dr. pablo pera pirotto en consulta

Proteger la piel para el deporte

Son indudables los beneficios de la actividad física para mantener nuestro cuerpo saludable. Realizada en forma adecuada de acuerdo a la edad y estado físico de cada persona, ayuda a regular la presión arterial, a mantener bajas las cifras de glicemia y de los lípidos en la sangre.

Es sabido que el ejercicio físico también es una gran herramienta para reducir el estrés tanto a nivel físico como mental.

Pero, de todas maneras, hay ciertos cuidados que deben tenerse en cuenta para que el efecto sea lo más beneficioso posible y no se produzcan daños en nuestro cuerpo. En primer lugar, es muy importante utilizar calzado adecuado. Sobre todo es importante en aquellas personas que tienen diabetes, en las que los pies deben ser especialmente cuidados para que no se produzcan ampollas o heridas, que luego pueden desembocar en procesos infecciosos.

También hay que prestar atención a la ropa que se utiliza para hacer deporte. En el caso de los alérgicos, es recomendable siempre llevar contra el cuerpo prendas de algodón, ya que este material es bien tolerado y no produce irritación ni picazón. Algo que sí sucede cuando se trata de materiales sintéticos, que aumentan su poder alergénico con la sudoración.

Para quienes realizan actividad al aire libre, como la gran cantidad de gente que sale a correr diariamente por los diferentes lugares de nuestro país, es fundamental recordar la importancia de una correcta protección solar. Tanto en días despejados como en los nublados, deben colocarse protector de factor 30 o mayor en las superficies cutáneas que queden expuestas. Si bien hay varias marcas con aval dermatológico, existen algunas que ofrecen productos que son más resistentes a la sudoración, que incluso se recomiendan especialmente para la realización de deportes. Asimismo hay ropa que ya contiene en la fibra con la que está confeccionada, componentes que aseguran una protección solar máxima.

Igualmente, deben tratar de evitarse los horarios de radiación más intensa, que van entre las diez de la mañana a las cuatro de la tarde. Y, en caso de pasar mucho tiempo a la intemperie, se debe volver a colocar la pantalla solar sobre la piel aproximadamente cada tres horas. En este sentido, también es fundamental utilizar lentes que tengan una completa protección anti UV.

El uso de cremas con factores altos, además de proteger del daño de las radiaciones solares que aceleran el envejecimiento y aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel, también son importantes en aquellas personas que tienen enfermedades como el lupus o la rosácea. En estos últimos, una vez finalizada la actividad física, es recomendable que se apliquen productos dermatológicos para refrescar y desinflamar la piel de la cara, lo que alivia y brinda confort en forma rápida.

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