HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

La balanza de pagos cuenta la misma historia

Hay un “ajuste” en el sector privado en los tres últimos años que supera el 7% del PIB.

BCU declaró desierta emisión. Foto: archivo El País
Foto: archivo El País.

En una economía pequeña como la uruguaya, la balanza de pagos cuenta una buena parte de lo que sucede en la coyuntura macroeconómica. En este trimestre, el BCU presentó una modificación en la metodología de registro y con ello actualizó la estadística a la realidad de la actividad económica inserta en los circuitos comerciales y financieros globales. Desde el punto de vista de la evolución no hay grandes cambios, pero en las cifras absolutas hay algunas incorporaciones significativas.

En grandes líneas, la foto en un período de doce meses terminados en junio de 2017 muestra una economía que es superavitaria en las transacciones corrientes. Del lado financiero, la característica es que ya no se recibe un flujo de inversión extranjera directa, el sector privado residente deshace inversiones en el exterior y el sector público se endeuda.

El saldo en cuenta corriente con la nueva metodología sigue la misma tendencia que el registrado con la metodología anterior, pero un escalón hacia arriba por la incorporación de nuevas actividades exportadoras. En el gráfico superior del cuadro adjunto se ilustra la evolución de este saldo como porcentaje del PIB del período anual terminado en cada trimestre. Hay un pasaje de déficit en cuenta corriente entre el 3,5% y el 4,0% entre 2012 y mediados de 2014 hacia un superávit que en el último dato disponible se ubicó en 2% del PIB. El momento de equilibrio entre lo pagado y lo recibido se ubica en el último trimestre del 2015.

El saldo en cuenta corriente viene a ser la diferencia entre ingresos y egresos que tienen los residentes en relación con los no residentes. Se puede descomponer en la diferencia entre ingresos y egresos del sector público y el privado.

Si se toma en cuenta que las mediciones por fuentes de financiamiento del déficit del sector público no financiero promedio para el período 2012/13 fue del 1,9% del PIB, la diferencia con el saldo en cuenta corriente se corresponde principalmente al sector privado y da un déficit del 1,8% del PIB. En aquel entonces, tanto el sector público como el privado estaban gastando más que lo que les ingresaba y de esa forma alimentaban un déficit de cuenta corriente.

La situación cambia drásticamente para mediados de 2017 porque se pasa a un superávit de cuenta corriente, pero el sector público va en sentido contrario y aumenta el déficit significativamente al 3,7% del PIB. Por lo tanto, por diferencia se puede inferir que el sector privado registra un superávit (ahorro) del 5,5% del PIB. De esa manera, la balanza de pagos permite cuantificar el "ajuste" del sector privado en los tres últimos años por encima de 7% del PIB.

El superávit en cuenta corriente se basa en el flujo corriente de bienes y servicios ya que lo que son pagos de intereses y dividendos genera un flujo de salida de dinero. En el gráfico de la izquierda en la zona media del cuadro se ilustran los dos principales componentes tradicionales del flujo comercial: los bienes y los servicios. Junto a ellos también se presenta la exportación neta de las operaciones de compraventa de bienes que son nuevas en el registro, producto del cambio metodológico.

La diferencia entre exportaciones e importaciones de bienes pasa de saldos negativos en el 2012/13 a uno positivo, atravesando en diagonal el gráfico. Detrás de esta evolución hay una caída en el precio de las importaciones superior al que tuvieron las exportaciones y un ajuste en las cantidades importadas. Ese ajuste en las cantidades es la contracara del pasaje de déficit a superávit comercial en el sector privado y se corresponde con menores inversiones y una moderación del consumo.

En el caso de los servicios, hay una evolución marcada con el flujo de visitantes argentinos que recibe la economía y en menor medida con los viajes al exterior de los residentes. En el primer caso, 2013 y 2014 fueron malos años en cuanto a la recepción de turistas argentinos y por eso se pasó a un saldo negativo, cuando lo habitual es que el país sea superavitario en servicios.

El tercer componente es lo nuevo en la medición y acerca los registros a la realidad de la globalización y el negocio de las materias primas. El fenómeno de compraventa que incluye la nueva metodología surge cuando una empresa residente compra bienes en un país del exterior, nunca los ingresa al país ni los transforma y los vende en otro país del exterior. Es una partida neta, por lo tanto al volumen que se compra se le resta el que se vende y lo que impacta en el saldo corriente es la diferencia que se explica por los márgenes de comercialización, las ganancias y pérdidas por tenencia y las variaciones de stock.

Es una práctica que abarca varias empresas, pero que tiene un predominio en la actividad de algunas que operan con soja en los mercados internacionales. También es relevante en los números una actividad similar con derivados de petróleo. Para tomar como referencia, las ventas de bienes bajo la actividad de compraventa fueron en el año terminado en junio del 2017 de US$ 36.373 millones, acompañada por la adquisición de US$ 34.844 millones. La exportación neta fue de US$ 1.529 millones en dicho año.

Las cifras brutas son muy abultadas y está bien computar la actividad por el neto. Igual se trata de un salto en escalón en el concepto exportación de bienes y servicios por el país, ya que el nivel sin considerar estas operaciones se ubica en el orden del 10% del resto de las exportaciones.

En bienes y servicios, en la actualidad se vende más de lo que se compra al resto del mundo y eso genera un ingreso de moneda extranjera. En el caso del pago de intereses, dividendos y remuneraciones a otros factores de producción, hay una salida de moneda extranjera, o sea, se paga más de lo que se recibe. En el gráfico de la derecha en la zona media se puede observar la evolución que es bastante estable y en el último año llegó a US$ 2.778 millones, principalmente el pago de utilidades a la inversión directa que los extranjeros realizaron en nuestra economía.

La otra parte del saldo corriente es el flujo financiero y en el gráfico de la zona baja del cuadro se ilustra la evolución de los ingresos financieros como inversión extranjera directa neta y las otras inversiones financieras en la economía.

En el caso de la inversión directa, en este momento los uruguayos están aumentando más los activos que tienen en el exterior que lo que están invirtiendo los extranjeros en Uruguay.

Por el lado de la inversión en cartera, entre los años 2015 y 2016 se produjo una reducción de parte de los no residentes. Este fenómeno se ilustra en el pasaje de esta variable por los números positivos en el gráfico para esos años. En lo que va de 2017 hay un nuevo cambio de tendencia y se comienza a observar un muy fuerte ingreso de capitales, con avidez por los títulos de deuda, principal explicación del atraso cambiario.

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