HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Un ajuste de precios inevitable

Se debería reducir la brecha entre el salario y el tipo de cambio real.

La economía enfrenta el gran desafío de ajustar los precios a una nueva realidad que es muy distinta a la observada hasta mediados del año pasado. Hay un doble juego en el que por un lado se debe soportar la presión que viene del exterior con la caída en los precios de las materias primas y un contexto de deflación en dólares. Por otro lado, también exigiendo ajustes de precios relativos, se encuentra el desequilibrio en el tipo de cambio real local que empieza a sentir la fuerza del ajuste en los países vecinos.

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Los precios en una economía mixta como la local juegan un papel importante en la toma de decisiones. Esta toma de decisiones no se limita a empresas y la selección de qué producir y cómo hacerlo. También hay un impacto en las opciones que toman las familias en cuanto al consumo y el ahorro. Por lo tanto el tema es relevante porque hay un cambio y exige adecuación.

Si las señales de los precios no son claras o se persiste en la inercia de lo ocurrido hasta mediados de 2014 se corren riesgos. El problema es que frente a una mala percepción de los precios las decisiones que se tomen serán equivocadas y es algo que puede costar muy caro y tener repercusiones sociales indeseadas.

Materias primas.

El conjunto de precios denominados commodities por disponer de una estandarización de productos y cotización en mercados internacionales es una referencia ineludible para comprender la situación de la economía. Hay numerosas agregaciones de estos precios que se pueden utilizar para un seguimiento de la coyuntura. En los dos gráficos superiores adjuntos se pueden observar la evolución desde 2012 de algunos de los índices elaborados por el Fondo Monetario Internacional en función de las cotizaciones en los mercados internacionales más representativos en el contexto global.

En el primer gráfico, alineado sobre la izquierda del cuadro, se puede visualizar la magnitud del cambio al que hay que hacer frente. Para ello alcanza con contrastar los valores en el último dato disponible del tercer trimestre de 2015 con el promedio de 2012 y 2013 como referencia. Los precios de los alimentos representan el índice más cercano a la estructura exportadora de materias primas de Uruguay. El precio del petróleo crudo es la referencia para las importaciones de materias primas del país. En los dos casos hay una caída en la forma de un escalón. Para los alimentos el nuevo nivel es un 80% de la referencia reciente. Para el petróleo crudo la caída es más dramática y el nivel actual está en el 50% de lo observado previamente.

Es un escenario en el que la evolución relativa de los dos precios sigue siendo favorable para los intereses del país debido a que se abarata en términos relativos lo que compramos. Es una mejora en los términos de intercambio que provoca un efecto riqueza para la sociedad en su conjunto, aunque en este caso buena parte del mismo termina en las cuentas públicas.

Por su parte, la mejora en los precios de los alimentos no es pareja para todos los productos. Es por eso que en el gráfico superior a la izquierda del cuadro se ilustra la evolución de los dos con mayor participación, como son la carne bovina y la soja. En comparación con los precios de 2012 y 2013, hay una pérdida importante en la cotización internacional de la soja y una ganancia con oscilaciones en el indicador del precio de la carne.

El país puede estar ganando en términos relativos en el último año pero se enfrentan a precios menores medidos en dólares. Así es necesario que los costos también ajusten a la baja en dólares porque si no lo hacen de nada sirve tener un mejor precio relativo si no se puede exportar o no hay actividad que demande petróleo como insumo. Esto lleva a la consideración del segundo nivel de presión sobre los precios que es el tipo de cambio real.

Atraso cambiario.

El Banco Central realiza una estimación del ratio de precios en dólares de los principales socios comerciales del país contra los precios en dólares domésticos. Es una aproximación al valor real del tipo de cambio de la economía que en este caso tiene como referencia la evolución comparativa de los precios al consumidor de las economías. El tercer trimestre del año marca un nuevo ajuste a la baja que determina que el promedio general se encuentre un -2,7% por debajo del mismo trimestre de 2014. Si se toman promedios del último período de 12 meses la contracción también es significativa en términos reales (-2,0%). Siguiendo con las comparaciones contra el período 2012-2013, la caída acumulada al tercer trimestre de 2015 es del -6,7%. Por lo tanto, el tipo de cambio real bajó en comparación con el pasado reciente. A esto habría que sumar el atraso que ya tenía la moneda en dicho punto de comparación. Pero la evolución reciente tiene la particularidad que se debe exclusivamente a lo que ocurrió en la región, con más precisión en Brasil. En el gráfico del medio del cuadro adjunto se observa que mientras el tipo de cambio real mejora para el conjunto de países extra-región hay un empeoramiento en la región. Mientras la región cae 20,2%, mejora el tipo de cambio en relación al resto del mundo un 12,6%.

La caída en la región se debe principalmente a Brasil ya que Argentina está registrando variaciones positivas en el valor real del tipo de cambio. Siempre queda una duda sobre los precios en Argentina ya que no tiene estadísticas creíbles pero tomando otros indicadores de IPC y el tipo de cambio paralelo al oficial no se estarían observando grandes cambios. Sea cual sea la medida, todo indica que hoy no hay ajuste por la presencia de las elecciones pero se espera una devaluación para 2016.

Base.

El punto de comparación reciente no es representativo del punto de equilibrio al que deberá llegar la economía.

Como se observa en el gráfico de la parte baja del cuadro en esos años hay un desvío respecto del valor de referencia tanto en el tipo de cambio real (que está muy bajo) como en el salario real (que está muy alto).

Allí queda clara la presencia de una relación inversa entre el tipo de cambio real y el salario real.

El nuevo equilibrio macroeconómico va a encontrar a estas dos variables más juntas. Es lo que está sucediendo en Brasil y por eso cada vez está más barato para nuestros intereses como consumidores e insoportable para nuestros intereses como productores que observan la competencia de los productos brasileños en todo el mundo y no solo en las ciudades de la frontera.

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