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Torera tenaz

La reina del pop se prepara para lanzar su nuevo disco, que ya ha sido filtrado en su totalidad. A sus 56 años, siempre encuentra formas de mantenerse vigente.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Para los Grammy volvió a elegir la temática torera, a la que ha apelado varias veces

Por su aparición en los premios Grammy, por su vestimenta, por los elogios y admiración que recibe de las generaciones jóvenes del pop, por el estreno de sus videos musicales, por los colaboradores que elige para sus nuevos trabajos, por la cercanía de su próximo disco... Por lo que sea, a sus 56 años, Madonna sigue siendo noticia. Su reinado de la música pop continúa tan vigente como cuando comenzó, más de tres décadas atrás. Porque si algo sabe hacer Louis Veronica Ciccone es reinventarse.

Un ejemplo: como la reina de los malabarismos temáticos que es, mezcla tauromaquia, erotismo, coreografías, efectos especiales y hasta citas de Nietzsche en el videoclip de Living for love, que se estrenó a principios de mes en la aplicación Snapchat y que es el adelanto de su esperado —y ya recontra "espoileado"— último disco, Rebel Heart.

Con traje de luces, montera y capa torera, esta última reinvención de Madonna pretende salir por la puerta grande con su decimotercer álbum de estudio, porque sabe que un tercer fracaso consecutivo (tras la magra repercusión de sus discos Hard Candy y MDNA) podría causarle la estocada definitiva.

Por ello ha cargado las tintas en su nuevo videoclip, dirigido con una imagen tratadísima por el dúo francés J.A.C.K. (formado por Julien Choquart y Camile Hirigoyen) y en el que ha recuperado una de sus temáticas favoritas: la de las corridas de toros.

Ya apareció vestida con una chaqueta torera en la portada de su disco de remezclas You Can Dance, se rodeó de matadores en la representación de La isla bonita en su gira Who's That Girl y, para convencer a Alan Parker de que podía ser Evita (aquel discutido musical que realizó en 1996, por el que ganó un Globo de Oro como Mejor Actriz), rodó en Ronda, España, el videoclip de Take a Bow, con el torero español Emilio Muñoz.

Ahora, en pleno 2015 y en la sexta década de su vida, la cantante reaparece en este video en un escenario de cabaret, con sus cortinas de terciopelo, que hace las veces de ruedo. Por supuesto, ella asume la faena y se enfrenta a bailarines con máscaras taurinas, a los que acabará toreando y matando uno a uno en medio de sensuales movimientos, corsés y una coreografía ingrávida con ayuda de los efectos especiales.

Madonna ya había adelantado en su perfil en la red social Instagram que regresaba tonadillera, con cuadros de esa temática realizados por Francis Bacon o fotografías acompañadas por comentarios de exaltación a la tauromaquia, con las consiguientes reacciones airadas por parte de las asociaciones protectoras de animales.

La misma temática eligió para su presentación en los premios Grammy el domingo pasado. Atrajo todas las miradas una vez más y causó conmoción en la alfombra roja, adonde acudió más "torera" que nunca.

La diva lució un arriesgado Givenchy con claras reminiscencias taurinas, una montera con velo como tocado y un corpiño con encajes, además de hombreras y minifalda que completaban un escotado modelo que no pasó desapercibido para los flashes de los fotógrafos.

Entre la polémica y la diversión, cóctel que ya es su sello, la artista, que lucía mitones y botas altas se mostró tan desinhibida como siempre y no dudó en levantarse la falda y mostrar el trasero a la prensa.

También tuvo tiempo de acercarse a las artistas jóvenes. Taylor Swift, una de las cantantes más exitosas del momento, se sacó una foto con ella y reconoció que estaba "muy nerviosa" por conocerla.

Es que esta neoyorquina por adopción (nació en Michigan) es toda una institución viviente. Sin embargo, el hecho de que con cerca de 350 millones de discos vendidos haya sido nombrada "la solista más exitosa de todos los tiempos" según el Guinness de los Récords no la salva de tener que seguir compitiendo por su lugar en la industria.

Por eso, la maquinaria publicitaria no para. Su decimotercer disco, Rebel Heart, será lanzado el 10 de marzo y sin embargo ya ha sido filtrado en prácticamente todas las etapas de su proceso creativo. Varios portales ofrecen la posibilidad de escuchar los 25 temas que componen su edición "super deluxe".

La artista ya se vio obligada a grabar y masterizar a toda prisa las versiones definitivas de seis demos del album que se filtraron en internet en diciembre pasado: Living for love, Devil pray, Ghosttown, Unapologetic Bitch, Illuminati y Bitch I'm Madonna, esta última grabada con la cantante caribeña Nicki Minaj.

Un mes después, la Policía israelí detuvo a un supuesto "pirata" informático como responsable de este hecho, actuación que la rubia agradeció públicamente.

"La invasión de mi vida, creativamente, profesionalmente y personalmente, sigue siendo una experiencia profundamente dañina y devastadora, como debe serlo igualmente para todos los artistas que son víctimas de este tipo de delitos", comentó en su perfil de una red social.

Madonna, que llegó a comparar aquel ataque informático con el "terrorismo", no ha hecho de momento ninguna declaración tras la filtración que deja al descubierto absolutamente todos los temas de su nuevo álbum de estudio.

Sin embargo, tal vez este "spoil" termine beneficiándola. Ya se sabe quiénes son los colaboradores del disco: Kanye West, Avicii, Ryan Tedder, Nas, Diplo y hasta el boxeador Mike Tyson se cuentan entre ellos. Seguro la cantante hallará el modo de reinveintarse una vez más.

Estrella y madre de cuatro

Conjugar una agenda de figura número uno del pop con el rol de madre de cuatro hijos niños y adolescentes no puede ser fácil. Pero de alguna manera, Madonna lo hace. La mayor del clan es Lourdes León, llamada "Lola", de 18 años y fruto de la relación que la cantante tuvo con su preparador físico, el cubano Carlos León. Le sigue Rocco, de 14, hijo de Madonna con el cineasta Guy Ritchie. A ellos se suman los dos niños que la estrella pop adoptó. David Banda, de 9 años, llegó a la familia cuando Madonna aún estaba en pareja con Ritchie; ambos lo trajeron en 2006 desde Malawi, de donde el niño es oriundo. Tres años después, ya separada, la diva adoptó a una niña del mismo país africano, tras una polémica con el gobierno. Con 8 años Mercy James es la benjamina de la familia.

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