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Cómo tratar el acné en los chicos

Un gran porcentaje de los adolescentes tienen acné en mayor o menor grado. A esa edad, los indeseables granitos aparecen por la acción de distintos factores, entre los que se destaca lo hormonal, que sin dudas cumple un rol muy importante.

También interviene un componente bacteriano, aunque es importante aclarar que no es una enfermedad infecciosa y, por lo tanto, tampoco es contagiosa.

A partir de la pubertad se produce, entonces, un aumento del tamaño y sobre todo de la actividad de las glándulas sebáceas, lo que desemboca en una mayor producción de sebo. Esto se evidencia sobre todo en la zona de la "T" facial, que involucra la frente, la nariz y el mentón y, en el resto del cuerpo, los sectores altos del pecho y la espalda son los más afectados.

En cuanto al tratamiento, hay una gran gama de opciones muy efectivas para el control y eventual eliminación del acné. Lo primero y muy importante es realizar una correcta limpieza de la piel, para lo que existen desde barras de jabones relativamente económicos, hasta geles o espumas de acción más específica. Luego, sobre la superficie de la piel limpia se pueden aplicar en todo el rostro productos destinados a disminuir la producción de sebo, teniendo la precaución de no acercarse a los ojos para evitar su irritación. Por último, sobre los granitos, se coloca puntualmente otro tipo de productos para "secarlos", dentro de los cuales se destaca el peróxido del benzoilo en distintas concentraciones.

Si el tratamiento local no es suficiente, se pueden indicar antibióticos específicos, sobre todo por su acción antiinflamatoria. Si el médico dermatólogo lo considera necesario, en ciertos casos las tetraciclinas por vía oral pueden ser una alternativa muy útil.

Mención aparte merece la isotretinoína, que es un fármaco que se utiliza desde hace años y logra muy buenos resultados, sobre todo en los estadios de acné más severos, o cuando las lesiones afectan grandes áreas de superficie corporal. Su acción es la de atrofiar las glándulas sebáceas, disminuyendo de esa forma la producción de grasitud. De todas maneras, es un medicamento que requiere estudios paraclínicos previos que habiliten su indicación, y no se puede administrar en mujeres embarazadas, ya que es por demás conocido que provoca alteraciones teratogénicas a nivel fetal. Después del primer mes ya empiezan a verse los resultados, y en unos tres o cuatro meses se finaliza el tratamiento generalmente de forma muy exitosa.

Un consejo muy importante y que a veces es difícil de transmitir en la adolescencia (sobre todo cuando el mensaje viene de parte de los padres) es evitar apretarse los granos, lo que solo lleva a que se produzcan cicatrices o manchas que pueden perdurar durante toda la vida. No está demás aclarar que lo mejor siempre es tener una consulta con el dermatólogo, quien estudiará el caso y determinará cuáles son las mejores opciones terapéuticas para cada situación en particular.

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