JAVIER DE HAEDO

El ajuste en las empresas estatales

Si comparamos el resultado fiscal del año 2014 con el último disponible cuando escribo esta nota, al cierre de junio, nos encontramos con la misma cifra, un déficit de 3,5% del PIB.

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Economía. Fue uno de los cuatro ministerios junto a Industria, Desarrollo Social e Interior que reservaron información. Foto: M. I. Hiriart

Dos números idénticos, pero bien diferentes. ¿Por qué? Porque la composición de esos resultados tiene diferencias enormes. Mucho cambió en el año y medio que separa a ambas fechas al interior del balance fiscal.

Para simplificar, hay cuatro cambios relevantes, dos a favor y dos en contra. A favor, primero, está el "efecto Pdvsa", debido a la amortización temprana y con quita de la deuda de Ancap con su colega venezolana, lo que dio lugar a un ahorro de 0,3% del PIB que (a mi modo de ver indebidamente) se registró como ingreso de la empresa estatal en septiembre de 2015. El segundo factor favorable en las finanzas públicas del año y medio referido es el sector de las empresas estatales, donde es evidente que se ha dado el (único) ajuste fiscal hasta el momento. Si consideramos las tres grandes, Ancap, Antel y UTE, la diferencia entre los resultados financieros a las dos fechas referidas, incluyendo los dividendos transferidos al gobierno en el caso de las dos últimas, asciende a US$ 530 millones, o sea 1,0% del PIB. Ya veremos cómo se llega a esa cifra.

Mientras tanto, los dos factores que juegan en contra del resultado fiscal son, por un lado, los pagos de intereses, que suben en 0,8% del PIB, y por otro lado, el resto de las finanzas públicas, que registra un deterioro de 0,5% del PIB. Ese "resto de las finanzas públicas" es prácticamente el resultado primario del gobierno central consolidado (gobierno central más BPS). Dicho deterioro se debe a que los ingresos fiscales se han planchado junto con el nivel de actividad de la economía mientras que los egresos, mayoritariamente endógenos, han continuado subiendo (por citar un par de ejemplos: las remuneraciones subieron 12,2% entre los primeros semestres de 2015 y 2016 y las pasividades, 11,4%).

Veamos a continuación lo sucedido en las tres principales empresas estatales, donde, como vimos, se ha concentrado el ajuste fiscal hasta el momento.

Antel.

En los últimos 12 meses Antel tuvo ingresos por US$ 890 millones y utilidades (definidas como los dividendos girados al Gobierno más su resultado financiero) por US$ 85 millones. En ese período realizó inversiones por US$ 116 millones.

Si se comparan los últimos números disponibles con los del año 2014, se comprueba que tanto los ingresos como los egresos corrientes, cayeron 15% en términos de dólares, debido a la apreciación de esa moneda. Sin embargo, los egresos no corrientes (inversiones) son hoy 73% inferiores a los de entonces, cuando alcanzaron a US$ 429 millones. Precisamente, la reducción de las inversiones de las empresas públicas (en el caso de Antel desde una magnitud extraordinaria) ha sido uno de los pilares del ajuste fiscal que se viene aplicando en sucesivas etapas desde el inicio mismo del actual período de gobierno. Aquellas cuantiosas inversiones habían deteriorado significativamente su resultado financiero, que en la definición referida alcanzaba en 2014 a US$ -194 millones (ahora +85 millones).

UTE.

En el caso de UTE, en los últimos 12 meses hubo ingresos por US$ 1.785 millones y utilidades por US$ 283 millones. Sus inversiones ascendieron a US$ 235 millones en el período referido.

Esas utilidades son comparables con las de 2014 (US$ 292 millones), si en este caso se incluyen los aportes realizados al FEE (Fondo de Estabilización Energética) en ese año. Al igual que en el caso de Antel, en UTE hubo una fuerte contracción de las inversiones, las que cayeron 51% desde 2014. Mientras tanto, los egresos corrientes cayeron en 7% y los ingresos en 17%, en todos los casos comparando cifras expresadas en dólares.

Ancap.

Finalmente está el caso de Ancap, a la que me voy a referir sin considerar en sus números al "efecto Pdvsa" ya señalado. Sus ingresos se ubican actualmente en US$ 2.252 millones anuales. En los últimos 12 meses sus utilidades (siempre en términos de la definición hecha antes) alcanzaron a US$ 200 millones, aunque esto debe ser relativizado porque hay un efecto positivo de US$ 73 millones por una variación negativa en el stock de petróleo y derivados que aumenta la utilidad en la definición con base caja.

En 2014, las utilidades habían sido negativas en US$ 61 millones y de US$ 116 millones sin contar la variación del stock, también negativa por entonces (US$ 55 millones). Es decir que la mejoría en la utilidad de Ancap estuvo en el eje de los US$ 250 millones desde 2014 y hasta los 12 meses a junio de este año.

Esa mejoría se debió a que por un lado se mantuvo el margen en dólares entre los ingresos por ventas y las compras de bienes y servicios y por otro lado a que hubo menos pagos de impuestos a DGI y, también en este caso, menos inversiones. El hecho de no haber reducido los precios de los combustibles al bajar el precio del petróleo le permitió mantener el margen en términos absolutos (casi mil millones de dólares entonces y ahora) y subirlo considerablemente en términos relativos (los ingresos cayeron 33% en dólares mientras que las compras de bienes y servicios bajaron 46%).

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