ISAAC ALFIE

Balance Ancap, rebaja en 2018

Pocos días atrás, en pomposa y lisonjera conferencia, el directorio de Ancap y la ministra de Industria presentaron las cifras 2016 de la empresa. Al momento de escribir esta columna, en la página del ente únicamente se encuentra la presentación realizada, pero no la memoria anual ni el balance detallado y auditado.

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"Si hay posibilidad de ahorar impuestos en España, no me cabe en la cabeza descartarlo". Foto: María Inés Hiriart

De todas maneras, dado el grado de detalle de aquella y la jerarquía de quienes expusieron las cifras, entiendo que es suficiente información, carente de riesgos de encontrarnos con sorpresas posteriores, como para realizar un primer análisis con razonable profundidad para entender lo que pasó y la situación estructural de una empresa que, a fines de 2015 estaba técnicamente quebrada.

Positivo.

De las cifras presentadas surge que efectivamente ha habido un control en los gastos en general y los relativos al personal en particular. Así el total de gastos de administración y ventas se redujo aproximadamente 8% en términos reales, ahorrando unos US$ 34 millones. A su vez, se redujo el precio pagado por los biocombustibles a ALUR, en línea con su caída en el mercado internacional. Esto último no significa que el porcentaje de sobreprecio que Ancap le abona a ALUR haya disminuido, por el contrario estimo que aumentó ligeramente pero mayormente se respetó la tendencia de mercado.

Sorpresa negativa. Lo primero que me "rechinó" al escuchar el anuncio, fue el número resumen, una esmirriada utilidad de apenas US$ 15 MM en un año donde:

i. Se le condonaron US$ 625 MM de deuda, lo que implica una reducción de la carga de intereses en unos US$ 30 MM,

ii. El dólar bajó, con lo cual la diferencia de cambio —excusa predilecta para los resultados negativos—, este año da ganancia por US$ 21 MM

iii. Tal como expresé en este espacio hace un par de meses, el sobreprecio que el ente cobra en sus ventas domésticas de gas oil y naftas, frente a su propio precio de ineficiencia, fue en 2016 de aproximadamente US$ 450 MM (1).

Mi expectativa era sustancialmente mayor, más aún al observar que aparecen utilidades por US$ 20 MM de "recuperación" de deuda de Pluna, otra transferencia del gobierno que se sumó a la condonación de los 625 MM.

En función de lo anterior, esperaba una utilidad no menos de 15 veces la mostrada. ¿Qué sucedió? Con habilidad política se aprovechó la oportunidad para tirar a pérdida US$ 123 MM de "inversiones" en el Portland y se contabiliza una multa de DGI por US$ 108 MM. Respecto de esta última, me resulta sumamente extraña, al menos pensando en cómo los entes hacían sus liquidaciones.

Desconozco si existen informes internos de Ancap o consultas con especialistas en el tema al respecto. En los balances anteriores, ni los informes de la auditoría privada ni los del Tribunal de Cuentas, advierten nada.

Entonces, o fallaron todos los controles de auditoría, o la deuda no es tal y resultó una manera elegante mediante la cual el GC tomó una transferencia de Ancap (como lo hace de Antel, UTE, BROU, BSE, ANP) sin pagar el costo político de no haber bajado el precio de los combustibles ante la enorme caída del precio del petróleo.

Balance estructural.

A partir de las cifras presentadas, quitando todos los factores descritos que "ensucian" la comparación (diferencia de cambio, intereses, pérdidas y ganancias por una sola vez), podemos reconstruir el cambio en el resultado. Éste, así medido, mejora frente a 2015 en $ 8.306 millones, que básicamente se explican por los $ 8.137 de aumento en el margen bruto (ventas menos costo), es decir el sobreprecio cobrado en los combustibles.

De todo lo anterior. y teniendo en cuenta el aumento de precios de enero pasado, se puede concluir que con la actual —insostenible— relación de precios internos a costo del petróleo Ancap, aun pagando sobreprecios en los biocombustibles y soportando las pérdidas recurrentes de ALUR, cemento, alcoholes, cal, etc. —que sumadas tienen un piso de US$ 155 MM al año, pero seguramente sea mayor a poco que se profundice el estudio en cada empresa— tiene un superávit estructural antes de IRAE de unos U$S 140 MM (2).

Es decir, se estaría en condiciones de reducir el precio al público en 6% sin generar problema alguno, porcentaje que sube a 12,5% si se eliminan los déficit y transferencias implícitas a las colaterales. La reducción de precio sería aún mayor si, como se anuncia, la reducción de personal y los recortes de gastos continuaran.

Estrategia Electoral.

El resultado estructural que muestra Ancap, con estas tarifas y precios del petróleo y dólar, es superavitario en US$ 140 MM anuales, básicamente derivado de mantener sus precios de venta ante la caída de su insumo clave. Así las cosas, a menos que el deterioro de las finanzas públicas persista, la estrategia parece clara durante este año y, quizás, parte del próximo: los combustibles permanecerán muy caros en relación al costo del barril y Ancap, pese a que las empresas satélites pierden más de US$ 150 MM al año, arrojará muy importantes ganancias que serán presentadas como una extraordinaria gestión y, a partir de ello se procederá a una reducción del precio de los combustibles —o al menos a su no suba— en los últimos 12 a 15 meses antes de las elecciones.

Naturalmente que lo anterior depende del precio del petróleo y la cotización del dólar pero, en todo caso, lo seguro es que la actual disparatada relación precio público-costo barril, se reducirá sustancialmente de aquí a poco más de un año.

(1) Esta cifra es similar a la que luego se ha publicado utilizando otras fuentes de información.

(2) Se considera una tasa de devaluación alineada con el aumento de precios doméstico y un precio del barril de US$ 50.

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