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Viaje al secreto mejor guardado del Caribe

La Isla del Encanto, como es conocida Puerto Rico, ostenta miles de tesoros que la convierten en el destino ideal para pasar unas vacaciones inolvidables. Playas, historia, patrimonio y más.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Playa, patrimonio y deporte aventura (Foto: Google)

Eres el bello sueño del mejor poeta, que inspirado en ti se murió soñando con tu cielo azul y tus verdes campos… Tierra del Edén, isla del encanto, borinquen bonita te quiero, te quiero a ti ver". Así le cantaba el célebre Héctor Lavoe a su natal Puerto Rico.

La belleza y la arquitectura del viejo San Juan, las playas paradisíacas entre las que se cuentan varias de las mejores del mundo, atractivos de aventura y naturaleza hacen parte del inventario turístico. También las compras, la gastronomía y el descanso en su variada y sofisticada oferta hotelera. Estos son algunos destinos y planes que no se pueden perder en este paraíso caribeño, tan de moda entre los viajeros.

En el Viejo San Juan.

Recorrer el Viejo San Juan es hacer un viaje en el tiempo, puntualmente a la época de la Colonia, a través de sus calles adoquinadas y callejones, sus casonas coloridas con balcones de madera de los que cuelgan flores, sus murallas, plazas e iglesias.

Este distrito histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y alberga fortificaciones como las de San Cristóbal, San Jerónimo y San Felipe del Morro —con el océano Atlántico azul como telón de fondo—, así como el palacio de Santa Catalina. Todas estas construcciones eran líneas de defensa que protegían la ciudad por tierra y por mar.

En el Viejo San Juan no hay manera de quedarse sin planes. Hay un recorrido cultural guiado por docentes de arquitectura que dan una visión global y actual sobre este patrimonio. Hay tours por las iglesias y por los santuarios de la salsa, como la Placita de Santurce y Nuyorican Café.

Caminando se despierta el hambre, y la mejor recomendación es deleitarse con el mofongo, famoso plato típico que recoge elementos de la cocina taína, africana y española, hecho con una cobertura de plátano que se rellena con estofado o mariscos.

Pero no es necesario tener un guía: basta armarse de un mapa —que entregan gratis en los puestos de información turística— y perderse por estas calles. Con suerte, en alguna de las muchas plazas podrá encontrarse con un bembé: una especie de fiesta popular con música en vivo —predomina la salsa, obviamente—, baile y algarabía.

San Juan es una ciudad antigua y moderna a la vez. En el Condado, el sector moderno, se siente fuerte la influencia de Estados Unidos en la arquitectura de los edificios y la infraestructura de vías y puentes. Es fácil sentirse en Miami. Aquí todos hablan inglés y español. Se paga en dólares. No en vano es un estado asociado de Estados Unidos desde 1911.

De playa en playa.

Pese a ser una isla no muy grande (la superficie es de 9.104 kilómetros cuadrados), Puerto Rico cuenta con casi 500 kilómetros de costas y un sinfín de posibilidades para explorar.

Están las playas de San Juan, al alcance de todos. Hay playas más escondidas que otras: a algunas se llega luego de una corta travesía por manglares y ecosistemas marinos; otras de arena blanca o las de arena negra en Vieques, donde en las noches el agua se llena de luces de colores, en uno de los espectáculos de bioluminiscencia más bellos y famosos del mundo.

Además, hay playas apropiadas para bucear o practicar esnórquel como Mar Chiquita, en Manatí. Otra excelente opción es playa Flamenco, en Isla Culebra, reconocida por TripAdvisor como una de las más bellas del mundo. Son playas de arena blanquísima y de aguas color turquesa totalmente cristalinas.

En la región Norte de la isla se encuentra Isabela, un municipio cuyas costas son mundialmente famosas para los amantes del surf. Allí se realiza el evento más prestigioso de este deporte del Caribe y del Este de Estados Unidos: el Corona Extra Pro Surf Circuit. También en Isabela se puede vivir una experiencia única, buceando en cuevas submarinas.

Ponce y su arquitectura.

A Ponce, un puerto del Caribe a 117 kilómetros de San Juan, se llega por la carretera 52, que es la autopista más larga de la isla. Este municipio es conocido como la Perla del Sur y se destaca por la influencia catalana y norteamericana en su arquitectura.

Durante su construcción, las casas fueron adaptadas a las condiciones climáticas, orientando los dormitorios para que recibieran menor carga solar, haciendo techos muy altos y balcones espaciosos. En Ponce hay que visitar el parque de las Bombas, antiguo edificio de la estación de bomberos, adornado con los colores de la ciudad: rojo y negro; y el Museo de Arte de Ponce, que ofrece una colección de arte tanto internacional y local. También vale la pena darse un paseo por el malecón del puerto y visitar La Guancha, un complejo recreativo sobre el mar, para disfrutar en familia.

Aventura en Toro Verde.

Puerto Rico es mucho más que sus playas paradisíacas y que los encantos del Viejo San Juan. Muestra de ello es el parque temático Toro Verde, ubicado en el municipio de Orocovis, a una hora de la capital. Es un bosque tupido que fue adaptado para las aventuras extremas, a través de un sistema de tirolesas, conocidas como zip lines.

El principal atractivo del parque es su circuito de cables: el primero es el más corto y el de menor altura. Pero mientras avanza el recorrido, aumentan la complejidad, la altura y la velocidad.

Recientemente fue inaugurado el que es considerado el canopy más largo del mundo. Su nombre: Monstruo. Mide 7.234 pies de longitud (unos 2,2 kilómetros) y 1.200 pies de altura (aproximadamente 365 metros). Es tan largo como 28 estadios de fútbol juntos, y el practicante alcanza una velocidad de 152 kilómetros por hora. 

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