EL PERSONAJE I VICTORIA RIPA

"La voz es un instrumento de mucha exposición"

Siempre le gustó cantar pero no se animaba. Recién a los 25 años decidió dedicarse a la música. Hoy es vocalista de la banda Croupier y una de las maestras de Master Class.

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Victoria Ripa disfruta de los niños y de la música en Master Class. Foto: Ariel Colmegna

Mientras Victoria Ripa (32) habla, su propia voz la interrumpe desde un televisor que está a sus espaldas. Allí se la puede ver cantando con Lara, una de sus alumnas en Master Class, el talent show infantil de Canal 12. Ella se escucha, se da vuelta, mira, sonríe y halaga a su alumna. "Cantar con Lara fue un honor", dice con la misma potencia con la que cantó Imagine en el último programa de la primera temporada. Y, aunque su voz suene firme, cada vez que habla de sus alumnas o de los niños o de la música, Victoria parece emocionarse y llenarse de ternura.

Es que, desde marzo y hasta el pasado domingo, la cantante fue parte del grupo de maestros del programa, en el que 16 niños de entre 7 y 12 años formaron parte de una escuela de música. "El vínculo con los chiquitos es hermoso y alucinante", cuenta. "Me emociona sentirme identificada con los niños, me encanta contenerlos, porque sé lo que están viviendo. Se produce algo muy lindo y ellos te lo expresan todo el tiempo". Por eso, era habitual verla emocionada y llorando cuando los alumnos cantaban. "Hay voces que, aunque no sepas por qué, te llegan y tocan alguna fibra o algo", dice, como para intentar explicar algo que "no tiene explicación". Los niños y la música la conmueven, no hay dudas.

De familia.

Aunque decidió dedicarse al canto a los 25 años, la música siempre fue parte de su vida. Su papá, Gustavo, es guitarrista y formaba parte de los grupos Canciones para no dormir la siesta y Rumbo. Su tía, Flavia, también es cantante. "Aunque ahora no se dedica a la música hace tiempo, cantaba en Las Tres, le hacía los coros a Eduardo Mateo. Me encanta su voz, siempre la admiré mucho".

Sin embargo, durante su infancia, si Victoria cantaba, lo hacía encerrada en su cuarto frente al espejo y sin que nadie la escuchara. "Siempre me gustó cantar pero nunca me animé, fue algo que reprimí bastante".

¿Por qué lo reprimías?

— En realidad, la razón en sí misma no la tengo. La trato de descubrir, porque me parece que es una respuesta que necesito tener. Me imagino que es un poco por vergüenza. La voz es un instrumento de mucha exposición, porque cuando cantás estás dando todo de adentro tuyo, no tenés nada, ni una guitarra como para esconderte atrás. Pero creo que sí, que era un poco eso, vergüenza, cuestionarme si lo que hago está bien o está mal.

No era por timidez. Nunca fue tímida. Pero cuando de cantar se trataba, había algo que la bloqueaba. "En la escuela y en el liceo si todos cantaban me animaba, pero el dedito señalador, cuando me pedían que cantara yo, me anulaba totalmente. Hasta el día de hoy me pasa. Si ahora me decís que cante una canción, no puedo".

Por eso, aunque suene increíble, la música nunca fue una opción real para su futuro. "Estar en un escenario y cantar era más como un sueño lejano". Convencida de que quería ser bióloga, cuando terminó el liceo se inscribió en la Facultad de Ciencias. Allí cursó un año y se cambió para la Facultad de Veterinaria. Fue así cómo, en el medio de una crisis vocacional, decidió hacer un curso de musicoterapia y recién entonces empezó a conectarse con la música desde otro lugar.

En ese momento, comenzó a cantar con unos amigos en algunos boliches. "Armábamos una mini banda y tocábamos por ahí, pero eran cosas muy chiquitas y muy esporádicas. En un momento dije: Lo primero que tengo que hacer ahora es empezar a tomar clases de canto. Y, paralelamente, realizó una Tecnicatura en Recreación en la Universidad Católica. "Eso me dio mucha soltura para enfrentarme a grupos grandes y para trabajar con niños y adolescentes".

Fue en el medio de las clases con Camila Sapin que empezaron a surgirle de a poco oportunidades profesionales —que hoy compatibiliza con ser docente de canto y trabajar en el programa Usinas Culturales del Ministerio de Educación—. "En 2013 me convocaron para una banda en vivo en un show de Clowns Sin Fronteras en el Teatro Solís y yo pensaba: Wow, ¿qué voy a hacer yo en ese teatro?", recuerda Victoria y se ríe.

La música ya no era el sueño lejano de una niña que cantaba en su cuarto para que nadie la escuchara. Y, como si algo o alguien quisiera reafirmar su vocación, poco tiempo después del show en el Solís, la llamaron para integrarse como vocalista a la banda Croupier Funk. "Yo era fan de Croupier, me encantaba, dije que sí de una". Desde entonces forma parte del grupo. "Para mí mi banda es lo mejor que hay. Somos 12 personas y tenemos un vínculo súper lindo, somos como una familia, nos queremos mucho. Croupier es una gran plataforma de creatividad porque además de componer nuestros temas, tiene toda la parte escénica que nos divierte mucho. Igual, diversión no significa poco profesionalismo ni mucho menos, sino que mi banda es un lugar en el que puedo sentirme bien".

¿Qué es la música para ti?

—¡Qué pregunta! Por un lado es el medio por el cual trabajo sobre mí misma, porque la música siempre me enfrenta a situaciones que me hacen crecer, desde distintos lugares, me hace conocerme a mí misma y vencer cosas, me hace evolucionar. Es increíble. Creo que eso le debe pasar a todos los que conectan con lo que vienen a hacer a este mundo. Por otro lado, la música me hace compartir la felicidad con otras personas y creo que esa es la máxima felicidad posible.

Estereotipos.

Victoria no está acostumbrada a la exposición mediática pero dice que la está "llevando bien". Es que, más allá de Master Class, la cantante realizó, en los últimos días, una campaña para la marca Srta. Peel en la que posó frente a una cámara en ropa interior.

No es la primera vez que lo hace. En 2013 Loreley Turielle, dueña de la grifa, la vio en el show de Clowns Sin Fronteras y quiso trabajar con ella. "Me llamó para hacer algo que se llamaba Miradas Peel, que no era una colección nueva, era una especie de fotoreportaje con prendas que ya existían". Después, fue parte del proyecto Divinas, de la fotógrafa brasileña Mariana Cobra, y participó en la campaña publicitaria de Stadium donde aparecían diversas figuras desnudas.

Estar ante una cámara no es problema para Victoria, pero solamente acepta las propuestas con las que puede dar un mensaje o transmitir algo. En el caso de la nueva campaña de Srta. Peel, la cantante cree que "disparó varias opiniones; eso está bueno, que se puedan generar reflexiones" sobre el cuerpo y los estereotipos de belleza. "Me han llegado muchos mensajes de adolescentes, adultas, hombres, mujeres, agradeciéndome que me haya animado a hacerla. Me dicen que se sienten identificados y que está bueno que en Uruguay se esté haciendo algo así, porque hay una tendencia mundial a ampliar el concepto de belleza en general, entonces que eso lo podamos hacer acá, con la gente que nos rodea, está buenísimo".

¿En algún momento tuviste algún complejo con tu cuerpo?

—Sí, claro. De niña no tanto, pero más de adolescente sí, me pasé la vida haciendo dietas, haciendo un montón de cosas que no me hacían para nada feliz. En realidad en el colegio al que iba, el San Juan Bautista, nunca me sentí discriminada, pero igual una se siente acomplejada porque todo el tiempo estás viendo cómo es ser la mujer ideal. Hasta que mirás a tu alrededor y te das cuenta de que no va por ahí. Después de hacer miles de dietas y estar básicamente siempre igual dije que nunca más iba a hacer una dieta que me hiciera sufrir.

Entonces, como si se tratara de una película, cuando dejó atrás la vergüenza y se animó a cantar, su vida cambió. "Yo siempre sentía el impulso de cantar y no podía. Cuando empecé a desatar ese nudo me empecé a sentir mejor conmigo, a entenderme diferente, a verme físicamente diferente y lo más importante, a aceptarme". Y así, una cosa trajo a la otra: la música dejó de ser un sueño, con ella llegaron varios escenarios y canciones y con las canciones empezó a descubrirse: "Para aceptarse es necesario conocerse, hacer cosas que te hagan trabajar sobre vos y la música me ayudó y me ayuda en eso, que es un trabajo, creo, para toda la vida".

Los niños y la música.

Cuando le llegó la propuesta de Master Class no lo podía creer. "Yo había trabajado como corista en un programa que hubo en Canal 12 que se llamaba Yo me llamo. Un día, una de las productoras de ese programa me llama para contarme de Master Class y decirme que querían que fuera a una reunión con la jefa de producción. Ahí me dijeron que me querían como maestra y me quedé de cara, no me lo esperaba", dice Victoria y asegura que el hecho de que la tuvieran en cuenta la conmovió mucho. "Me dijeron que sí, que me querían a mí y que aunque sabían que podía haber gente con más trayectoria, yo tenía algo especial".

Aunque Victoria tenía experiencia dando clases de canto, nunca se había animado a enseñar a niños: "Pensaba que capaz no me iban a entender, los veía muy chiquitos. En Master Class me dieron una cachetada en la cara y bien dada. Me encanta, me encanta trabajar con niños".

La cantante dice que la experiencia del primer ciclo del programa fue "alucinante", no solo por el vínculo con los chicos, sino también por trabajar con los otros maestros: "Estar al lado de mis compañeros es algo increíble". Ahora la producción prepara una segunda temporada: "Si todo sale bien, estaré ahí".

SUS COSAS.

Su banda.

Desde 2013 es cantante de Croupier Funk. Recuerda su primer show y se ríe: "Fue en la fiesta de un colegio". Victoria cuenta que ese día usó un vestido que le había regalado su abuela. "Somos una banda para ver en vivo y el vestuario es importante".

Su referente.

Victoria admira a muchas personas. Entre ellas, a su mamá, Mónica: "Su historia, su vida, su resiliencia". También a su papá, Gustavo, y a sus hermanos, Lucía, Tato y Nacho. Pero si de música se trata, tiene a un referente claro: la estadounidense Etta James. "Me parece una de las cantantes más increíbles que existen".

Otra pasión.

Además de la música, disfruta de la naturaleza y de pasar tiempo con su familia, amigos y su novio. Algo que le apasiona, además, son las antigüedades: "Las casas, los muebles, la música, me encantan las cosas cargadas de historia". Por eso, la feria de Tristán Narvaja es de sus favoritas.

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