Inundado de refugiados de distintas nacionalidades el año pasado

Alemania y los inmigrantes

Si el urgente desafío para Alemania el año pasado fue darle refugio a los cientos de miles de personas que llegaron al país casi de una sola vez en busca de asilo, entonces la tarea de este año es integrarlos.

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Foto: Martin Meissner

Pero, antes de que eso pueda ocurrir, se debe pasar un tamiz. Más de 1 millón de migrantes ha llegado a Alemania, pero el gobierno hace énfasis en que se quedarán muchos menos. Hasta ahora, solo 660.000 tienen permiso para quedarse, informaron fuentes oficiales. Además, el gobierno federal ha exhortado a los 16 estados de Alemania a que dupliquen el total de las deportaciones del año pasado, cercano a 60.000.

A fin de ajustar los números, las autoridades están deteniendo las reunificaciones familiares durante dos años y rechazando a decenas de miles de aspirantes de los Balcanes, Argelia y Marruecos, argumentando que estos países no están en guerra.

Clasificación.

La tarea de decidir quién se quedará y quién se irá ha recaído en oficiales como Frank-Juergen Weise, de 64 años de edad, quien ha encabezado la extensa dependencia federal del empleo de Alemania, con sede aquí en Núremberg, desde 2004.

A medida que la carga acumulada de solicitudes de asilo se disparó hasta 300.000 el año pasado, Weise, coronel en las reservas militares, también fue nombrado para encabezar la dependencia federal de migración, con cuarteles generales localizados de manera conveniente en esta misma ciudad bávara.

Él ha dicho que la enorme carga acumulada es "una vergüenza para Alemania" y destacó: "Surgió la impresión de que Alemania no tiene plan alguno con respecto a qué hacer con los refugiados".

SUBSIDIOS.

El gobierno anunció este mes que se propone subsidiar hasta 100.000 empleos para trabajadores sin calificaciones.

Sin embargo, la dificultad de apaciguar inquietudes de seguridad y acelerar la integración surge rápidamente cuando se observan las audiencias de asilo individualmente, que manda la ley y el acuerdo internacional, que insumen largas horas y hacen imposible cumplir con todos los planes.

Pero, después de una efusión de bienvenida el otoño pasado, las actitudes se han endurecido, particularmente en vista de cientos de ataques sexuales por parte de hombres jóvenes en Colonia en la Nochebuena; noche que se ha convertido en un símbolo de una integración problemática y un choque de valores culturales.

Con un mapa de Alemania y declinaciones de verbos alemanes pegadas a los muros, un grupo de migrantes, quienes en su mayoría llegaron a finales del año pasado, dijeron que todo lo que querían hacer era aprender alemán, salir de estas instalaciones para refugiados para aproximadamente 600 personas, trabajar, pagar impuestos y construir el futuro que les fue negado en casa.

Sin embargo, los funcionarios advierten que, incluso con cursos y atención especiales, muchos de quienes se quedarán carecen de habilidades adecuadas de tipo laboral; cambio respecto de las primeras y optimistas predicciones de la industria, que necesita trabajadores.

Diferencias.

La mayoría de los migrantes viene de países donde la escolaridad dura menos años que en Alemania, dijo Karl Brenke, experto laboral y de migración en el Instituto Alemán de Investigación Económica. Es difícil comparar las calificaciones.

De hecho, hay ya 14 personas compitiendo por un empleo base sin habilidades específicas, dijo Brenke.

Proporcionó cifras en las que el número de personas empleables que no tiene trabajo y vive de la asistencia social se había disparado a 280.000 en diciembre, respecto de 116.000 a comienzos de 2011. La mitad son sirios.

Brenke dijo que veía el peligro de que algunos migrantes pudieran seguir desempleados durante años. Incluso Weise reconoce que el empleo pudiera terminar siendo difícil. Setenta por ciento de las solicitudes de asilo en 2015, dijo, eran de personas menores de 30 años. Diez por ciento podría encontrar empleo en el plazo de un año, y 50 por ciento en cinco años.

Incluso sin darles cabida a los norafricanos, dijo, ya es claro que "los refugiados no son la fuerza laboral que necesita la economía alemana".

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