NOMBRES

La premier de la cultura francesa

Françoise Nyssen llega del mundo de las letras al flamante gabinete de Macron, en un país que también allí pide cambios urgentes.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Es una de las grandes apuestas del nuevo gobierno francés.

Hasta hace muy poco el rostro de Françoise Nyssen era desconocido para los grandes medios. Su silencioso trabajo como editora en Actes Sud, conocida como la hermana pequeña de los grandes sellos editoriales, la mantuvo alejada de la arena política. Cuando el flamante presidente Emmanuel Macron la nombró como ministra de Cultura muchos lo interpretaron como un buen signo. Una mujer del corazón de las letras, capaz de proyectarse más allá del mundo literario para trabajar en el sentido más vasto de la cultura parece una buena idea.

Su labor en Actes Sud da cuenta, precisamente, de su espíritu abierto y siempre atento a lo de afuera. Gracias a este afinado sentido crítico los franceses conocen a autores extranjeros de la talla de Salman Rushdie, Naomi Klein, Svetlana Alexiévitch, Camilla Läckberg, Manuel Rivas o Javier Cercas. Pero su actividad no se limita al campo de las letras. Es conocida como responsable de algunos proyectos culturales innovadores, como la escuela alternativa que fundó en las afueras de Arlés, donde reside, en una granja que reconvirtió para esos fines junto a su actual esposo y sus tres hijas.

La vida de Françoise Nyssen parece ejemplar y al mismo tiempo digna de una de las grandes novelas francesas, aunque en rigor ella es belga y hace varias décadas que está afincada en Francia.

Quienes la conocen la definen como enérgica, decidida y dueña de un tesón enorme para superar los peores momentos. Y el peor, sin duda, ocurrió hace cinco años cuando su hijo Antoine, un niño precoz, disléxico e inadaptado a la férrea disciplina escolar contra la que la propia Françoise se había rebelado en su tiempo, se suicidó a los 18 años.

Fue precisamente esta pérdida la que la empujó hacia Arlés junto a su segundo esposo para fundar la escuela que seguiría el pensamiento de Edgar Morin.

Un por uno.

Nació en Bruselas en 1951. Su abuelo fue médico en las prisiones belgas, tal vez la primera influencia que llevó a Françoise hacia el campo de las ciencias duras. A principios de la década de 1980 se licenció en Química en la Universidad Libre de Bruselas, donde poco después obtuvo un título en urbanismo. Pero pronto abandonó el mundo académico para dedicarse a la militancia barrial. Su derrotero volvió a cambiar en 1987 cuando tras la muerte de su padre Hubert Nyssen pasó a presidir el directorio del pequeño pero prestigioso sello Actes Sud.

La editorial, que durante años ha venido luchando para no ser absorbida por los grandes sellos, fue fundada por el padre de Françoise en lo que antaño era un refugio para pastores de la campiña de Arlés. Bajo su dirección la empresa comenzó a expandirse y amplió sus horizontes más allá del mercado editorial, incorporando un espacio cultural polivalente con cine y sala de conciertos.

Según ella misma ha contado la firma no ha perdido su aire familiar. Además de trabajar junto a su segundo esposo y tres de sus hijas, asegura conocer por su nombre a los 300 trabajadores con que cuenta la empresa.

Se la considera una mujer de izquierdas, aunque ha tenido escasa participación pública en política. En 2007, por ejemplo, apoyó la candidatura de la socialista Ségoléne Royale que perdió ante el conservador Nicolás Sarkozy.

Sin embargo, no fue eso lo que llevó a que su nombramiento causara beneplácito en todo el ámbito cultural francés. El nuevo gobierno del liberal Emmanuel Macron se ha caracterizado por un gabinete de 22 ministros —11 hombres y 11 mujeres— que en su mayoría no provienen del mundo de la política. La cartera de Cultura, de un altísimo prestigio en la pirámide gubernamental gala, ha requerido siempre de verdaderos "pesos pesados" vinculados a las letras o al ámbito académico. André Malraux ejerció el cargo entre 1958 y 1969, a modo de ejemplo, y es recordado como el hombre que más hizo brillar la cultura francesa en el mundo durante ese período.

Con ese notable antecedente el Ministerio de Cultura ha sido constante objeto de reclamos por parte de ese mundo, que desde siempre han pedido que sea ocupado por personas verdaderamente idóneas. La designación de Nyssen ha conformado estas reinvidicaciones, que ven por primera vez en muchos años a una persona del medio, en vez de un burócrata intermediario.

Sin embargo, el perfil humanista de Nyssen dista mucho del carácter mundano y muchas veces agresivo del mundillo cultural parisino.

Ahora, a sus 66 años, y gracias a Macron, Nyssen desembarca en la arena política para ocupar un lujoso sillón en el centro del poder francés. Cuentan con su tenacidad y altura de miras para emprender proyectos, rasgos que hasta ahora no le han faltado en la actividad privada. De ella se espera que incorpore a su nuevo cargo las cualidades por las que se la conoce: no solo su capacidad para delegar y dialogar, sino la fama de un catálogo literario abierto al mundo y a otras culturas.

Un catálogo de 1.021 títulos da fe de su amplitud de miras. En las letras nacionales ha incorporado a tres premios Goncourt —Laurent Gaudé, Jéôme Ferrari y Mathias Enard— y en las extranjeras supo apostar por la bielorrusa Svetlana Aleksiévich antes de que recibiera el Nobel. Pero también ha publicado otros autores que generalmente pasan por debajo de los radares de los grandes sellos franceses, tales como Paul Auster, Imre Kertész, o Nina Berberova.

Para Françoise Nyssen comienza una nueva etapa en su vida. Para Francia también se abre una puerta por donde soplan nuevos vientos de cambio.

UNA PASIÓN QUE VIENE DE FAMILIA.

Orígenes.

Nació en Brusleas, Bélgica, en 1951. Creció allí y estudió sus primeras carreras en la Universidad Libre de Bruselas, donde se licenció en Química y luego en Urbanismo. Su abuelo fue médico de prisiones y su padre se estableció en el Sur de Francia para fundar allí un sello editorial que luego heredaría.

Editora.

Desde niña fue una lectora pertinaz e inquieta, de modo que cuando en 1987 tuvo que hacerse cargo de la empresa editorial que había fundado su padre Herbert Nyssen en Arlés empezó a plasmar sus inquietudes en el vasto catálogo que hoy reúne una de las mejores colecciones de las letras universales.

Familia.

Es casada en segundas nupcias y sumando hijos propios y de su esposo tienen un total de siete. Cinco años atrás pasó por el peor momento de su vida cuando su hijo adolescente se suicidó. Esto la llevó a fundar un colegio alternativo. Tres de sus hijas trabajan con ella en la editorial que dirige.

Gabinete.

El equipo de gobierno de Emmanuel Macron incluye personalidades destacadas en áreas ligadas a su cartera, del que Nyssen es un ejemplo. Por ejemplo, Marlène Schiappa, conocida feminista, es secretaria de Estado e Igualdad. O Laure Fessel, excampeona de esgrima, que es ministra de Deportes.

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