NOMBRES DEL DOMINGO

Theresa, otra mujer en Downing St.

Con fama de buena gestora y mano dura, la primera ministra británica da los primeros pasos hacia el Brexit.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Theresa May forjó su fama de mujer dura al frente del Ministerio del Interior.

La imagen de Theresa May con una pluma entre las manos dio la vuelta al mundo. Es que no se trataba de un simple y protocolar retrato. Con esa tinta, la primera ministra británica sellaba en negro sobre blanco el fin de 44 años de relación de su país con el resto de Europa. En una sala presidida por el retrato de Robert Walpole, el primero en ocupar el cargo que ella ostenta hoy, May estampó su rúbrica y dio comienzo al mentado Brexit, al cual si bien ella se opuso ahora le toca defender con dientes y uñas. A partir de ese momento arrancó un proceso irreversible que terminará con la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), como tarde, el 30 de marzo de 2019.

Tuvieron que pasar 26 años para que una mujer volviera a ocupar el 10 de Downing Street y May es tan solo la segunda en hacerlo después de Margaret Thatcher, quien dirigió el gobierno entre 1979 y 1990. Si bien todavía no la apodan "la nueva Dama de Hierro", sus decisiones han sido polémicas y su postura sinónimo de dureza. Quizá, la explicación radique en los seis años que pasó al frente del Ministerio del Interior, una permanencia casi récord en ese país.

Poco afecta a darle grandes titulares a la prensa, algunos la tildan de "contradictoria" y otros de "hermética". Pero lo que nadie discute es que tiene un perfil bastante bajo, rasgo que seguramente aproveche para lidiar con la incertidumbre de un escenario político en el que nadie quería ser protagonista. "May tiene que mostrar una posición férrea por una doble aspiración política: nadar enseñando los dientes en el lago de tiburones caníbales que se ha convertido el Partido Conservador y transmitir al pueblo la imagen de que es la segunda venida de Thatcher", escribió sobre ella la revista GQ.

Hija de un clérigo protestante y nieta de un militar, May lleva 19 años como diputada y los seis que estuvo como ministra del Interior, lo hizo en una cartera triple, ya que entre 2010 y 2012 también incluyó Mujer e Igualdad. Antes de eso, ganó experiencia en el sector financiero, primero dentro del Banco de Inglaterra y luego haciendo consultorías privadas. Fue a finales de los 80 cuando empezó a meterse de lleno en el mundo de la política local, empezando como concejala del Londres.

May se identifica con la "democracia Tory", que tiene cierta visión paternalista del pueblo, al que hay que asistir pero siempre con reglas firmes. En lo económico, está a favor de una reforma que ponga freno a las multinacionales y redistribuya mejor la riqueza. En esa línea, defiende un mayor gasto público, la reindustrialización del Reino Unido y una política descentralizada que haga que el peso económico no dependa "sólo de un par de ciudades-región".

Su pasaje por el Ministerio del Interior no fue sencillo. Allí se ganó la fama de estar entre las políticas "más duras y astutas" del Reino Unido. Uno de los momentos más críticos fue en 2014, cuando tuvo que despedir a uno de sus asesores cercanos tras una agria polémica con su colega de gabinete Michael Gove sobre la mejor manera de combatir el exterminio islamista. Además, fue objeto de duras críticas por el fracaso del gobierno de cumplir con la promesa de mantener la cifra de inmigrantes por debajo de 100.000 al año.

Ahora, igual que ocurrió con Thatcher, May toma las riendas de un país en crisis. Su principal rival fue la viceministra de Energía, Andrea Leadsom, quien también aspiraba al puesto. Sin embargo, un desafortunado comentario —se refirió al hecho de que May no tiene hijos como una desventaja para el puesto— terminó de despejar el camino de la entonces ministra del Interior. El entonces primer ministro, David Cameron, anunció su renuncia luego del referéndum del 23 de junio de 2016, cuando los británicos votaron por abandonar la UE. May llegó al cargo el 13 de julio, sin haber sido electa directamente por los votantes.

Tras algunos meses de relativa calma, a fines de marzo esta mujer de 59 años, casada pero sin hijos, volvió a ocupar los titulares. Firmó la carta que iniciaba el Brexit y el documento se envió a Bruselas, capital europea, para su comienzo formal. "Cuando me siente a la mesa de negociaciones durante estos próximos meses, representaré a todas las personas de Reino Unido; los jóvenes y los viejos, los ricos y los pobres, (…) y también a los ciudadanos europeos que convirtieron este país en su casa", dijo. "Todos queremos vivir en una Gran Bretaña realmente mundial que sale y construye relaciones con sus viejos amigos y sus nuevos aliados en todo el mundo", añadió.

Sin embargo, detrás de esa imagen dura y fría, hay una mujer con sentido del humor. O al menos eso suponen los periodistas de moda, que destacan la audacia de May a la hora de elegir, sobre todo, su calzado. Aunque regularmente opta por looks sobrios, con tailleurs, vestidos y blazers siempre en el lado frío del espectro de color, suele agregale un toque chic a sus conjuntos con los zapatos. "Con sus 59 años, no apuesta por los grandes stilletos, sino por los tacones sencillos que se vuelven más atractivos gracias a los estampados. Sin lugar a dudas, el tiger animal print es su favorito. No importa si lleva un traje sastre azul o un vestido de noche, siempre se decanta por este look", describió Hola!. Otro de sus outfits más llamativos incluye botas negras por arriba de la rodilla, que ha usado incluso para ir a saludar a la reina Isabel. Con el clima londinense, May no tiene problema en usar botas de lluvia incluso con los conjuntos más formales.

"Me gusta la ropa y me gustan los zapatos. Uno de los retos para las mujeres en el lugar de trabajo es ser nosotras mismas y yo pienso que puedes ser inteligente y que te guste la ropa. Puedes tener una carrera y gustarte la ropa", dijo durante su discurso en el congreso Women In the World. En su historia, moda y política van de la mano, llevando ambos temas hasta las discusiones más acaloradas. "Se necesitan dos hombres para ocupar los zapatos de una mujer", dijo en 2003 al ser sustituida por dos hombres en un cargo. Ahora, es su turno de pisar fuerte.

Cambio en plena crisis.

Menos de 20 días llevó el cambio de primer ministro británico que llevó a David Cameron de vuelta a su casa al Oeste de Londres y convirtió a Theresa May en la nueva inquilina del número 10 de Downing Street. Cameron anunció su renuncia el 24 de junio de 2016 y May asumió el 13 de julio. En su primer discurso como líder conservadora, May tuvo palabras de gratitud para Cameron, a quien sirvió como ministra de Interior desde 2010.

¿Quién fue su rival?

En la breve y frenética carrera hacie el puesto de primer ministro, la principal contrincante de Theresa May fue Andrea Leadsom, una diputada conservadora que había brillado defendiendo el Brexit y coqueteando con el antieuropeo y populista UKIP. Pero su final llegó de repente, tras una entrevista en The Times en la que insinuaba que el hecho de ser madre la capacitaba más que a May, que no lo es, para ser primera ministra.

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