Nombres del Domingo

Robert De Niro, un artista empresario

Mientras tiene varios proyectos cinematográficos en carpeta, el actor vuelca sus energías también en los negocios, con restaurantes y hoteles.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Su próximo papel será encarnar al empresario Enzo Ferrari

Mientras la industria cinematográfica festeja la noticia de que Robert de Niro (71) interpretará al empresario Enzo Ferrari en uno de los proyectos biográficos más esperados de los últimos tiempos, el mundo de las finanzas hurga acerca de una deuda de más de seis millones de dólares, producto de impuestos no abonados por algunas de las tantas propiedades y empresas del actor. Pero más allá de alegrías y acusaciones, ese escenario deja en claro ante todo una sola cosa: que el protagonista de Taxi Driver es un empresario de primera división, y en la última década hay pocos casos en el universo del espectáculo con tal diversificación de intereses y tal índice de éxito.

Desde que abriera el Greenwich hotel, en el neoyorquino barrio de Tribeca, De Niro ha invertido en más de 30 restaurantes, una docena de edificios y un sinfín de empresas entre las que se incluyen las de su mujer, Grace Hightower, que con Coffees of Rwanda ha logrado aunar beneficio y beneficencia y que ya goza de su propio imperio. Se calcula que el actor acumula unos activos de más de 218 millones de dólares y no son pocos los que afirman que el único objetivo del intérprete al seguir haciendo películas es disponer de los fondos suficientes para seguir invirtiendo en su ciudad natal.

De Niro posee —entre otras muchas cosas— una parte del negocio de los Nobu, considerada la franquicia de restaurantes japoneses más importante del mundo (con establecimientos por todo el planeta); el Locanda verde, uno de los mejores restaurantes de Manhattan; y el Tribeca grill, un local donde se le puede ver a menudo y cuyas paredes aparecen cubiertas por recuerdos del actor.

Además, ha inaugurado recientemente un hotel en Rihad, que forma parte de la expansión del mencionado Nobu y un penthouse en Greenwich, que alquila por la módica cantidad de 18.500 dólares diarios y un mínimo de tres noches de estadía. "Esto está pensado para que uno disfrute de todas las comodidades de una casa en un entorno distinto. ¿Mi parte favorita? Creo que lo que distingue a este penthouse de otros es su unidad en términos estéticos: me gusta pensar en él como en una obra de arte", cuenta De Niro, conocido por ser un hombre de pocas palabras, sobre esta joya de 1.600 metros cuadrados y cuya remodelación se estima en alrededor de 5, 5 millones de dólares.

Pero De Niro no se frena ahí, aunque de momento descarta abrir algo en Europa. "Me queda demasiado lejos, pero nunca se sabe", declaró recientemente a El País de Madrid. El protagonista de Casino y Toro salvaje decidió ahora dar un salto cualitativo al firmar un acuerdo por 250 millones de dólares junto al inversor australiano James Packer para promocionar un complejo hotelero, el Paradise found, en las islas caribeñas de Antigua y Barbuda. El objetivo de dicho acuerdo no es sólo potenciar el enclave como destino turístico sino atraer dinero fresco, y si es hollywoodense mejor que mejor. Se da la circunstancia de que las tierras donde está previsto instalar el complejo fueron en otros tiempos la casa del K-Club, un lugar de vacaciones conocido por las visitas de Lady Di.

Sin embargo, y al contrario de lo que ha sucedido en el pasado, donde las iniciativas empresariales del intérprete han sido recibidas con entusiasmo —especialmente en Tribeca, el barrio de Manhattan donde es considerado el responsable de la explosión popular de la zona— esta vez se ha encontrado con una negativa férrea: la oposición política del primer ministro (uno de los firmantes del acuerdo) afirma que ceder las tierras durante más de 200 años a inversores extranjeros (como especifica el contrato) es ilegal sin que el asunto se haya sometido a votación. También destacan que solo 200 de los 1.400 habitantes de las islas gemelas votaron a favor del proyecto y que no es base suficiente para un acuerdo que hipotecaría parte del territorio durante dos siglos.

El actor aún no se ha pronunciado, pero sea como fuere parece difícil que el acuerdo empresarial más importante de la carrera del intérprete se vaya a pique. Sin embargo, como es sabido, la realidad a veces supera la ficción.

En familia.

El dos veces ganador del Oscar —a Mejor Actor en 1981 y Mejor Actor de Reparto en 1975— no viene de un 2014 sencillo. En junio estrenó en la televisión estadounidense el documental Remembering the Artist, en el que hace un monólogo a cámara con el cual le rinde tributo a quien le dio el nombre, su padre. Robert De Niro Sr. fue un artista plástico que nunca conoció la fama, una persona abiertamente gay pero cuya vida sexual resultó una lucha hasta el día de su muerte, en 1993, a los 71 años, víctima de un cáncer de próstata. "Era mi obligación documentar su obra para preservarla para futuras generaciones. La única razón (de este documental) es mi padre", confiesa el actor.

Así, la violencia de sus interpretaciones en Toro salvaje o Casino, como en la mayoría de sus trabajos junto a su mentor Martin Scorsese, se transforma en emoción cuando un ya veterano De Niro habla de su padre. "No pasé con él tanto tiempo, porque mi madre y él se separaron y divorciaron... En muchos sentidos estuvo ausente. Pero me adoraba... como yo adoro a mis hijos", recuerda en el documental.

Robert De Niro Jr., Bobby, como lo llamó hasta el final su padre, fue hijo único. Él, sin embargo, es padre de seis hijos de sus diferentes relaciones amorosas y va por los cuatro nietos. De su primer matrimonio con Dianne Abbott tiene una hija llamada Drena y un hijo llamado Raphael. De su relación con la modelo Toukie Smith tiene dos hijos gemelos, Julian Henry y Aaron Kendrick. Y con su actual esposa, Grace Hightower, una antigua azafata diez años más joven, tiene otros dos hijos, Elliot y la pequeña Helen Grace, nacida en 2011.

Reservado a la hora de hablar de su vida privada, el documental sobre su padre abre una puerta nunca antes explorada. Desde su posición de hijo le habla a su propia descendencia, asumiendo también propios errores. Uno de ellos es no haberle insistido a su padre para que se cuidara el cáncer de próstata que le habían diagnosticado. "A mí también me lo diagnosticaron hace unos años (...) y conseguí vencerlo. Hoy estoy bien y me habría gustado que mi padre hubiera vivido un poco más para que siguiera pintando". De hecho, también a modo de homenaje, el actor conserva el estudio de su padre, en el Soho neoyorquino, como si el pintor hubiera salido a tomar un café. Son pequeños lujos que Bobby se puede dar. O como dijo en una entrevista al diario ABC: "Soy rico. Punto. Sé que ese no es el mundo real". *EN BASE A EL PAÍS DE MADRID.

ALGUNOS HITOS EN SU CARRERA.

De culto: Taxi Driver.

En su primer trabajo con Martin Scorsese, De Niro es Travis Bickle, un excombatiente solitario y mentalmente inestable que comienza a trabajar como taxista. El film (1976) tuvo cuatro nominaciones al Oscar.

El Oscar: Toro Salvaje.

Con su interpretación del boxeador Jake La Motta logra su premio Oscar a Mejor Actor (1980). Dirigida por Scorsese, fue elegida en el puesto N°4 de las 100 mejores películas por el American Film Institute.

Comedia: Los Fockers.

Desparpajo y humor se combinan en La familia de mi novia (2000), donde el actor demuestra que también se sabe lucir en la comedia. Tiene dos secuelas, La familia de mi esposo (2004) y Los pequeños Focker (2010).

El romance del actor y la azafata.

Robert De Niro y Grace Hightower, una exazafata diez años más joven que él, se casaron por primera vez en 1997. Tuvieron un hijo, Elliot, en 1998, pero unos años más tarde solicitaron el divorcio por disputas. Sin embargo, el trámite nunca se volvió efectivo y en 2004 renovaron sus votos. En 2011, la pareja tuvo una niña mediante vientre de alquiler, Helen Grace.

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