NOMBRES

Con los 40 a toda maternidad

Con nueva década recién estrenada, Shakira dice que ser madre ha cambiado no solo sus prioridades, sino también ha influido en su manera de hacer música.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Ahora estoy más preocupada por hacerlo bien como madre y con menos presión como artista", ha dicho Shakira.

La decisión, confiesa, fue automática. Sin revisar contratos y sin pensarlo por más de dos minutos, a mediados de noviembre Shakira canceló todo lo que tenía en su agenda. La esperaban en Las Vegas para la entrega de los Latin Grammy Awards, donde por La Bicicleta —tema que canta a dúo con Carlos Vives— recibiría dos de los premios más importantes: Grabación del Año y Canción del Año. La esperaban en Los Ángeles, donde se presentaría junto a Vives en la entrega de los American Music Awards. La esperaban en Buenos Aires y en Chile, a donde llegaría para lanzar su nuevo perfume, Dance. Pero la cantante colombiana decidió quedarse en Barcelona, donde vive con el futbolista Gerard Piqué y los hijos de ambos: Milan y Sasha. Tenía que quedarse como fuera.

En sus redes sociales y en los comunicados de prensa se habló de "razones de fuerza mayor". La vieron entrar y salir constantemente de la clínica Teknon, en Barcelona, por lo que se empezó a decir que Milan, su hijo mayor, estaba enfermo. Luego, unas fotos del niño junto a su padre —fueron juntos al estadio— actuaron como desmentido. El que estaba grave, hospitalizado por una infección, era Sasha, de casi cuatro años.

"No fue nada difícil decidir quedarme en Barcelona", cuenta. "Lo que más me importaba en ese momento era que él se recuperara al ciento por ciento, y eso gracias a Dios es lo que sucedió. Pero mientras estaba enfermo, yo no podía pensar en otra cosa ni hacer nada distinto a estar con él".

Shakira —Shakira Isabel Mebarak Ripoli—, la mujer que hoy tiene a toda una generación coreando su nuevo single, Chantaje, que canta junto a un bastante más joven Maluma, habla sobre ser madre y lo que eso ha significado para su vida y su trabajo, incluso antes de que se le pregunte por ello. Con su metro 57, su pelo teñido rubio peinado hacia un lado, un enterito negro y poco maquillaje, termina inevitablemente hablando sobre maternidad. Aunque se le pregunte, por ejemplo, cuánto queda en ella, que acaba de cumplir 40 años, de esa Shakira que en 1993, con apenas 16, representó a Colombia en el Festival de Viña del Mar.

"Ha pasado mucho tiempo y muchas cosas han cambiado, seguramente porque yo he cambiado también, y no solamente mi pelo negro. Pero muchas cosas se conservan también. Dentro de mí está la misma chica soñadora y sufridora".

—¿Sufridora?

—Bueno, soy sufridora porque me hicieron así, así salí de fábrica. En mi afán por hacer las cosas bien siempre se sufre. Y ahora que soy mamá, no puedo decir que soy una madre relajada ni mucho menos. Lo sorprendente es que ahora, en mi trabajo, he encontrado otra faceta mía, más tranquila, más serena. Los hijos te hacen reorganizar tus prioridades: lo primero es el bienestar de ellos, y todo lo demás es secundario, incluso la buena música. Pero al mismo tiempo esa actitud, lo que está haciendo, es ayudarme a crear una música que me complace, que me tiene feliz, que me hace sentir bien.

A Shakira no le gusta usar la palabra "distancia" para referirse a esta nueva manera en la que mira su trabajo. Prefiere usar conceptos como "libertad" y "presión". "Hoy siento más libertad que nunca para hacer lo que quiera en el estudio, y que el resultado me guste a mí, por encima de todas las cosas", explica.

—¿Relaciona esto solo con el hecho de ser madre? ¿O influyen también los años que lleva en los escenarios?

—Puede ser un poco de todo, ¿no? Pero lo central es que esto de ser madre es una revolución espiritual, mental, intelectual, incluso física, que te hace reorganizar tus prioridades. Entonces, cuando les bajas presión a unas cosas y les subes a otras, matemáticamente tienes una ecuación diferente. Y hoy en día, le meto más presión a esto de ser madre. Estoy más preocupada de hacerlo bien como madre y con menos presión en hacerlo bien como artista. Y, quizás, el trabajo sale mejor cuando tienes menos presión.

Poco después de que se recuperara su hijo, Shakira dio muestras de sus nuevas prioridades cuando llegó algo tarde a la gala de Los 40 Music Awards, en Barcelona, donde recibió el Gold Award al talento y trayectoria. "Lo siento chicos, pero con niños pequeños ya se sabe... Me ha sido imposible llegar antes", dijo en la alfombra roja. "Muestra la categoría de una estrella internacional ante la soberbia de algunos otros que ya se creen poco menos que Sinatra con apenas un disco en el mercado", apuntó La Vanguardia.com. Shakira dedicó el premio a sus padres y agregó: "Quiero compartir este momento con las personas más importantes en mi vida que son mis hijos Sasha y Milan que están aquí y Gerard, porque con ustedes todo es más feliz".

"Lo que más me ha gustado de ser madre es verlos crecer, convertirse en personas. Es un placer acompañarlos en su aprendizaje de este mundo", agrega.

—¿Qué quisiera dejarles como legado?

—La idea de que pueden transformar el mundo, ayudar a que sea mejor. En eso, cada persona cuenta. Todos tenemos esa capacidad transformadora, esa capacidad de mejorar el mundo en el que vivimos. Si ellos están conscientes de eso van a poder hacer su contribución. No quiero que pasen por la vida indiferentes a los problemas de los demás. Quiero que sean compasivos, que sean buenas personas por sobre todas las cosas.

Hablar sobre la niñez —la suya, la de sus hijos— le ilumina su cara. Es un tema que le preocupa desde que ella misma era una niña. "Mi familia pasó una crisis económica y financiera de la cual no se pudieron recuperar en años, hasta que yo pude empezar a hacer mis propios pesos. Pero cuando eso estaba sucediendo, en mi casa mis padres me quisieron mostrar la realidad de otros niños que estaban viviendo situaciones mucho más difíciles de vida. Me llevaron a un parque en Barranquilla donde muchos niños inhalaban pegamento para sobrevivir. Eran niños abandonados a su suerte, abandonados por el Estado y por la sociedad. Yo tenía unos siete años y esto me reventó por dentro. Me dejó marcada a tal punto que nunca más dejé de pensar en esto", dice.

Y agrega: "Por eso adquirí, inconsciente y automáticamente, un compromiso que no puedo eludir y que sigue siendo parte de mi vida hoy". Se refiere al origen de la Fundación Pies Descalzos, que creó cuando tenía 18 años, en 1996, poco después de que editara su primer disco de impacto internacional. Esto la llevó a ser nombrada como embajadora de buena voluntad por la Unicef y reconocida como filántropa en su país.

"Crecí en un país donde había mucha injusticia social, mucha desigualdad, viendo niños que no tenían acceso a la protección de sus derechos básicos y esenciales. Yo quería hacer algo al respecto y por eso apenas tuve la oportunidad decidí crear una fundación para la infancia. No es fácil trabajar con niños víctimas de violencia, extremadamente pobres. Pero han sabido responder bien. Son niños que ahora están caminando hacia la universidad, muchos de ellos, y su destino era otro si no interveníamos. Un destino terrible, asociado a las pandillas, a los grupos paramilitares o guerrilleros, y hoy están lejos de esa realidad. Van camino a ser ciudadanos de bien", agrega. Hace un par de semanas, uno de sus colegios, ubicado en el sector Eduardo Santos-La Playa de Barranquilla, fue reconocido como la mejor institución educativa de Colombia.

—Cumplió 40, ¿cómo se proyecta a los 60?

—¡Uf! Si no me imagino a los 50, ¡imagínate a los 60! Como va el mundo, y con lo coqueto que es Milan, seguro que tendré nietos. Y supongo que me seguiré dedicando a la música, porque no sé hacer otra cosa. Especialmente ahora que lo estoy disfrutando mucho más que antes. Seguiré mientras el cuerpo y el espíritu me lo pidan, y hasta que tenga cosas que decir. Porque cuando no tenga nada más que decir, mejor me callo, ¿no?

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)