ACUERDO ECONÓMICO BUSCA APROVECHAR LA COMPLEJA COYUNTURA INTERNACIONAL

Desde Aladi surge nuevo impulso para la integración

Acuerdo Económico Comercial Integral Latinoamericano. Esa es la denominación que el Secretario General de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), el argentino Carlos "Chacho" Álvarez le ha dado a la propuesta que lanzó la semana pasada, como oportunidad ante los desafíos que hoy propone el contexto mundial.

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Carlos Álvarez. Foto: El País

"Se trata de trabajar en la articulación del conjunto de acuerdos que se han desarrollado en las subregiones en el plano político, social y cultural, —además de lo económico— y tener un proyecto de carácter latinoamericano que ayude a fortalecer la cooperación y pasar de lo bilateral o lo plurilateral, al plano regional reforzando nuestra identidad", sostuvo. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Qué lo motivó a hacer una propuesta de mayor integración en este contexto mundial?

—El contexto mundial puede definirse hoy como amenazante o, si le queremos bajar el nivel de dramatismo, desafiante. Hay en marcha un cambio de las orientaciones que refuerzan la crisis del multilateralismo, y puede conllevar a un orden mundial más ingobernable y desbocado del que tenemos, solo protagonizado por tres o cuatro países fuertes. De aquí que Latinoamérica debe adelantarse y buscar respuestas propositivas y articuladas frente a esta realidad

—¿Considera que realmente están dadas las condiciones para ello?

—Sí, si emerge una voluntad política concertada de los países que compartan la lectura de esta nueva situación y que, más allá de los ajustes de las estrategias nacionales, vean importante una iniciativa de carácter Latinoamericano, es decir, vean en la incertidumbre una oportunidad para la región.

—En un mundo que augura más proteccionismo, ¿podremos ir "contra la corriente"?

—Es que no estamos inventando nada, estamos intentando poner en clave regional, la mayor parte de los acuerdos que tenemos construido en el campo comercial, económico, político, social y avanzar en el terreno de la cooperación, que permita aumentar el comercio intrarregional, y responder con inteligencia y eficacia a una realidad menos amigable. Actualmente la liberalización alcanzada en el ámbito de los acuerdos suscritos en el marco del Tratado de Montevideo es del 82% del universo arancelario.

—¿Considera que es el rol de la Aladi liderar este tipo de transformaciones?

—La Aladi tiene todos los atributos para avanzar en este tema y hacer un ejercicio propositivo sobre las bases que le darían sustento a un Acuerdo Económico Comercial Integral Latinoamericano. El Tratado de Montevideo tiene una gran actualidad partiendo de los principios de flexibilidad, pluralismo y trato diferenciado para los países de menor desarrollo relativo. En la Aladi coexisten armónicamente los países del Mercosur, de la Alianza del Pacífico, de la Comunidad Andina y parte del ALBA, y además contamos con información estadística, base de datos así como con recursos humanos que pueden hacer muy bien esta tarea. En el marco de la Aladi, se encuentran inscritos la mayor parte de los acuerdos comerciales de la región, incluyendo muchos de los llamados de "última generación".

—Después de años de escasos avances y muchos retrocesos en esa línea, ¿la región tiene la madurez necesaria para dar un paso de esa magnitud?

—La coyuntura obliga a acelerar la marcha, a dar un salto en nuestro relacionamiento. Cuando el ciclo es ascendente y a cada país le va bien nacionalmente, el consenso integracionista crece en lo político pero se avanza poco en la base; la infraestructura, el comercio, la integración productiva. Ahora es la oportunidad para complementar lo político con las realidades más permanentes.

Un ejemplo: la plurilateralización de los acuerdos bilaterales en América Latina permitiría acumular origen, es decir que los insumos circulen de manera regional, condición para generar encadenamientos productivos y dar ese salto del que hablamos.

—¿Cuál debería ser la estrategia a llevar adelante?

—La estrategia central es dinamizar y enriquecer lo que venimos construyendo desde hace muchos años, incorporando temas de nueva generación, otorgándole a la región más visibilidad, cohesión y protagonismo para que alguna vez América Latina pueda hablar con una sola voz. La visión política se afina cuando los intereses convergen y hacia eso se apunta, hacia una más profunda convergencia, ser una comunidad de valores, que lo somos y también de intereses comunes.

—¿Qué interpreta por un acuerdo "de última generación"?

—Trabajar nuevas disciplinas que los países definirán, pero que nosotros pensamos pueden ser servicios, compras públicas, propiedad intelectual, inversiones, y la relación cada vez más estrecha entre el comercio, lo laboral y el medio ambiente.

—Aladi ha hecho referencia a "dos grandes objetivos" que persigue con esta iniciativa. ¿Puede comentarlos?

—El principal objetivo es crear las condiciones para aumentar significativamente el comercio intrarregional, el cual en la actualidad representa un 14% del total del comercio de la Aladi, mientras que este porcentaje en la Unión Europea y en Asia representa el 60%. El intercambio intrarregional es un comercio protagonizado básicamente por pequeñas y medianas empresas que crean trabajo de calidad, en blanco y en general mejor remunerados.

Este comercio intrarregional es en general de productos de mayor elaboración y en algunos segmentos de tecnología baja o media, y esto hace una diferencia con lo que la mayoría de los países exporta al mundo desarrollado, sea a China, Europa, o Estados Unidos. En este sentido, cabe destacar que las manufacturas representan 54% del comercio intrarregional y solamente el 18% de las exportaciones extrarregionales. Pero tenemos en general muy pocos encadenamientos, casi nada en asociación de empresas latinoamericanas y es ahí donde la expansión y profundización de los acuerdos pueden mejorar el marco para avanzar. En esto el relacionamiento virtuoso entre lo político, lo técnico y el sector empresarial es fundamental.

El otro objetivo se desprende del primero; si tenemos más integración va a ser más sencillo acordar posiciones políticas como región, es decir como un actor importante en la escena global.

—¿Lo ha conversado con algunos gobernantes de la región? Si es así, ¿con qué impresión se ha quedado?

—Si usted participa de cualquier cumbre presidencial, escuchará discursos sobre Latinoamérica como la región más integrada del mundo, y allí se apelará a todo tipo de figuras para fundamentar la importancia de estar más unidos. La coyuntura internacional nos convoca a darle mayor contenido a una narrativa que muchas veces queda relegada a lo discursivo.

También es importante que un conjunto de personalidades acompañen esta iniciativa. En ese sentido hablé con el amigo Enrique Iglesias, que vio este proyecto como necesario y oportuno. Si contamos con 10 o 15 personalidades latinoamericanas que puedan aportar su experiencia va a ser muy enriquecedor.

—México, hoy en problemas por las medidas estadounidenses, ¿puede ser el gran disparador de una fortalecida unión latinoamericana?

—México es miembro fundador de la Aladi y ha demostrado un gran compromiso con la institución. La amenaza de construcción del muro nos duele como latinoamericanos, y nos moviliza a la solidaridad, pero la respuesta no debe ser fomentar antagonismos sino que necesita ser propositiva, sumadora de intereses, pragmática y eficaz. Nada permanente se puede consolidar desde el antagonismo, sino por el contrario, se trata de afirmar nuestra pertenencia como latinoamericanos y estar a la altura de las nuevas exigencias.

—Si se lograra un paso como el propuesto, ¿el siguiente sería avanzar en relaciones conjuntas con otros grupos regionales? ¿A qué regiones le daría preferencia?

—Sería importante un acuerdo con el Caribe para poder hablar de América Latina y el Caribe. Luego cada país o subregión ha privilegiado acuerdos extra bloques con Estados Unidos, Europa, China, India y otros, ese es un terreno en el que no nos corresponde opinar.

No tendremos destino sin un mercado ampliado más fuerte.

—Hoy existen algunos vínculos comerciales —por ejemplo entre países del Atlántico y el Pacífico— que muestran cifras muy bajas de intercambio. ¿Cómo se mejora eso?

—Precisamente, las cifras de comercio entre nosotros nos tiene que hacer reaccionar, no tenemos destino si no construimos un mercado ampliado más fuerte, ese es el poder de América Latina, poner en clave comunitaria las enormes riquezas que poseemos. Las ventajas comparativas de cada uno se demostraron insuficientes para garantizar un crecimiento sostenido aún de los países más grandes, por eso la potenciación de nuestro espacio interior ampliado es fundamental, y esto no altera los distintos modelos de inserción de cada uno de los países en el mercado mundial.

—¿Qué le hace pensar que estemos preparados, con la enorme heterogeneidad de la región?

—Hay cronogramas de desgravación, con plazos diferenciados en función de las distintas sensibilidades y tamaños de las economías. Lo mismo para las disciplinas comerciales, los países siempre negocian tomando en consideración sus respectivas capacidades de cumplimiento.

Las integraciones siempre son en base a la heterogeneidad, sea productiva, de tamaño, modelo u orientaciones, que cambian según el juego democrático. Europa, que fuera el laboratorio más exitoso, era y es un gran mosaico, aún más que Latinoamérica, y Asia Pacífico también lo es. Si pensamos que la heterogeneidad es el impedimento, no pensemos más en la integración.

Carlos Alvarez.

Secretario General de Aladi, Ex Presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, ex Vicepresidente de Argentina y ex Diputado Nacional.. Es Licenciado en Historia de la Facultad de Filosofía de la UBA.

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