MARTÍN CHARQUERO

"Los periodistas deportivos convivimos con la crítica"

Dejó de ser hincha por su profesión, que está por encima de cualquier equipo. Popular en Twitter y nueva figura de Telemundo, disfruta cada paso.

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Martín Charquero acaba de incorporarse a Telemundo . Foto: Darwin Borrelli.

Hubo algo que siempre tuvo claro. Hubo una vocación que nació de seguir a su equipo de fútbol, pero también de leer las páginas de El Gráfico y de escuchar la radio. Hubo un día, cuando Martín Charquero tenía 10 o 12 años, en el que supo a qué se quería dedicar por el resto de su vida: quería ser periodista y hablar de fútbol. "Yo tenía 7 u 8 años y todos los martes esperaba a que mi padre me trajera la revista, era mi lectura, lo disfrutaba mucho. Todavía me acuerdo clarito de quiénes escribían ahí en ese momento", cuenta. Además, aclara, seguramente su padre, que era periodista, haya tenido algo que ver con su decisión. Lo cierto es que fue entre páginas futboleras y con la compañía de una radio y un amigo, que Martín se descubrió jugando a ser periodista. "Yo sabía que mi primera profesión iba a ser el periodismo, si no servía para esto después probaría con otra carrera". Pero él quería, ante todo, hablar de fútbol.

A los 43 años, es comentarista en la Sport 890, donde además conduce el programa Último al arco, trabaja en Tenfield y se acaba de incorporar a la edición central de Telemundo, el informativo de Canal 12. De algo no quedan dudas: hoy es uno de los periodistas deportivos más destacados del medio.

Golpear la puerta.

"Las posibilidades a veces te caen y otras veces las tenés que buscar". Y Martín las buscó. Cuando terminó el liceo hizo un curso de periodismo de dos años. Gracias a esos estudios pudo hacer una pasantía en el informativo de Canal 4. "No me dieron mucho corte como periodista deportivo, hacía otras cosas, escuchaba la radio policial, pero bueno, fue mi primera experiencia en un medio", cuenta. Poco tiempo después pidió para ir a mirar un programa que hacía Sergio Gorzy en la radio Nuevo Tiempo, de Néber Araújo y Jorge Traverso. Martín sabía que entrar a un medio no era una cuestión sencilla. Y sabía que si le pedían cualquier cosa, lo haría. "Fui a mirar durante siete días. Al octavo día empecé a trabajar por un viático mínimo y al mes cobré un sueldo".

Su primera experiencia en la televisión llegó cuando tenía 19 años: "Sergio Gorzy hacía un programa que se llamaba Fútbol de primera que iba en Canal 12 y yo hacía notas de vestuario y cosas por el estilo".

Las oportunidades fueron apareciendo de a poco. En 1994 formó parte de Torneos y Competencias del Uruguay (TyC Uruguay), una productora que duró cinco años y que tenía los derechos del fútbol uruguayo. En 1997 empezó a trabajar en la radio Sport 890 — que en ese entonces se llamaba Sarandí Sport— . A los 23, Martín conducía un programa que se llamaba Generación Fútbol. Dos años después, en 1999, los derechos del fútbol pasaron a manos de Tenfield, y la empresa también lo contrató. Actualmente, hace 18 años que tiene un vínculo ininterrumpido con ella.

¿Ser periodista de Tenfield abre la puerta a ser criticado más que otros colegas?

Sí. A los periodistas de Tenfield en general se nos critica un montón. Yo me esfuerzo para que se me critique por lo que digo y opino de fútbol. A mí me gusta que me juzguen como periodista, me gusta hablar de fútbol e intento esquivar los temas políticos todo lo que puedo. Por eso pretendo que la gente me juzgue por mis opiniones, que pueden ser totalmente erradas o fallidas, pero que son sobre fútbol. Es muy fácil pegarle a Tenfield y mucho más fácil es pegarnos a los periodistas. Es una empresa que yo creo que está mal vista sin fundamentos reales. Se le empezó a pegar por ser una empresa de (Francisco) Casal, solo por eso. Yo nunca tuve un contacto directo con él, pero sí puedo decir que la empresa que él preside es la que mejor trata a los periodistas. Yo trabajo en una empresa que me respeta profesionalmente y económicamente, que me llevó a ser más profesional todavía, a querer más a la profesión, a cuidar todo lo que hago y a prepararme más, porque ellos me dieron todo y yo me tengo que preparar para dar todo.

En 2003 se fue a Miami por dos años a comentar fútbol español e italiano en Gol TV. Tuvo la posibilidad de trabajar para ESPN, pero eso implicaba mudarse más lejos aún. Y, si bien era una gran oportunidad laboral, en ese entonces su hijo mayor, Juan Bautista, tenía dos años y el principal objetivo de Martín era estar lo más cerca posible de su familia. "Si bien mi señora en ese entonces y mi hijo vivieron un tiempo en Estados Unidos, yo no quería que él creciera sin familia cerca, así que se volvieron a Uruguay. Aunque fue tremenda experiencia, hubo un año que la sufrí mucho. Venía una vez por mes y la vuelta desde mi casa al aeropuerto era espantosa. Cada vez que venía me convencía de que yo no iba a hacer nunca más esto", recuerda.

Volvió. Estuvo trabajando por seis meses en Gol TV Latinoamérica, con base en Buenos Aires. En 2006 Tenfield lo convocó a trabajar una vez más y entonces fue casi como arrancar de cero. Buscar oportunidades y aprovechar las posibilidades que pudieran surgir para lograr, otra vez, lo que siempre quiso: ser periodista para hablar de fútbol.

Estar expuesto.

Tiene 324.000 seguidores en Twitter y lee absolutamente todo lo que le escriben. De hecho, las menciones en la red social le llegan como cataratas de notificaciones en su celular. Pero Martín intenta cuidarse en todo lo que dice. Es que, en un país que tiene al fútbol como parte de su esencia y en un momento en el que la exposición es mayor que nunca, las opiniones de un periodista deportivo en un tuit pueden tener una gran repercusión y derivar en una lluvia de críticas (muchas veces injustificadas). "No sé si es por la edad, porque estoy más maduro o qué, pero no me mueven tanto las críticas groseras como antes. Lo que no tolero son las faltas de respeto, no las acepto de ninguna manera porque también creo que yo soy muy respetuoso con la gente. Hoy en día, en una red social, cualquiera siente que tiene el derecho a cuestionarte, a cuestionar tu honorabilidad, a cuestionar cómo sos como ser humano. Si alguien que conozco me critica, hablo personalmente con él, pero no puedo exponerme a contestarle públicamente a una persona que ni siquiera sé quién es".

El fútbol es algo sobre lo que todos hablamos y opinamos. ¿También en ese sentido estás más expuesto que cualquier otro periodista?

— Sí, los periodistas deportivos somos los que más la ligamos. Es parte de la sociedad en la que vivimos, que tenemos al fútbol como una herramienta de comunicación. El periodista que opina de fútbol, más que el que informa, está muy jugado. Y más en este país, que está todo polarizado entre Peñarol y Nacional. El fanático es tan intolerante en estos tiempos que baja dos escalones más del que debe. Es automático, cree que cuando está disconforme, tiene derecho a insultar, amenazar, agraviar y faltar el respeto. Pero bueno, el convivir con la crítica por análisis de fútbol es totalmente común para los periodistas deportivos, lamentablemente.

Lo primero que hace cuando se levanta es mirar Twitter, para empezar el día informado. Sin embargo, a Martín todavía le gusta leer en papel: los diarios, las revistas y los libros. Pero no todo es trabajo es su vida. Vive con su mujer, Luciana, y los hijos de ella. Además, Juan Bautista y Juan Cruz, sus hijos, están permanentemente en su casa. "Me encanta lo que formamos juntos con Luciana. Uno de los puntos por los que estoy enamorado de mi mujer es por su versión de madre, me encanta. Yo soy hijo único, vengo de una familia muy chiquita y ahora en casa somos siete y me divierte mucho".

Con sus hijos comparte la pasión por el fútbol y el básquetbol, algo que también compartía con su papá. Es hincha de Capitol pero reconoce que ha perdido el fanatismo por su equipo de fútbol. Es que, para Martín, el compromiso con su profesión debe estar por encima de cualquier color y de cualquier resultado: "Con respeto a todos mis colegas, no creo que haya periodistas que no hayan sido hinchas de un equipo, es imposible, el fútbol te entra porque te mueve algo, alguien, un cuadro. Pero después te vas comprometiendo mucho con tu función y lo que antes te preocupaba o te ponía feliz ya no es lo que tiene que importar. Ahora lo que tiene que preocuparme o ponerme feliz es que mi trabajo salga bien".

Un lugar esperado.

"Cuando tuve la posibilidad de empezar a trabajar en el informativo, una vez le comenté a mis hijos por qué era tan importante todo esto para mí. Y el primer motivo es que es un lugar donde siempre quise estar", dice Martín sobre su reciente incorporación al equipo periodístico de Telemundo. Allí, comparte la actualidad de los deportes en el horario central junto con Alberto Kesman.

Si bien ya había tenido acercamientos al canal en la transmisión de los mundiales de 2010 y 2014, y además La Redonda, programa de Tenfield, se emitió por el Teledoce, es la primera vez que Martín tiene la posibilidad de unirse formalmente a su equipo. "Más allá de la carga de nervios o ansiedad que muchas veces me puede generar salir al aire, disfruto mucho de todo, desde las charlas de producción, la coordinación del noticiero, por más que sean temas que no tienen que ver con el deporte, me parece una experiencia increíble".

Además, para Martín es un desafío novedoso: "Es un público distinto al que le hablo de fútbol por la radio o en Tenfield cuando hacemos Pasión. Acá le hablás al futbolero pero también a personas que seguramente no lo sean, entonces a veces el objetivo de la información cambia".

SUS COSAS.

Su equipo.

Martín es fanático de Capitol. "Mi papá falleció hace dos meses y el básquetbol era un punto de encuentro con él. Durante el partido yo sabía que tenía dos horas para compartir juntos". Sus hijos son hinchas de Trouville pero se acompañan mutuamente.

Sus lecturas.

"El mejor programa de radio que yo escucho es Perros de la calle. Me encantaría hacer algo así algún día y me parecen puntos sublimes cuando están Hernán Casciari y Eduardo Sacheri". Para Martín, los escritores argentinos son "unos fenómenos". Sacheri lo vincula mucho con el fútbol y sobre todo con sus inicios, como lector de El Gráfico.

Su distracción.

Hace tres años que Martín y su mujer, Luciana, van todos los días a practicar juntos crossfit. "Muchas veces digo: ¿Por qué no conocí esto antes? Me hubiese cambiado la cabeza, el físico, todo", dice. Es que, además de entrenar, a Martín lo ayuda a despejarse del trabajo.

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