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Verrugas que tienen los niños

Si bien todas las personas pueden desarrollar verrugas, en los niños y jóvenes se producen con más frecuencia que en los adultos. Estas lesiones son causadas por el virus papiloma humano (HPV), por lo que se pueden contagiar de una persona a otra, así como también en un mismo individuo de un sector a otro del cuerpo, por manipulación o rascado.

Dr. PABLO PERA PIROTTO

Se pueden presentar clínicamente de diversas formas. Las llamadas verrugas vulgares son las más frecuentes y se manifiestan como prolongaciones de superficie áspera e irregular. Generalmente aparecen en las manos, sobre todo en el extremo de los dedos. Otra localización frecuente son las rodillas, aunque también pueden verse en cualquier lugar del cuerpo, como por ejemplo la planta de los pies. Allí suelen ser muy rebeldes al tratamiento, además de dolorosas. El diagnóstico diferencial es con los callos, que característicamente se ubican en zonas de apoyo.

Otro tipo de verrugas son las planas que, como lo indica su nombre, son poco elevadas, más pequeñas y lisas que las vulgares. Tienden a agruparse, llegando a sumar en ocasiones varias decenas. En los niños, la mayor parte de las veces se observan en la cara.

En cuanto al tratamiento, lo primero que hay que mencionar es que, como ocurre con casi todas las enfermedades virales, las verrugas son autoinvolutivas, lo que significa que las defensas del propio organismo pueden derrotar a los agentes causantes, haciéndolas desaparecer. Claro que esto puede llevar muchos meses e incluso años.

Es por eso que es conveniente tratarlas para evitar que se sigan diseminando. Para ello existe una variedad de medicamentos locales que se pueden aplicar con el objetivo de destruir las células que contienen el virus HPV. Entre ellas, las formuladas en base a ácido salicílico y ácido láctico suelen ser efectivas, siempre y cuando se coloquen con constancia y previo desgaste de la verruga durante un tiempo prolongado.

Diferente es la acción de las cremas con imiquimod al 5%, cuyo objetivo no es destruir directamente a las células infectadas, sino estimular las defensas locales del organismo para que ellas actúen sobre las lesiones y las eliminen.

Existen también opciones terapéuticas más rápidas, pero más agresivas, que generalmente causan un poco de dolor, algo a considerar cuando se trata a niños pequeños. Entre ellas está la criocirugía, basada en la destrucción de la verruga mediante la congelación con nitrógeno líquido. Un efecto similar se obtiene con la electrodesecación, que se realiza con el bisturí eléctrico, previa anestesia local de la zona. Incluso en verrugas grandes y muy rebeldes, que han resistido a todos los tratamientos, la extirpación mediante cirugía convencional es una indicación a evaluar.

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