Demi Lovato

Resurge una ídola

Fue una estrella adolescente de la factoría Disney. Como es costumbre en ellas, la presión la pasó por arriba. Ahora busca mostrarse como es.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Demi Lovato.

Que su nuevo álbum, el quinto, recién salido, lleve por nombre Confident (Segura) es por demás significativo. Que el mes pasado haya sorprendido con una sensual sesión de fotos, sin ropa y sin maquillaje, en la revista Vanity Fair, justo ella que fue un producto comercial pendiente de la imagen, es otro indicador de que los tiempos están cambiando para Demi Lovato (23). Fue una chica Disney y, antes que eso, fue una chica Barney, acompañando con seis años al dinosaurio violeta más popular de la televisión. Fue ídola teen y, como parece ser obligatorio en todas las luminarias adolescentes de la casa de Mickey y Donald, como Britney Spears o Miley Cyrus, en un momento se desbarrancó. Pero emergió con una nueva imagen más potente y, con seguridad, más sincera.

"Estoy a punto de lanzar un álbum que representa lo que realmente soy", le dijo la artista a la Vanity Fair, en un video que muestra el backstage de esa producción. Según fue publicitado, las fotografías desnuda, sin maquillaje ni exceso de producción, fueron idea suya: "Hagámoslo ahora, ya", habría dicho.

"Nunca hubiera pensado que llegaría a este punto de mi vida donde me hubiera sentido cómoda haciendo esto", dice en el video. Y explica que no solo se trata de lanzar un disco en el que muestra su talento genuino y no el que pasa por los filtros de la factoría Disney; además asegura que ahora dejó de odiar su propio cuerpo. No es para menos: ella sufrió bulimia y anorexia, también fue diagnosticada bipolar, enfermedad que también padeció su padre, y confesó haber sufrido bullying en sus años escolares. Claro que ser una actriz y cantante de gran popularidad —sus primeros cuatro discos vendieron cada uno unas 500 mil copias solo en Estados Unidos— le ha dado recursos para enfrentar esos problemas, pero ella ha ido más allá y se ha transformado en una activista que busca concientizar sobre los trastornos alimentarios y el abuso infantil.

Calvario.

Demetria Devonne Lovato nació en Albuquerque, Nuevo México, Estados Unidos, el 20 de agosto de 1992. Su sangre es una mezcla mexicana, irlandesa e italiana. Su padre Patrick, bipolar, no pudo hacerse cargo de su familia y la abandonó cuando la pequeña Demi tenía dos años. Su madre Diana, porrista y cantante country de éxito mediano, le inculcó el gusto por la música. Siendo muy niña encarnó a Angela en Barney y sus amigos. Por esa misma época comenzó a estudiar piano y un poco después guitarra. Bonita, fotogénica y con buena voz, pronto atrajo el interés de Disney: la serie As the bell rings la puso en la mira y la película Camp Rock, junto a los Jonas Brothers, la catapultó a la fama. Tenía 16 años. Las sonrisas eran solo para la cámara: muy lejos de estar entusiasmados con tener una condiscípula famosa, sus compañeritos de clase le hacían bullying. "Tuve una época muy difícil cuando estaba en la escuela. La gente escribía odiosas peticiones acerca de mí, y las pasaban para que las firmaran. Ellos hacían fiestas de repudio hacia mis demos. Venían a mi casa y me gritaban cosas. Fue un momento muy delicado para mí, y lo único que quiero es dejarlo ir", dijo tiempo atrás a la revista People.

Claro que muchos millones y muchas presiones no son fáciles para una adolescente. No es casualidad que tantas estrellas teen de Disney terminen muy lejos de todo lo inocente, limpio y virginal de sus imágenes iniciales. En 2010 ella tenía 18 años, cuatro películas realizadas, dos discos grabados y siete agotadoras giras encima. Y colapsó luego de sufrir un ataque de asma en el aeropuerto de Lima, donde hacía escala con un tour conjunto con los Jonas Brothers. Se había peleado a los golpes con una bailarina que actuaba en su show. No había soportado trabajar junto a su ex, Joe Jonas. Finalmente, debió ingresar a rehabilitación para tratar su adicción al alcohol y a otras sustancias.

Paralelamente se hacían públicos sus trastornos alimenticios. Llegó a vomitar hasta cinco veces al día; incluso llegó a temer que el jugo de naranja la engordara al punto de ser inaceptable para la pantalla.

"Se trata de problemas con los que he convivido durante años y cuyas secuelas tendré durante años", diría después Lovato en el documental Demi Lovato: stay strong, que en 2012 fue emitido por MTV. Este especial hizo foco en la parte más difícil de la vida de una pobre millonaria veinteañera, con tanto éxito y tantas presiones como solo puede tenerlo alguien que es un engranaje indispensable de una máquina de picar carne. Pero también reveló su costado luchador: "Quería contar la verdad. Cada día me enfrentaba a muchos retos, pero sé que como yo hay muchos jóvenes que los viven día a día, que luchan por aceptarse a sí mismos dentro de su cuerpo y su propia piel. Supe que, si era capaz de contar mi historia, quizá alguien se sentiría apoyado, o inspirado, o motivado para seguir adelante en su batalla diaria. Por eso existe este documental", expresó.

No en balde, con su cuarto disco Demi y el actual Confident ha querido mostrarse tal cual es. O, al menos, ser vista como alguien que volvió de un calvario. "En el pasado sufrí de desórdenes alimenticios y pasé de odiar cada milímetro de mi cuerpo a trabajar sobre mí misma hasta encontrar la manera de quererme. Aprendí con gran esfuerzo a querer la piel que habito y estoy feliz de compartir eso con el mundo", dijo en Vanity Fair donde, justamente, comparte mucha piel con sus lectores, así como comparte con sus seguidores en Instagram fotos junto a su novio y colega Wilmer Valderrama. Ahí también gusta mostrar sus curvas, con las que sin duda se ha reconciliado.

CANTÓ EN URUGUAY BAJO AGUA

Demi realizó una gira por América Latina en 2012, cuando promocionaba Unbroken, su tercer disco. Salía de un período de rehabilitación, así que la gira A special night with Demi Lovato (Una noche especial con Demi Lovato) fue mucho más que un tour de force para ella. El 29 de abril se presentó ante miles de adolescentes en el Velódromo Municipal de Montevideo; sin embargo, el show debió interrumpirse y finalmente suspenderse por las copiosas lluvias. Cantó solo ocho canciones en 40 minutos.

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