COMPORTAMIENTO

Viaje al fondo de la mente

La hipnosis es una técnica empleada por muchos psiquiatras y psicólogos para abordar traumas y fobias arraigadas en la conciencia.

Psiquiatras y psicólogos suelen apelar a la hipnosis para casos complejos.

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RENZO ROSSELLO26 mar 2017

La riqueza de la vida está hecha de recuerdos olvidados", apuntó el poeta Cesare Pavese en sus diarios. Pero ciertos de esos "recuerdos olvidados" se convierten en angustiosos problemas para quien los porta. Y aún algunos de ellos yacen tan enterrados en el inconsciente que son necesarios métodos especiales para extraerlos y curarlos. Uno de estos métodos es la hipnosis clínica.

El padre del psicoanálisis Sigmund Freud fue uno de los pioneros en su empleo, pero lo cierto es que la técnica ya había sido descubierta varios años antes de que el médico vienés se interesara en ella. Concretamente a fines del siglo XVIII el médico alemán Franz Anton Mesmer fue el primero en utilizar la hipnosis con fines clínicos, al punto que las experiencias desarrolladas por él se conocieron para la posteridad como mesmerismo.

El tratamiento de la histeria y concretamente las investigaciones del médico francés Jean Martin Charcot llevaron al uso de la hipnosis para su tratamiento. Freud viajó a París para tomar lecciones con el maestro e incorporó el método.

Actualmente son muchos los médicos psiquiatras y psicólogos que emplean la hipnosis para el tratamiento de diversos problemas de orden psíquico. Las fobias, el estrés postraumático y aún algunas adicciones pueden ser tratadas con el uso de esta disciplina.

En consulta.

"La hipnosis es una disciplina, no es una psicoterapia en sí misma sino que coadyuva con la psicoterapia, especialmente con la cognitivo-comportamental", señaló el médico psiquiatra Guillermo Castro Quintela.

El profesional, que ejerce en el Hospital Británico, emplea la técnica en consulta para algunos casos muy específicos.

La hipnosis, explicó, consiste básicamente en tres fases: un primer estado de relajación profunda, seguido por un estado de sugestión y finalmente un estado de trance. A ello sigue un despertar en el que el sujeto recobra plenamente la conciencia y puede, por ejemplo, trabajar con los recuerdos recuperados.

¿Qué consigue hacer la hipnosis, entonces? "Es fijar la imaginación en un punto determinado. Si todos pensamos durante el día en algo, y de alguna manera todos lo hacemos, nos autohipnotizamos. Por ejemplo, vamos manejando por la ruta y estamos agarrados del volante, mirando hacia adelante y no vemos nada para el costado, estamos como imaginándonos cosas, es que estamos en un estado semihipnótico", explica Castro Quintela.

El médico explicó que ha utilizado esa técnica, por ejemplo, en casos de pacientes masculinos abusados sexualmente durante su infancia. En estos casos el traumático episodio queda sepultado en el inconsciente, o para decirlo en términos piscoanalíticos, es reprimido. Algo similar ocurre en los casos de estrés postraumático, en aquellas personas que han sido víctimas o testigos de un acto de violencia. En cambio, a juicio del profesional, la técnica no se muestra siempre eficaz en el tratamiento de adicciones.

"En el despertar generalmente recuerdan el episodio y ahí se discute lo que vivió y cómo lo vivió —explica Castro Quintela—. Cuando un paciente tiene un estrés postraumático, por ejemplo una mujer que fue violada, y aparece la escena traumática en la conciencia, cuanto más recuerda los detalles de lo que pasó, más mejora la persona. Porque el psiquismo se defiende de una manera, la cual no es perfecta, tratando de ocultar todo eso. Entonces la persona tiene como amnesia de eso o tiene impotencia sexual, o tiene un alejamiento afectivo de los demás. Cuando le viene el recuerdo y puede vivenciar, el rememorar ayuda en forma paradójica para que la persona al traer todo a la conciencia la ayuda a mejorar radicalmente".

Son varios los mitos que rodean a la hipnosis, pero el que más frecuentemente suena es aquel que afirma que el hipnotizado queda bajo el entero dominio del hipnotizador.

"La persona tiene plena conciencia de lo que se está imaginando, pero el hipnotizador no puede hacer nada contra la voluntad del paciente hipnotizado. El paciente hipnotizado, pongo un caso grosero, si se le dice desnúdese el paciente dice: no, usted está loco (ríe). Es decir, la persona está en completo conocimiento y puede salir del trance rápidamente", argumenta el psiquiatra.

En buena medida estos mitos (ver detalle en nota aparte) han crecido en torno al uso de la disciplina en espectáculos artísticos. Ello ha contribuido a quitar el rigor científico que tiene su empleo en la práctica clínica. De hecho, la hipnosis ni siquiera es aplicable a todas las personas, explica el experto consultado. ¿Por qué entonces parece ser tan efectiva cuando se la ve en medio de un show?

En el escenario.

Algunos hipnotizadores de shows artísticos son realmente buenos. Dominan la técnica y consiguen rápidos resultados, en función de su espectáculo, claro. Pero siempre dependerá de la habilidad del hipnotizador para captar personas realmente sugestionables entre el público.

"Generalmente en los espectáculos el hipnotizador sabe cuáles son las personas más sugestionables para ser hipnotizados, porque no todo el mundo puede ser hipnotizado. Una persona con trastornos paranoicos no puede ser hipnotizada, un esquizofrénico tampoco, una persona que tiene histeria en cambio sí", señaló el especialista.

Generalmente el showman suele someter a un breve interrogatorio a la persona que seleccionó del público para saber si es o no un sujeto potencial. También algunos signos físicos son tenidos en cuenta por el ojo entrenado del artista, por ejemplo la forma de parpadear, el modo en que coloca sus manos, entre otros indicios. Y mientras la observación ocurre inicia la sugestión y va dando órdenes simples, por ejemplo que levante un brazo y luego el otro.

Otro aspecto rebatido por los científicos es el mentado trance en el que se va hacia "vidas pasadas".

"Eso de las vidas pasadas no es que sea una reencarnación, sino que es la persona con su imaginación quien juega, porque muchas veces los conflictos se representan en forma simbólica, entonces después cuando sale de ese estado de trance se pueden discutir que fue lo que vivió y qué fue lo que vio", explica.

Más allá de los mitos, entonces, la hipnosis se utiliza en forma cotidiana para emprender un viaje a lo más recóndito de la mente en busca de respuestas que se resisten a salir a luz.

Algunos mitos que la ciencia derribó.

Son varios los mitos que la investigación científica de la hipnosis ha derribado. Muchas de estas creencias se han convertido en prejuicios, lisa y llanamente, contra una disciplina que, aunque controvertida en el propio mundo académico, es utilizada diariamente por connotados profesionales. El primero de esos mitos tiene que ver con que la habilidad para experimentar fenómenos hipnóticos se relaciona con un alto nivel de credulidad, o una marcada debilidad mental. Otra falsedad relacionada con la hipnosis es que esta tiene que ver con el sueño, hay hipnosis despierta y especialistas que la han desarrollado ampliamente. El nivel de sugestionabilidad depende más del sujeto que del hipnotizador. Las personas hipnotizadas retienen la capacidad de controlar sus conductas durante todo el tiempo, contrariamente al mito del hipnotizador con poderes absolutos. El mito de la amnesia poshipnótica es escasamente frecuente. La hipnosis practicada por clínicos e investigadores calificados nunca puede resultar peligrosa para el sujeto. Otro mito es que la hipnosis puede provocar que se vuelvan a experimentar en forma literal los sucesos traumáticos de la infancia; permite en cambio visualizarlos para poder analizarlos junto al especialista.

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