En argentina esperan las elecciones, en brasil hay "ruido" por caso petrobras

Los administradores de patrimonio recomiendan invertir 20% en Uruguay

Para Juan José Varela, director de Gestión de Patrimonios de la firma de origen argentino Puente, un buen portafolio para un inversor uruguayo medio en la actualidad, debería tener un 50% colocado en títulos de Estados Unidos, un 15-20% en el mercado europeo y el resto en la región, la mitad de ello en colocaciones locales, tanto bonos soberanos como obligaciones negociables (ON) de empresas.

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Licenciado Juan José Varela. Foto: Archivo El País

Puente fue el principal colocador de la última emisión corporativa de 2014, cuando a mediados de diciembre la firma Fanapel colocó ON por 11 millones de dólares. Varela anunció que esperan hacer cinco nuevas emisiones corporativas durante 2015, pronosticando un año "mucho más dinámico" desde el punto de vista del mercado financiero. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cómo debería componerse un portafolio "tipo" para un inversor local de acuerdo con sus recomendaciones?

—Un inversor medio en el mercado uruguayo, debería estar hoy posicionado con un cincuenta por ciento de su portafolio en papeles de Estados Unidos, tanto títulos públicos como acciones de empresas; asimismo, aconsejamos destinar entre un 15% y un 20% a colocaciones en Europa, y el resto en los mercados regionales. Algunas oportunidades en el sector corporativo en Brasil y Colombia, ciertas apuestas a largo plazo en Argentina y el resto, alrededor de un 15% o un 20%, siempre lo dejamos para invertirlo en el mercado local. El menú a nivel nacional se compone de bonos soberanos, letras de tesorería en pesos, obligaciones negociables como las de Fanapel que colocamos en diciembre y otras oportunidades que pueden aparecer y que estimamos, van a ser más habituales en el futuro.

—La colocación de obligaciones negociables de Fanapel demostró la presencia de capital ocioso en el país…

—Fue todo un éxito. Tuvimos una sobre suscripción de tres veces el tamaño de la emisión, y con un dato llamativo: muy poca presencia de inversores institucionales. Hubo un alto grado de inversores minoristas, a través de la Bolsa de Valores de Montevideo.

Es una muy buena señal, que demuestra que existe espacio para trabajar y generar una nueva impronta con el mercado bursátil local. El inversor tiene que comenzar a identificar que hay opciones de inversiones en el mercado local que pueden ser interesantes.

El potencial existe. Aún estamos en un escenario de tasas muy bajas a nivel internacional —que seguramente comience a cambiar el año que viene—, pero que hasta el momento ha permitido abrirse espacio a proyectos locales que obtuvieron financiación, en el caso de la energía eólica, forestación, entre otros.

Hay muchos productos a disposición, sean obligaciones negociables, fideicomisos y demás, que empresas como nosotros debemos encargarnos de estructurar para captar el ahorro uruguayo, que busca una alternativa a un simple depósito bancario o a colocar sus ahorros en activos en el exterior.

Tasas de interés.

—La ventaja de las bajas tasas de interés a nivel mundial tiene fecha de caducidad…

—Es cierto, pensamos que sobre el segundo semestre de este año veremos moverse las tasas de interés al alza, pero no creemos que lleguen al 3% antes de mediados del próximo año. Con lo cual, históricamente se mantendrían bajas (la media en Estados Unidos es de 4,5% - 5%) y por lo tanto, sigue habiendo una ventana de oportunidades.

Si bien creemos que el inicio de la suba de tasas se seguirá dilatando cada vez más cerca de fin de año, independientemente del momento en que se haga, la política monetaria mantendrá el sesgo expansivo, lo que eleva las perspectivas de ganancias corporativas para este año. Por todo ello, creemos que las acciones en dicho país cerrarán 2015 con fuertes subas. Estamos utilizando la corrección que estamos viendo en la actualidad para incrementar nuestro posicionamiento, en especial en los sectores con más potencial.

Dicho esto, el mercado enfrentará grandes incertidumbres: la política de la FED, la salud del resto de las economías y las crecientes tensiones sociales en varias zonas clave del mundo. Por tanto, es posible que veamos a las acciones subiendo, pero con una creciente volatilidad, algo que no se ha visto en mucho tiempo.

—¿Dónde están las mejores opciones?

—A nivel sectorial, la idea es posicionarse en sectores con buenas perspectivas de ganancias, que se beneficien de un contexto de dólar fuerte, bajo precio del petróleo y tasas de interés ligeramente más altas que las actuales (aunque muy bajas en términos históricos).

Por ello, nos gusta el consumo discrecional (como una apuesta directa al creciente ingreso disponible de los ciudadanos, aumento de salarios y baja inflación), tecnología (elevados márgenes y crecimiento orgánico) y salud (tendencia secular de crecimiento, el lanzamiento de nuevos productos impactarán positivamente en los ingresos y fuerte actividad de fusiones y adquisiciones).

De todas formas, esperamos una rotación (posiblemente en la segunda parte del año) hacia los sectores más atrasados que ofrecerán muy atractivas oportunidades, es decir, energía y materias primas.

—El problema en la actualidad en los mercados de materias primas es el exceso de oferta y la demanda deprimida...

—Aún así, no creemos que los precios hayan descontado por completo este escenario.

Cualquier medición que uno utilice lo llevaría a concluir que las acciones en estos sectores están muy baratas. Sin embargo, la posibilidad de observar reducciones a nivel de inversiones, revisiones a la baja en las ganancias y menores ventas podrían estar justificando los actuales niveles. Y está claro que para que veamos una recuperación sostenible en estos sectores debemos ver una recuperación en el precio del petróleo.

Más colocaciones.

—¿Después del éxito obtenido con Fanapel, se trabaja en otras colocaciones?

—Hay dos o tres operaciones del mercado de capitales a nivel local en las que estamos trabajando para estructurarlas y sacarlas al mercado. Son empresas locales, con operación en el país, alguna de ellas con antecedentes en el mercado de capitales, que buscan colocar obligaciones negociables.

—¿Qué metas se han fijado para 2015?

—De nuestra parte, estimamos que haremos unas cinco emisiones corporativas durante todo el año. Puede ser un objetivo exigente en un mercado con tan escaso movimiento como se ha caracterizado por ser el uruguayo, pero confiamos en que están dadas las condiciones para que ello ocurra. Después de las elecciones municipales, tengamos en cuenta, va a haber un buen número de obras de infraestructura que necesitarán de instrumentos financieros para poder llevarse a cabo, y allí aparecen más oportunidades.

—¿En ese terreno también esperan una mayor agilidad en los procesos de PPP (Participación público privada)?

—Estamos participando junto a otras empresas en el llamado para el corredor vial de las rutas 21-24. Será un buen proyecto. El instrumento es bueno, aunque admitimos que sería necesario agilizar los plazos; sabemos que el nuevo gobierno tiene en mente introducir algunos cambios en ese sentido.

—¿La ley tiene falencias?

—No le vemos debilidades a la ley, pero sí se deben mejorar algunos aspectos vinculados con los trámites. El gobierno es consciente de ello y creemos que este quinquenio va a ser el momento de "perder la timidez" en cuanto a la dinámica de la inversión en infraestructuras.

—¿Las obligaciones negociables siguen siendo una buena opción, a pesar de la aparición de nuevos instrumentos?

—Las ON siguen siendo consideradas una muy buena opción, más allá de la existencia de otras opciones. Para el cliente acostumbrado a operar en bonos, la obligación negociable es algo mucho más parecido y sencillo de entender que, por ejemplo, un fideicomiso, que resulta un sin dudas un muy buen instrumento, pero a los ojos del inversor es bastante complejo.

El vecino mayor.

—¿Qué le dicen a los inversores a propósito de Brasil?

—En Brasil hemos tenido un enlentecimiento importante de su economía luego de un largo período de bonanza. El nuevo gobierno de Dilma Rousseff, un poco más cercano al mercado, parece que hará ciertos ajustes para que la economía se encamine. No hay que perder de vista tampoco que está el escándalo de Petrobras, que no ayuda para nada a que el mercado se dinamice. Hay una sobrerreacción negativa en el mercado.

Si bien no vemos riesgos directos por lo de Petrobras, el escándalo político permea en los inversores y genera ruidos en la plaza. Pero no vemos ningún inconveniente estructural si se llevan a cabo los ajustes anunciados por el gobierno.

Seguirá siendo un mercado con buenas oportunidades para los inversores.

Paraguay se convirtió en el mercado de moda en la actualidad

—Entre las recomendaciones que hace Puente aparece un fuerte porcentaje de inversión en Europa. ¿Dan por superada la crisis?

—Vemos muy positivo todo lo que puede venir de Europa. Está comenzando a verse el crecimiento desde los últimos meses de 2014, luego de un tiempo donde esperábamos el despegue y no se daba.

Con la corrección que tuvo el euro, Europa está mucho más competitiva, ha hecho reformas estructurales importantes y por lo tanto, hay oportunidades, que se pueden observar claramente en sectores como el energético, la biomedicina o el financiero. Desde los países periféricos hasta los más desarrollados pensamos que se van a ubicar como una buena opción para los inversores, lo peor ya pasó, por eso nos estamos posicionando con un 15 o un 20% del portafolio.

A su vez, las últimas medidas tomadas por el Banco Central Europeo también van en línea de dotar de mayor liquidez al mercado y eso ayudará en la recuperación.

—¿Qué esperan de los países del Pacífico latinoamericano?

— Los países del Pacífico están mejor que los del Atlántico. En aquellos países hay mucho más dinámico que aquí. Más allá del flojo desempeño de Chile y que lo consideramos pasajero, sucede que Colombia y Perú están tirando muy fuerte.

Perú en particular es un mercado muy competitivo, en el que entramos hace dos años y nos encontramos con una actividad muy pujante, con muchas oportunidades.

—También se instalaron en Paraguay…

—En Paraguay estamos hace muy poco tiempo, pero es increíble como se está desarrollando el mercado. Está todo para hacer, hay muchas familias acaudaladas y por tanto, mucho capital para invertir. Por otra parte, a nivel público están recibiendo un flujo muy importante de mil millones de dólares al año correspondientes a las ganancias de la represa de Itaipú, dinero que deben volcar a infraestructuras. Es el lugar de Sudamérica donde hay que poner el ojo en la actualidad, donde están las mayores oportunidades para desarrollar importantes proyectos.

De todos modos, en relación con Uruguay, tienen muchas desventajas comparativas. En cuanto a seguridad jurídica, normativas, servicios, mano de obra etc., acá hay un camino hecho en el que a Paraguay le falta mucho.

La rentabilidad es mejor allá pero para quienes son más adversos al riesgo, Uruguay sigue siendo una mejor plaza.

En Argentina esperan el cambio de gobierno para hacer negocios

—¿Le preocupa Argentina?

—Los vecinos están inmersos en un problema político importante, con un modelo que está agotado y claramente se está esperando a un nuevo gobierno por parte de los inversionistas. Cualquiera de los tres candidatos que parecerían ser los de mayores chances para las presidenciales de octubre (Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri) han dado señales de una apertura mayor hacia el mercado. También hay una gran cantidad de obras de infraestructura en las que se han interesado capitales del exterior y esperan el cambio de gobierno para llegar a Argentina. Vemos muchas oportunidades en el sector energético y financiero, que está muy por debajo de niveles históricos y de la competencia regional en cuanto a índices, ratios y demás, por tanto quien está pensando a mediano plazo es una buena oportunidad entrar en Argentina, estimando un horizonte de dos años.

—Pero además está el problema de la deuda soberana…

—Según las expectativas del mercado, hay un 20% de posibilidades de que se llegue a un arreglo en el primer semestre del año. Lo que sí está claro es que la deuda argentina rinde hoy menos que antes de declarar el default, aunque parezca una locura.

¿Por qué ocurre eso? Porque los fondos extranjeros están viendo la oportunidad de entrar a Argentina —como decíamos— una vez que se vaya este gobierno, por tanto muchos están accediendo a deuda de ese país asumiendo que las condiciones van a ser beneficiosas después del arreglo con los holdouts y el cambio de administración. Actualmente existe una buena oportunidad de entrar en la deuda de largo plazo de Argentina.

Recientemente, el gobierno hizo una convocatoria que no tuvo resultados positivos para canjear el denominado Boden 2015 por el Bonard 2024, peor fue en el momento en que cayó bruscamente la cotización del petróleo y se generaron muchas incertidumbres en el mercado global. No fue por el canje argentino en sí. Lo bueno que tuvo esa operación es que la gente que tenía en su poder el Boden 2015, que vence luego de la elección nacional, no salió a venderlo. Están todos tranquilos que ese bono se va a pagar. Es una señal importante.

Al gobierno le hubiera convenido una buena operación, colocar los bonos de mayor plazo y rescatar los que vencen este año por un problema de caja, pero en cualquier momento es factible que hagan un nuevo canje y que el mercado acompañe.

La definición correcta hoy de Argentina es: corto plazo complicado, mediano plazo arreglándose, a largo plazo con buenas perspectivas.

Ficha técnica.

Juan José Varela es uruguayo, licenciado en Administración de Empresas en la Facultad de Ciencias Económicas y Administración de la UdelaR. Obtuvo un certificado en asesoramiento de inversiones en la Universidad de Montevideo. Es Director de Wealth Management (gestión de patrimonios) de Puente para Argentina, Pe- rú, Uruguay, Paraguay y Panamá. Anteriormente, fue Gerente General de Banco Patagonia Uruguay y Gerente de Operaciones de la administradora de Fondos de Inversión Probursa.

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