PIB, INFLACIÓN Y POBREZA FUERON SISTEMÁTICAMENTE DISTORSIONADOS

Argentina es menos rica que lo que dijo el Indec

Mientras el Instituto de Estadísticas y Censos de Argentina se apresta a dar a conocer los nuevos datos sobre Producto Interno Bruto como parte de una revisión de las cifras oficiales producidas durante el kirchnerismo, un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard y de la de Buenos Aires, encabezados por el economista Ariel Colomberg hicieron sus propios cálculos y demostraron que Argentina es "menos rica" que lo que demostraban los indicadores, sobre todo desde la intervención del Indec.

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El 2015 en Argentina cerró con 5: de niños en condición de pobreza. Foto: La Nación (GDA)

A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Hasta dónde llegó la manipulación de los datos estadísticos en Argentina?

—Es un caso único en el mundo respecto a lo que pasó con las estadísticas. A modo de ejemplo, cabe recordar que en América latina, y con gobiernos militares, en los años 70, hay algunos escasos ejemplos, caso Chile con la dictadura de Augusto Pinochet, donde durante algunos meses se manipuló el IPC para favorecer determinados acuerdos salariales en el año 1978. Y en Brasil, también en la dictadura, un hecho que dio inicio a la carrera política de Lula da Silva, fue el cuestionamiento que se hizo de la manipulación del IPC con el mismo objetivo de moderar las expectativas salariales de los sindicatos. Por tanto el cuestionamiento de Lula, en aquel momento líder de los metalúrgicos, llevó a que el sindicato contratara al Banco Mundial para revisar el IPC y demostrar la manipulación.

El caso Argentino es distinto. Se da en un gobierno democrático, en enero del año 2007, y se extendió prácticamente hasta el fin del kirchnerismo en diciembre de 2015. Es decir que tenemos varios años de intervención del sistema estadístico que comenzó por otras causas a manipularse el cálculo de la inflación y terminó generalizándose a todo el cálculo estadístico.

—¿De qué magnitud fue el engaño?

—Si no fuera por el viento de cola que trajo el ciclo de commodities con precios altos -que también tuvo Uruguay por supuesto- afectando positivamente los recursos fiscales asociados a la exportación de soja, yo diría que hubiéramos tenido muchísimo más inflación que lo que tuvimos.

Todos los economistas serios en Argentina hallan los mismos resultados, la inflación no era del 10%, era del 20 o 25% y hoy está por encima de 30%, en eso hay un consenso en la profesión.

Y por otro lado distorsionó totalmente el diagnóstico de la cuestión económica, y también la definición de políticas públicas, al "maquillar" un dato muy importante que es el de la pobreza.

—¿Qué pasó allí?

—En términos de la línea de pobreza, que define cuánta gente es capaz de comprar con sus ingresos la canasta básica de bienes y servicios, al distorsionarse ese cálculo, se llegó a brindar, en la anterior entrega del gobierno de Cristina Fernández, un cálculo similar a los niveles que tienen los países nórdicos, como Suecia o Noruega.

Según el Indec, el índice de pobreza del país disminuyó del 50,9% en 2003 a 29,2% en 2006 y a 4,7% en 2013. Las cifras oficiales muestran 4,7% cuando en realidad se ubica por el entorno del 30%. Entonces tenemos las contradicciones de un cálculo oficial que dice que tenemos un 4-5% de pobreza, y una de las políticas sociales que implementó para bien el anterior gobierno -por más errores que puede haber tenido en su implementación o en la cobertura generalizada-, que fue la asignación universal por hijo, nos dice que hay indigentes y pobres muy por encima de ese cálculo.

Argentina perdió credibilidad con su propia sociedad al distorsionar el cálculo de las estadísticas y en segundo término perdió credibilidad hacia el exterior en su política internacional. Y no solo con los supuestos "enemigos" y contrarios con la política argentina de esos tiempos, sino yo diría contra los propios socios de América Latina. Cayó rotundamente la credibilidad y el respeto por el país.

—Al recalcular la inflación hay que reubicar a Argentina en muchos rankings internacionales…

—Primero comenzaron por el IPC, para luego manipular el resto de los indicadores, entre ellos el de crecimiento económico, a los efectos de apoyar el discurso oficial respecto de que Argentina había tenido un récord histórico en su crecimiento económico, y era récord en América Latina.

Al revisar el cálculo, debido a nuestra experiencia de haber estado en el cálculo del PIB en el período anterior, trabajando en cuentas nacionales y matriz insumo-producto, tomando índices publicados y a los que cualquiera puede recurrir, que no necesariamente pertenecen al Indec por falta no solo de confiabilidad sino de representavidad de las actividades económicas que se querían medir, lo que encontramos primero fue que el tamaño físico de la economía argentina era mucho menor de lo que decía el cálculo oficial. Y en segundo término, que el país había crecido, a tasas acumuladas, por ejemplo entre el año 2007 y 2015, un 15% en lugar del 30% anunciado.

Y eso cambia el diagnostico porque si bien Argentina tuvo crecimiento económico, no fue la cifra récord de la que se habló y que los indicadores oficiales, luego tomados por los organismos internacionales, no reflejaban la realidad. Si se toman los datos de 1998 a 2012 Argentina no fue el quinto país de América Latina en crecimiento, sino fue el último. Y en lugar de ser el "campeón de crecimiento" desde 2002, Argentina fue el quinto en la región. Entre 1998 y 2002, plena crisis, el país tuvo una caída de su PIB de 20%, lo que si no fuera por lo ocurrido en Grecia sería récord mundial.

Por suerte, en 2002, una combinación de suerte y políticas económicas diría yo, con consecuencias muy duras para la sociedad, en el segundo semestre salimos de ese pozo cíclico; Argentina tuvo una reactivación de sus niveles de producción. Pero cuando comparamos los niveles de producción del año 2015 con los mejores años de la década de los ´90, prácticamente Argentina no creció. O lo hizo a tasas muy bajas, 1% per cápita.

—Todos esos datos fueron distorsionados…

—Un momento muy especial fue 2007. Luego de la caída de la crisis y la fuerte recuperación de los cinco o seis años siguientes, en 2007 se intervino el Indec, y Argentina siguió mostrando tasas de crecimiento muy importantes, cuando en realidad se estancó.

Pero ahí se agrega otro problema y es que el gobierno no solo manipuló los datos brutos del PIB sino que también fijó el tipo de cambio con el que los calculaba. Y ahí podemos hablar de niveles de vida. Cuando hacemos el cálculo del PIB en dólares -que en general se hace para comparar con otros países pero también es una medida muy básica para ver el nivel de vida-, entonces, la política argentina había distorsionado el tipo de cambio. Lo que buscaba el gobierno anterior, con su particular política económica de incentivar el consumo y la demanda sin ser compatible con un incentivo a la producción y la productividad, creó un impacto inflacionario muy alto que se quiso tapar con la distorsión de las estadísticas, pero la economía reaccionó con las consecuencias que siempre traen las políticas populistas, lo que es tradicional en Argentina. En lugar de atacar Las causas de la inflación, atacan las consecuencias: cepo cambiario, restricción al acceso a dólares, fijar el tipo de cambio en lugar de dejar que acompañe a la inflación, o sea eso atrasa la competitividad de los precios.

—Al sincerarse la situación de la economía argentina, también se observa el impacto de la decisión de congelar las tarifas de los servicios públicos…

—Argentina, desde el año 2002 al 2015, congeló las tarifas de los servicios públicos a los fines de suavizar la tensión inflacionaria. Entonces, hoy ya no, pero hasta hace poco, la tarifa de luz, la tasa promedio en la ciudad de Buenos Aires, costaba, equivalente, a un café con leche. Esa es una política muy habitual en el país, tratando de amarrar, de atajar el fenómeno inflacionario pisando las tarifas y el tipo de cambio.

—Argentina se mostraba al mundo como un país en crecimiento, con bases falsas…

—Crecer crecía, pero menos. Este recálculo académico que hacemos del PIB para poder analizar otros fenómenos, por ejemplo como crece Argentina en el largo plazo, cuánto capital humano genera, productividad, etc, nos muestra otra realidad. El tipo de cambio el año pasado era 9,8 pesos por dólar, mientras el blue estaba en 14,5. Cuando hacíamos el cálculo del PIB per cápita en pesos, lo dividíamos por la población y por el tipo de cambio, buscando el PIB per cápita en dólares, en lugar del dato oficial de 12.500 nos daba 7.400, por debajo de lo que argentina tenía en 2008.

Cada diez años Argentina hace una crisis económica profunda.

—¿El problema de Argentina es cíclico?

-Argentina hace cada diez años una crisis profunda, producto de las inconsistencias de las políticas que adopta. Entonces la pobreza va subiendo con cada escalón. Luego de la crisis de las hiperinflaciones de los 80, la pobreza pasó a más del 20%. Después de la crisis de 2002, pasó de 25 a 50, con el nuevo gobierno bajó de vuelta del 50 al 25, pero no baja del 25, y en un país como Argentina, una pobreza del 25,30% es enorme.

—¿En qué etapa del ciclo está hoy?

-Está por debajo de lo que podría producir en términos potenciales y el gobierno tiene expectativas de que en este segundo semestre se comience a reactivar; tengo un optimismo cauto, pero para mí este es un año perdido que tiene más que ver con las políticas macroeconómicas llevadas en la administración anterior que lo que hace este gobierno. Espero que comience a crecer 3 o 4 puntos a partir de 2017. Es lo mismo que se vivió en los 90, hay cuestiones estructurales más allá del populismo o cuestiones de mercado que adopta argentina que cada diez años nos llevan a un blanqueo de capitales para aumentar el ahorro.

—En pocas semanas se deben publicar los nuevos datos por parte del Indec.

—No estoy cerca del Indec, estoy asesorando al área de transformación productiva para realizar y compendiar indicadores de competitividad que colaboren con el desarrollo. Las manipulaciones fueron muy groseras durante 2007-2015, esperamos una rápida tendencia al sinceramiento.

Ariel Colomberg.

Economista por la UBA, tiene un máster en la Torcuato Di Tella y un doctorado en la Universidad de la Plata. Fue coordinador del proyecto Arklems por el cual se hizo la medición del crecimiento de Argentina en paralelo a los datos del Indec.

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