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Cómo protegerlos del frío

Si bien los perros están preparados para los cambios de temperatura, existen algunas circunstancias en las que es conveniente resguardarlos del invierno.

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En ciertas circunstancias, es necesario abrigar a los perros

Es domingo y uno de los termómetros de la rambla de Montevideo a la altura del Parque Rodó marca 10 grados centígrados. Aunque son casi las cuatro de la tarde, el frío se hace sentir y el viento lleva la arena de la playa a la vereda y a la calle.

No son muchas las personas que eligieron salir a caminar, a correr o a sentarse en la rambla. Sin embargo, para Graciela (42) y Pipa, su bóxer de poco más de dos años, el frío parece no importar. Los dos caminan a paso acelerado, y a veces, corren, aunque sea solo para que Pipa se canse. Además, ambos van abrigados, bien abrigados: Graciela lleva una campera con capucha, un cuello polar y unos calentadores que se pone arriba de la calza. Pipa no se queda atrás: viste una capa polar azul con lunares verdes que tiene un agujero justo al lado de la pata delantera derecha. Pipa la rompió hace ya varios meses, pero es la única que usa.

Como a Pipa, abrigar a los perros durante los meses de frío, parece ser lo aconsejable, especialmente teniendo en cuenta ciertos factores. Pero, claro, los extremos nunca son buenos. Por eso, por más que queramos que nuestra mascota se vea bella, no es recomendable hacer que los perros usen prendas parecidas a la de sus dueños. Es decir, por más lindo que quede su perro con una camisa de jean, no se la ponga. "El tema de la humanización de los animales complica un poco, porque la ropa para los animales muchas veces se parece a la de los humanos y al animal le resulta incómoda, se les dificulta para caminar", explica la veterinaria y especialista en comportamiento animal Gabriela Iribar.

Para entender por qué es importante proteger a los perros del frío, a cuáles hay que proteger más, qué prendas ponerle y cuáles evitar, primero hay que tener claras algunas cuestiones.

En primer lugar, el pelaje de los perros, al igual que en otras especies, "cumple varias funciones", como explica el veterinario Pablo Sehabiaga. Entre ellas, "protege la piel — y por ende al animal — del agua, el calor y el frío externo, y ayuda a regular la temperatura corporal de su organismo". Rosana Riani, de Veterinaria Artigas, sostiene además que "el pelo cumple una función de primera barrera de defensa".

En este sentido, el pelaje que tenga el animal condiciona, en parte, que algunos sufran más el frío y los cambios de temperatura que otros. Por ejemplo, como sostiene Sehabiaga, las razas de pelo largo como "el San Bernardo o el boyero de Berna soportan mejor las bajas temperaturas que las razas de pelo corto como el bóxer, el bulldog o el dálmata". Sin embargo, aclara el veterinario, eso no significa que los animales de pelo corto no estén adaptados al frío: "Si nos remontamos a sus orígenes, la gran mayoría de esas razas se desarrollaron en climas que variaban de acuerdo a las estaciones del año. Ya sea en Inglaterra, Alemania, Italia, Estados Unidos, Francia, China, existen temperaturas elevadas pero también muy bajas y sin embargo los perros se han adaptado perfectamente".

Por otro lado, si bien algunas razas pueden ser más susceptibles al frío que otras, tampoco eso es determinante. "Existen factores individuales del animal — independientemente de la raza— que juegan un papel importante a la hora de mantener la temperatura corporal dentro de los parámetros normales", dice Sehabiaga. El tejido adiposo, por ejemplo, es uno de ellos; la "grasa" es un aislante térmico, por lo que dos perros de la misma raza pero de diferente condición corporal pueden verse afectados de manera diferente por las bajas temperaturas.

Entonces, ¿es necesario abrigar a los perros?, ¿hay algunos que haya que protegerlos más que a otros? La respuesta es sí, aunque claro, siempre depende de las circunstancias del animal.

En este sentido, la veterinaria Iribar cree que a los perros que viven en el exterior, es decir, en el patio de una casa, no es necesario abrigarlos porque "están acostumbrados a soportar las diferencias climáticas". Sin embargo, sí conviene arropar a los perros que viven adentro de casas o apartamentos, especialmente los que están muy calefaccionados, cuando van a salir a la calle porque la diferencia de temperatura a veces los puede enfermar: "Pueden agarrar laringitis, bronquitis y otros problemas respiratorios", dice la especialista. Además, la veterinaria Riani agrega: "Los perros son iguales que nosotros, los cambios bruscos de temperatura los afectan. Por eso yo siempre les digo a mis clientes que si tienen a los animales en espacios con estufas o calefacciones, antes de salir a la calle los abriguen o los pasen a una pieza con menos calor antes de sacarlos, así el cambio no es tan brusco".

Con respecto al tema, Iribar cree que lo primordial es que el abrigo sea una prenda que al animal le resulte cómoda. "Hay mantas de polar o de franela que son confortables y a la vez abrigan". En este sentido, Riani sostiene que los abrigos más comunes y solicitados por sus clientes son las capas polares o de lana que tengan cuello. "Eso depende de qué se adecua mejor a cada animal, hay que tener en cuenta también que el perro no sea alérgico a ciertos materiales, como la lana, por ejemplo".

Además, Romina Pereyra, estudiante de veterinaria, considera que "tampoco está bueno que el perro esté todo el día con la capa puesta: no les respira la piel y se les apelmaza el pelo". Sobre esto, Sehabiaga explica que la no exposición de la piel al ambiente, además, puede ocasionar lesiones y rascado intenso. "Hongos, foliculitis, dermatitis y otros problemas de piel pueden evidenciarse por el uso inadecuado de abrigos".

A su vez, existen ciertos factores, como la edad, que influyen en el control de la temperatura corporal y que por ende, obligan a que un perro requiera más cuidados. "Los cachorros al nacer no son capaces de regular su calor corporal por sí solos", explica Sehabiaga. "Hasta aproximadamente las seis semanas deben mantenerse en contacto con su madre o algo que los mantenga a una temperatura adecuada, ya que de no hacerlo, el calor o frío corporal va a depender de la temperatura exterior". Además, explica Iribar, los cachorros tienen el sistema inmunitario disminuido, "especialmente los de algunas razas específicas, como los chihuahua o los yorkshire, que son muy temblorosos, viven con frío y sin dudas hay que abrigarlos".

Algo similar ocurre con los perros de edad avanzada. "El hecho de perder su masa muscular, el tejido adiposo y la efectividad de sus sistemas para mantener la temperatura corporal, harán que se vean más proclives a padecer los fríos o el calor que los perros más jóvenes", comenta el veterinario Sehabiaga. Por lo tanto, es necesario ayudarlos a protegerse del frío.

Los buzos, zapatos, moñitas, camisas, camperas y todas las otras prendas humanas que pretendemos que nuestras mascotas usen, están de más. Una capa parece ser lo más aconsejable. Y, por supuesto, brindarles un techo, principalmente en estos días en los que el frío está presente a toda hora.

Las zonas que más hay que proteger: las que no tienen pelaje.

Si bien no hay partes del cuerpo que necesariamente tengan que ser abrigadas con algún tipo de prenda especial, es cierto que hay zonas determinadas en las que no hay abundante pelo, como las axilas, el vientre y las almohadillas plantares —las zonas de manos y patas que toman contacto con el piso— que, "de ser expuestas al frío, tendrán más repercusiones en la temperatura corporal del perro que otras", como explica el veterinario Pablo Sehabiaga.

Por otra parte, la veterinaria y especialista en comportamiento animal, Gabriela Iribar, recomienda que se abrigue a los animales al salir afuera especialmente en horas extremas, como la mañana y la noche. Además aconseja que en días de lluvia, se les ponga una capa impermeable.

Mudas estacionales.

Los perros hacen mudas estacionales, como explica Romina Pereyra, estudiante de veterinaria, "es decir, cambian el pelo dos veces al año, una por el frío y otra por el calor". De esta forma, en el invierno el pelaje de los animales es más grueso y denso y durante el verano es más liviano. Es así cómo los animales se preparan para los cambios de temperatura. Esto no sucede con los perros caniches, que nunca cambian su pelo; en ellos, crece constantemente.

Cuidados especiales si está enfermo.

Así como con los cachorros o los perros más viejos, otros animales con los que hay que tener especial cuidado por el frío son los que tienen alguna enfermedad crónica, "como insuficiencias renales, diabetes o que estén con un proceso oncológico. Esas patologías inmunodeprimen al animal y lo hacen más susceptible, sin dudas hay que cuidarlos más que a un perro sano", sostiene Iribar.

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