NOMBRES DEL DOMINGO

Samuel L. Jackson

Aunque es uno de los actores más taquilleros, el Oscar sigue resistiéndosele.

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Samuel L. Jackson, el actor más díscolo y taquillero de Hollywood.

Es el eterno postergado en la carrera de los Oscar. Sin embargo su fama lo ha convertido en un ícono cinematográfico, una figura cool que opera como un llamador en cada película que lo tiene en su elenco. Fue protagonista nato en el último opus de Quentin Tarantino (Los 8 más odiados), pero ni así consiguió colarse en la lista de nominados, pese a su actuación descollante según coincidió la crítica.

Samuel Leroy Jackson (68) continúa siendo un botín deseado por las grandes productoras. De hecho, la fábrica de superhéroes Marvel parece tener un lugar reservado para encarnar al poderoso jefe de la supersecreta agencia de espionaje que se mueve en sus historias, el temible Nick Fury que Jackson interpreta con un parche piratesco y mucha energía propia.

Con su característico desparpajo, Samuel L. Jackson no ha tenido reparos en despacharse contra la Academia y sus criterios de selección. "A mí no me nominaron pero hice, una vez más, una labor que debería ser reconocida. Creo que Los 8 más odiados era genial y que yo estaba de puta madre. No me nominaron, pero ya estoy acostumbrado. Llevamos muchos años así. Me podían haber dado el Oscar por Pulp Fiction, ¿no? El estudio decidió que John Travolta fuera como mejor actor y yo como secundario. No lo entendí. ¿Por qué debía ser así si nuestros papeles eran igual de importantes?", se quejaba en una reciente entrevista.

Jackson alcanzó la fama en la madurez, luego de una vida llena de sinsabores y quiebres. Y lo hizo con una película que hoy es considerada como un moderno clásico de culto: Pulp Fiction. Allí junto a otro olvidado que Tarantino rescató y dio una segunda vida en el cine como lo era John Travolta, encarnó a uno de los inolvidables killers de traje negro, Jules Winfield. Según ha contado el propio Jackson aproximadamente tres veces por semana alguien le pide que recite el monólogo de Ezequiel 25:17 con el que le ajusta las cuentas a tres jóvenes dealers en el comienzo de la película.

Cuna del racismo.

Jackson nació en Washington DC, en 1948, pero pasó su infancia bajo la tutela de su tía Elizabeth en Chattanooga (Tennessee), una ciudad incrustada en el profundo Sur racista. Con ello el futuro actor conoció toda la aspereza que puede esperarse de una vida de afroamericanos en esta parte del país. Acudió a una escuela en Kansas, donde también aprendió a tocar la trompeta, por lo que terminó formando parte de la orquesta del colegio. Ya en plena juventud comenzó a sentir inclinación por el arte dramático, mientras cursaba en la Universidad Morehouse College de Atlanta, Georgia. Allí fundó con otros jóvenes el grupo teatral Just Us Theater. En 1972 obtuvo finalmente su licenciatura en arte dramático.

Pero antes de ello el explosivo temperamento de Jackson lo llevó a protagonizar una de esas acciones que suelen engrosar los registros policiales. A fines de los 60 Jackson era un joven bastante díscolo e imbuido de los ideales de defensa de la igualdad de derechos y presto a combatir la discriminación racial. Eso lo llevó a afiliarse al movimiento Black Power, una agrupación radical negra que alentaba a la acción directa, en coincidencia con los métodos utilizados por los grupos de izquierda radical de la época. En ese marco participó en el secuestro de la junta directiva de la universidad, que incluía al padre de Martin Luther King. Pero el joven Jackson no sentía especial inclinación por la violencia y las armas, por eso apenas pudo huyó a Los Ángeles, donde lo que dominaba era el alcohol y las drogas, adicciones de las que luego también tuvo que huir.

Esa cruda experiencia con la cocaína y el alcohol, que terminó en un centro de rehabilitación, le permitió saltar a su primer gran trabajo actoral. Fue así que bajo la dirección de Spike Lee interpretó a un violento adicto en Fiebre salvaje (1990). Su actuación fue tan notable desde lo visceral y verosímil que resultó premiado en el Festival de Cannes como Mejor Actor Secundario.

Pero no fue sino hasta unos cuatro años más adelante cuando llegó su momento. Sucedió cuando Tarantino comenzó a rodar la película que lo consagraría como uno de los maestros del cine moderno. Antes de filmar Pulp Fiction (1994), el rebelde de Hollywood había logrado ya conquistar la atención del público y la crítica con una película de violencia extrema como Reservoir Dogs (Perros de la calle, 1992). Pero en la nueva producción Tarantino logró tanto consolidar su sello personal como colocar un punto de inflexión en las películas de género con un film ambicioso y de compleja estructura narrativa, que incluye el cruce de varios puntos de vista en historias paralelas y a la vez convergentes.

Jackson se convertiría en un verdadero ícono y aparecería como actor de reparto o secundario en más de medio centenar de películas hasta la actualidad. Incluso, hasta 2016, cuando fue superado por Harrison Ford, había sido por varios años el actor más taquillero de la historia.

Fama, trabajo, premios y racismo.

"Spike (Lee) y yo tenemos una buena relación, pero sabe que con peores actores no hubiera tenido tanto éxito. Se lo digo todo el rato. Y él no es ciego; lo sabe perfectamente".

"Ahora muchos quieren ser famosos ya. La fama tiene que ver en lo que hago, pero muy poco. No me hice famoso por ser polémico, guapo, simpático o musculoso, sino porque hice cosas que fueron entretenidas y culturalmente relevantes. La gente pagó por ver el trabajo que había hecho. La fama es una consecuencia".

"Doy por hecho que no me van a nominar (al Oscar) y no me importa. Si gano alguno, genial. Y si no, la gente aún recordará que hice algunas películas en mi carrera. Nadie olvidará que estuve en este negocio. Los premios no pesan sobre mi conciencia".

"La gente mira y juzga con los ojos. La gente siempre dice que el racismo en EE.UU. es un problema. Y sí, el racismo es claramente un problema, pero seguro que sucede igual en todas partes. Hay gente que mira a otro y se siente superior a él. ¿De dónde vendrá? No sé, pero ha pasado a lo largo de toda la historia". Tomado de EL PAIS DE MADRID

La pareja modelo de Hollywood.

Es la pareja más duradera de Hollywood. Samuel L. Jackson se casó con LaTanya Richardson en 1980 y desde entonces permanecen juntos. Son padres de Zoe, hoy de 35 años. El popular actor lleva una vida plácida entre Nueva York y Los Ángeles, donde comparte sus tiempos actorales con otra de sus pasiones: el golf, que juega en forma regular aún durante los rodajes.

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