Comportamiento

Una vuelta de tuerca a la infidelidad

A lo que tradicionalmente se le llamaba relaciones abiertas, ahora lo denominan “engaño ético”. La lógica es la misma, pero afectada por las redes y sitios online.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hay diferencias entre lo que cada cultura y pareja quiere. Foto: Google

"Encontrar a la persona perfecta para vos es genial. Pero, ¿qué tal si esa persona perfecta es más de una?", dice una voz en off en un corto publicitario, y pone una bomba en el corazón de la monogamia. En el video, un hombre y una mujer se conocen en una fiesta y se van juntos. Luego vuelven a coincidir, pero cada uno entabla una nueva relación en las narices del otro. Y nadie se enoja. Así se presenta OpenMinded.com, una web que propone un concepto que generó polémica en el mundo: el "engaño ético". Mientras las webs de citas están en la mira luego del escandaloso hackeo que un sitio creado para personas comprometidas en busca de aventuras, cada vez más gente elige evitarse las mentiras y blanquear ante su pareja su deseo de una relación abierta. "La monogamia no funciona para la mayoría de nosotros", afirma Brandon Wade, el creador de OpenMinded.com, que inició esta empresa basándose en sus propias experiencias.

"Hay un número creciente de personas que son capaces de ser honestas con su pareja acerca de este modelo tradicional que no está funcionando. El engaño ético implica decirle a tu esposa que vas a ser infiel o incluirla en nuevas relaciones extramatrimoniales", agrega y los números de su sitio parecen respaldar sus palabras. A dos meses de su lanzamiento ya contaba con 150 mil usuarios, de los cuales 40% eran jóvenes de entre 18 y 35 años.

"Yo no tengo problemas si mi pareja está con otras personas porque lo vemos normal. Es normal que uno sienta deseos de estar con otras personas. Anormal es, para nosotros, que caretees esa situación. Frases como pienso en vos todo el tiempo son puras mentiras. La conquista, sentirse deseado, esas cosas se pierden con la monotonía de la vida diaria. Cada uno tiene que hacer lo que siente", explica Romina Linares, de 30, quien desde hace cinco años mantiene una relación "open", sin haber recurrido a ninguna red social ni sitio de citas.

En este sentido hay diferencias abismales entre lo que cada pareja y cultura consideran que significa ser infiel: para algunos, un beso; para otros, una relación sexual. Hay quienes juran que la infidelidad existe sólo cuando una persona se enamora de su amante, y hay quienes condenan el mero flirteo.

Con la llegada de las redes sociales, esta diferencia conceptual amplió aún más la tipología de infidelidad: según una encuesta de Match.com, el portal de citas más grande del mundo, 48% de las personas cree que la seducción en las redes sociales puede arruinar la pareja.

La ficción se ha ocupado largamente de esta dificultad del ser humano para vincularse con una sola persona "hasta que la muerte los separe", como la propuesta de Marlon Brando a María Schneider en El último tango en París. "Vos no tenés nombre y yo tampoco. No hay nombres. Aquí no tenemos nombres, ¿de acuerdo?".

La clave es, sin dudas, definir los parámetros. "Cuando las cosas están claras entre adultos y el juego honesto está planteado de antemano, cada quien tiene la facultad de decidir si quedarse o retirarse", analiza Valeria Schapira, experta en relaciones para Match.com.

Los más jóvenes le llaman "amor libre". "No me gusta la idea de imponer nada. Salgo con una chica, somos compañeros, nos queremos. Si ella siente deseo de estar con otra persona, no quiero que deje de hacer lo que siente. Tenemos un amor libre", explica Mariano, estudiante de 21 años.

"Para mí no existen las relaciones con título", sentencia Romina. Su historia de "amor libre" comenzó como cualquier otra: "Eramos novios normal, estuvimos seis meses así hasta que a él le pareció que era mucha responsabilidad y quiso terminar la relación. A mí me gustaba. Entonces pensé sigamos pero saquemos el tema del compromiso. La premisa fue que no exista la oportunidad de mentirle al otro, y eso a mí me parece lo más genial del universo", explica. Los códigos de la pareja son claros: "La pauta es vos hacé lo que quieras para ser feliz. Y para que sigas teniendo ganas de estar conmigo a medida que pasa el tiempo. Sabemos que tenemos historias aparte. Podemos hacer la nuestra pero sin exponer al otro. Respetarlo. Todo con cuidado". 

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