TECNOLOGÍA

¿Son útiles las laptops en las clases de las universidades?

Una profesora de educación y economía en Michigan decidió prohibir las computadoras portátiles a sus alumnos, después de que varias investigaciones indicaran que afectaban negativamente el aprendizaje.

Clase universidad

Si entrás a cualquier auditorio universitario, es probable que encuentres un mar de estudiantes que teclean en laptops abiertas y encendidas mientras el profesor habla. Sin embargo, eso no pasa cuando yo estoy dando clases. Aunque hago algunas excepciones, en general prohibo los aparatos electrónicos, incluyendo las laptops, en mis clases y en mis seminarios de investigación.

Esto podría parecer extremo. Después de todo, con las laptops, los estudiantes pueden, de algunas maneras, absorber más de las lecciones de lo que pueden hacerlo tan solo con papel y lapicera. Pueden descargar lecturas académicas, buscar conceptos desconocidos al instante y crear un registro preciso y bien organizado del material de la clase. Todo eso es muy bueno.

Sin embargo, un cúmulo creciente de evidencia demuestra que los universitarios, en general, aprenden menos cuando utilizan computadoras o tabletas durante las clases. También tienden a obtener peores calificaciones. La investigación es rotunda: las laptops distraen del aprendizaje, tanto a los usuarios como a quienes los rodean. No es exagerado esperar que los electrónicos también afecten el aprendizaje en los salones de clases de las preparatorias o que dañen la productividad en las juntas en todo tipo de lugares de trabajo.

Medir el efecto de las laptops en el aprendizaje es difícil. Un problema es que no todos los estudiantes utilizan las laptops de la misma manera. Puede ser que los alumnos dedicados, quienes tienden a obtener altas calificaciones, las usen más frecuentemente en las clases. Quizás los estudiantes más distraídos recurren a sus laptops cuando se aburren. En cualquier caso, una simple comparación de desempeño podría confundir el efecto de las laptops con las características de los estudiantes que eligen usarlas. Los investigadores llaman a esto "el sesgo de la selección".

Los científicos pueden resolver el problema al asignar de manera aleatoria a algunos jóvenes para que usen laptops. Con ese enfoque, los que las utilizan son comparables en todas las demás maneras con los que no lo hacen.

En una serie de experimentos en Princeton y la Universidad de California de Los Ángeles, se fijó el uso de computadoras portátiles o de papel y lapicera a estudiantes de manera aleatoria para que tomaran notas en una clase. Quienes habían usado laptops tuvieron un entendimiento sustancialmente peor, según las medidas de una prueba estandarizada, que quienes no las habían abierto.

Los investigadores plantearon que, debido a que los alumnos pueden teclear más rápido de lo que pueden escribir, las palabras del profesor pasaron a los dedos de los estudiantes sin pasar por sus cerebros para procesarlas como se debe. Quienes escribían a mano tenían que procesar y condensar el material hablado simplemente para permitir que sus lapiceras no se atrasaran en la clase. En efecto, las notas de los usuarios de laptop eran más parecidas a transcripciones que a resúmenes de clase. Las versiones escritas a mano eran más sucintas, pero incluían los temas destacados que se discutieron en la clase.

Actitud que contagia.

Aun así, puede parecer demasiado riguroso prohibir los aparatos electrónicos en el salón de clases. La mayoría de los estudiantes universitarios son adultos que pueden votar y tener propiedades. ¿Por qué no decidirían ellos mismos si van a utilizar una laptop o no?

El argumento más fuerte en contra de permitir esa elección es que el uso de una laptop por parte de un alumno daña el aprendizaje de quienes lo rodean. En una serie de experimentos de laboratorio, los investigadores de la Universidad de York y la Universidad McMaster de Canadá pusieron a prueba el efecto de las laptops en los estudiantes que no las estaban usando. A algunos les pidieron que realizaran tareas pequeñas en sus laptops que no estaban relacionadas con la clase, como buscar películas viejas. Como se esperaba, ellos retuvieron menos contenido brindado por el docente. Pero lo que de verdad es interesante es que el aprendizaje de los chicos que estaban sentados cerca de esos usuarios de computadoras también se vio afectado de manera negativa.

El término económico para este tipo de efecto secundario es "externalidad negativa", que ocurre cuando el consumo de una persona daña el bienestar de otras. Una laptop a veces puede ser una forma de contaminación visual: quienes están cerca ven la pantalla, y su atención se dirige hacia sus contenidos, que a menudo no solo son notas, sino Facebook, Twitter, correo electrónico y noticias.

Estos experimentos tienen sus límites. Puede que no capturen los efectos positivos de las laptops en los salones de clases reales a lo largo de un semestre, cuando los estudiantes utilizan sus notas tecleadas para que repasar y hay calificaciones en riesgo. No obstante, se hizo también eso en otro estudio.

En la U.S. Military Academy, un equipo de profesores investigó el uso de laptops en una clase de introducción a la economía. El curso se enseñó a través de secciones pequeñas, que los investigadores asignaron a una de tres condiciones: aparatos electrónicos permitidos, aparatos electrónicos prohibidos y tabletas permitidas, pero solo si estaban siempre sobre el escritorio, donde los profesores pudieran monitorear su uso. Para cuando terminó el semestre, los estudiantes en los salones de clases con laptops o tabletas habían tenido un desempeño sustancialmente peor que quienes estaban en las secciones donde los aparatos electrónicos estaban prohibidos.

La mejor manera de encontrar una respuesta definitiva quizá sea estudiar el uso de las laptops en más universidades, pero hasta entonces, me parece que la evidencia es tan determinante como para tomar una decisión: yo prohibo los aparatos electrónicos en mis clases.

Sí hago una gran excepción: los estudiantes con discapacidades de aprendizaje pueden usar aparatos para participar en la clase, lo que revela que cualquier alumno que sí lo haga tiene una dificultad. Esto representa una pérdida de privacidad para esos estudiantes, lo cual también ocurre cuando se les da más tiempo para completar una prueba. Esos puntos negativos deben contrastarse respecto de las pérdidas de aprendizaje de otros estudiantes cuando se usan laptops en clase.

Los estudiantes podrían objetar que una prohibición del uso de laptops evita que almacenen notas en sus computadoras, pero los teléfonos inteligentes pueden tomar fotografías de páginas escritas y convertirlas a un formato electrónico. Hay algo incluso mejor: afuera de las clases, los estudiantes pueden leer sus propias notas escritas a mano y pasarlas a la computadora, si así lo desean, lo cual se trata de un proceso que mejora el aprendizaje.

La mejor evidencia disponible ahora sugiere que los estudiantes deben evitar las laptops durante las clases y solo utilizar plumas. No es exagerado pensar que lo mismo es cierto en los salones de clase de preparatoria y secundaria, así como en las reuniones laborales. 

La importancia del grupo en Primaria

Susan Dynarski ha estudiado varios temas en el ámbito educativo. Uno de ellos es el impacto a largo plazo del tamaño del aula en la educación primaria.
Según un estudio que se llevó adelante en 80 colegios de Estados Unidos, los niños de entre cinco y nueve años que asisten a clases más pequeñas tienen más probabilidades de concurrir y completar la educación post-secundaria. También son más propensos a estudiar ciencias, matemáticas e ingeniería que los niños que acudían a clases más grandes. Estos efectos aumentan en el caso de niños pobres y de minorías étnicas. Otros investigadores han descubierto que la asistencia a clases más reducidas influye favorablemente en los resultados de los exámenes y reduce el embarazo adolescente.
Además, de los niños que participaron en la investigación, aquellos que acudieron a una clase más pequeña aumentaron en 3% su asistencia en educación post-secundaria. Sin embargo, entre los niños que asisten a las escuelas más pobres, estar en un aula más pequeña incrementa esa variable 7%.




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