es "guardarlo en cada casa", aunque resulte incómodo. "Pensando en la ciudad, hasta tanto no haya una normativa más precisa y mayores oportunidades de reciclaje en condiciones seguras, es preferible tenerlo en nuestro hogar", insistió.

Una experiencia puntual que ha tenido relativo éxito ha sido la de Antel Integra, donde a partir de equipos celulares en desuso y de PC que son tomadas para reciclaje y donadas a personas de escasos recursos, incursiona en la materia. Según la web de la telefónica, se reciclaron en un primer programa, 500 equipos donados a diversas organizaciones.

Para unos pocos

En materia empresarial, Arocena explicó que existen gestores autorizados a recibir esta carga, pero con una capacidad instalada que es mucho menor a lo que se genera. La firma que conduce esta profesional, Triex (subsidiaria del grupo Ciemsa), está registrada ante la Dinama y no se dedica solo a chatarra electrónica, sino a residuos especiales en general. En ella trabajan 14 personas, en la separación y clasificación de componentes, que luego van a distintos canales de comercialización.

El principal comprador en el rubro es la empresa Werba, que adquiere metales no ferrosos (aluminio o cobre) los que funde en barras y luego exporta.

La mayoría de los actores en esta actividad "están en la informalidad", indicó Arocena. Aseguró que es muy difícil que haya interés en invertir en esta actividad "cuando no se sabe qué mercado habrá a corto plazo", ante la falta de normativas precisas.

Quienes acceden en la actualidad a la gestión que realiza Triex "son empresas grandes, que destinan parte de su presupuesto para esta tarea. Una vez que exista la legislación necesaria que establezca las obligatoriedades para las compañías que introducen en el mercado estos productos, seguramente el negocio será más atractivo y aparecerán otros actores", insistió.

Más del 90 % de los materiales de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos podrían ser recuperados y reciclados, aunque esos porcentajes no se logran en el país. Contando los plásticos, en Triex se recicla el 80% del peso total de los equipos, aseguró Arocena.

Según expertos internacionales, aproximadamente el 95% de la torre de una computadora puede ser reciclado, desde el disco duro y la memoria hasta la tarjeta madre y su alambrado de oro y plata, y un porcentaje algo menor en los celulares.

Normativas

Para la experta Ana Luisa Arocena, hacen falta herramientas legislativas que permitan poner en marcha la denominada "responsabilidad extendida" del fabricante o exportador, que es el principio sobre el que hay consenso a nivel internacional.

"En Uruguay tenemos solamente el artículo 21 de la Ley general de Protección al Medio Ambiente, donde se especifica que el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y los gobiernos departamentales en coordinación, regularán un conjunto de actos que hacen a la gestión de desechos", apuntó.

En la actualidad existen "algunas normas específicas, como es el caso de los envases, de las baterías o los restos sanitarios. En 2013 se incorporaron otros, referentes a envases de agroquímicos y el de residuos industriales" (ver recuadro).

A juicio de la experta, "falta la ley madre que ordene roles, responsabilidades y hacia dónde queremos ir en la materia. El proyecto existente, que está en borrador, se enfocó especialmente en la basura domiciliaria, pero se buscará incluir algunos componentes que se vinculen más con la actividad industrial y la chatarra electrónica en especial", subrayó.

La falta de control al comercio internacional de electrónicos usados

Un estudio realizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts y el Centro Nacional de Reciclado de Electrónica de Estados Unidos detalla la generación, recolección y exportación de algunos tipos de equipos de segunda mano, que al no encontrar mercado en su país, terminan en Estados con menores condiciones aún para un reciclado correcto y menos dañino.

Los datos señalan que en 2010, Estados Unidos generó 258,2 millones de unidades usadas de computadoras, televisores y teléfonos móviles, y muchos de ellos fueron a parar a Latinoamérica. En el caso de los teléfonos celulares, los destinos habituales fueron Paraguay, Guatemala, Panamá, Perú y Colombia. El estudio indica que dos tercios de las unidades utilizadas fueron recogidas para ser reutilizadas y recicladas y que el 8,5 % de los aparatos fueron exportados como unidades enteras. En el caso de los televisores o monitores, los principales destinos fueron México, Venezuela y Paraguay.

El informe pone de relieve los grandes desafíos actuales que presenta la recolección de información certera acerca de la clasificación y etiquetado de productos usados y de sus componentes, debido a una supervisión reguladora mínima y acuerdos internacionales muy limitados, respecto de las definiciones de los usos finales (es decir, reutilizar versus reciclaje).

Entre varias recomendaciones, se pone énfasis en la necesidad de crear códigos comerciales para los electrónicos con uso, mayor acceso a los datos comerciales para permitir un análisis más preciso de los flujos de exportación, así como mejor información sobre los destinos de reexportación.

Nueva postergación del decreto sobre gestión de residuos industriales

En Uruguay no existe una normativa específica para los electrónicos en desuso, sino que están comprendidos en un ámbito general de sólidos industriales (RSI), para el caso de las empresas.

En julio pasado, fue aprobado el decreto que reglamenta el marco para el manejo ambientalmente adecuado de los RSI, desde su generación hasta su disposición final. A partir de esa normativa, se responsabiliza a los generadores y establece la obligación de tener planes de gestión para toda la basura sólida que genere la actividad de una compañía.

El decreto preveía un plazo de 6 meses para que presentaran sus planes ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente. En esa oficina, se aseguró a fines de diciembre que los actores privados que presentaron sus planes "fueron muy pocos", por lo que se resolvió otorgar una prórroga, hasta fines de marzo. Entre las empresas que trabajan con residuos de más difícil manejo, se entiende que el plazo era muy exiguo, por lo que habían expresado su interés en contar con mayor tiempo.

La normativa a aplicar incluye en la consideración a todo desecho en fase sólida o semisólida, líquida o gaseosa que, por sus características físico químicas, no pueda ser ingresado en sistemas tradicionales. Los generadores de los RSI son responsables por dichos desechos, su manejo en todas las etapas, así como los daños al ambiente, incluida la salud de las personas. Comprende la generación, manejo interno, almacenamiento, transporte, reciclado, tratamiento y disposición final.

Una vez que la norma esté en aplicación, deberán presentar declaraciones juradas y llevar registro mensual de las cantidades de RSI.

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