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Pelear contra los prejuicios

A sus 32 años, la boxeadora más famosa de India, Mangte Chungneijang Mary Kom, reúne cinco títulos mundiales. Pero todavía tiene que luchar afuera del ring.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Mangte Chungneijang Mary Kom logró la medalla de bronce en los juegos olímpicos de Londres.

Mangte Chungneijang Mary Kom, la boxeadora más célebre de India, creció peleando. Peleó contra las convenciones por ser la hija mayor de un campesino sin tierras en el revoltoso estado nororiental de Manipur, donde llevaba cabestros por los arrozales, una labor que los muchachos de la aldea le dejaron saber, burlonamente, que les pertenecía a los hombres.

Peleó contra la falta de medios cuando entrenaba en la capital del estado siendo adolescente: compraba championes de imitación en un mercado negro en la frontera con Birmania, comía dos veces al día, se ejercitaba con su reflejo en un espejo.

Peleó contra su propio cuerpo después de que le practicaron una cesárea cuando nacieron sus gemelos, y otra más en el parto de un tercer hijo; luego, retornó a entrenar con todo, a pesar del aletargamiento posterior al parto y la repentina indisposición de las piernas para rebotar.

Quizá no sea de sorprender, entonces, que Kom, de 32 años, quien se hace llamar Mary, parezca que no se rinde.

Es cinco veces campeona del mundo, ganó medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, y de oro en los Juegos Asiáticos de otoño en Incheon, Corea del Sur. Su autobiografía, Unbreakable (Inquebrantable), se presentó en el 2013 en una ceremonia cuya anfitriona fue Sushmita Sen, actriz india y exMiss Universo, quien la llamó la historia del "camino de una mujer hacia la emancipación y el empoderamiento". Fue el tema de una película biográfica y operística de Bollywood, estrenada en setiembre de 2014 y un éxito comercial, quizá el principal indicador de "haber llegado" en la India.

Sin embargo, su ascenso ha estado marcado por profundos agravios, a menudo debido a lo que ella describe como una burocracia deportiva que va en contra suya y de algunos de sus compañeros boxeadores. En la ceremonia de premiación de los Juegos Asiáticos en octubre, otra boxeadora manipurí, Laishram Sarita Devi, con lágrimas en los ojos, rechazó su medalla de bronce en la categoría de 60 kilogramos, en protesta por la decisión del juez de darle la victoria a su rival coreana en el encuentro de la semifinal. La Asociación Internacional de Boxeo suspendió a Devi por conducta antideportiva. Sus colegas, incluida Kom, la apoyaron, y el ministro de Deporte de India escribió una carta a la federación de boxeo para aficionados para solicitar la revocación de la suspensión.

Para Mary, una cristiana devota de la pequeña comunidad tribal de Kom, quien sigue siendo una especie de extraña en India y ha clamado contra los prejuicios al juzgar, la suspensión de Devi refleja fisuras profundas en el deporte. "Claro que ganó el encuentro", dijo en la suite de un hotel cerca del palacio presidencial en Nueva Delhi. Y aseveró que el réferi hizo trampa porque quería que hubiera una coreana en las finales. "Siempre enfrentamos los mismos problemas. Sarita lo enfrentó internacionalmente. Yo, a nivel nacional".

Algunos dicen que Kom ha utilizado los agravios en su propio provecho y no hay duda de que han añadido color a su historia de desamparo. Sin embargo, también la han aislado, limitando su impacto en la cultura deportiva de India.

"¿De qué sirve tener boxeadoras como Mary Kom?", preguntó Sabanayakan, un periodista deportivo que ha seguido su carrera. "Apenas la veo hablar con otras boxeadoras, darles consejos. Sólo quiere ser Mary Kom. Ella es un personaje icónico en el boxeo femenino indio. ¿Por qué no puede motivar a todos los boxeadores de India? ¿Por qué solo en Manipur?".

La Federación India de Boxeo la suspendió por conducta antideportiva en el 2009, después de que le dieron la victoria a su oponente, Pinky Jangra, del norteño estado indio de Haryana, en un encuentro muy reñido. Kom utilizó un "lenguaje grosero" con los jueces.

Volvió a perder contra Jangra en el 2014, en las eliminatorias para los Juegos de la Mancomunidad y entonces aseguró que su oponente "nunca" le habría ganado. "Pero los réferis no me favorecen, no me dan ningún punto". Y agregó: "En India, existe este problema que enfrentan la mayoría de los boxeadores del noreste".

India ha batallado para contener múltiples insurgencias dentro del conjunto de sus estados del noreste, apenas conectados con el resto del país por una franja de tierra de 22,5 kilómetros en Bengala Occidental. La mayoría de los estados están dominados por poblaciones tribales con vínculos étnicos con sus vecinos del sureste asiático. Cuando llegan a Delhi o a Bangalore para ir a la escuela o trabajar, muchos se quejan de discriminación.

Mary no es la excepción. Un domingo de hace varios años, caminaba a la iglesia en un barrio en el sur de Delhi con amigos, todos de la tribu Kom. Un bus se paró junto a ellos y el chofer los llamó nepalís, implicando que eran parte de una clase de sirvientes inmigrantes. No recuerda quién lanzó el primer puñetazo pero, cuando se dio cuenta, sus amigos se estaban peleando con los pasajeros, mientras otros huían.

Entre los indios nororientales, el rostro es muy similar. Como explica Mary: "Piensan que somos de Nepal y realmente nos menosprecian. Ese es el problema principal. No saben de dónde somos".

Muchas críticas sobre los prejuicios tienen que ver con juzgar en base a los orígenes estatales. Sin embargo, Kom representa una especie de misterio para el país: el orgullo y la alegría del boxeo indio, en la forma de una mujer que tiene poco del sello de su cultura dominante.

"La gente adora a Mary Kom", dice Sabanayakan, quien asistió al encuentro en el 2009. Mary acababa de parir y Jangra "se abalanzó contra ella como un leona sobre su presa", describió. Sus reclamos, comentó, fueron una extensión de la cautela que exhibe dentro del cuadrilátero. "Es la psicología de una boxeadora: mantener a todos bajo presión. Tiene ese don de crear esta presión psicológica en los jueces".

Pero aun cuando los jueces se defienden de las acusaciones de parcialidad, algunos revelan actitudes profundamente arraigadas en el corazón de la India sobre los manipuríes.

Jay Kowli, recientemente nombrado jefe de Boxeo en India, una organización para aficionados, cree que los manipuríes provienen de una sociedad marcial y son "apasionados". "Ella proviene de una tribu que es genéticamente agresiva. Son guerreros. No esperas que un hombre en el frente, un soldado en el frente, sea como un caballero", argumenta.

Hace poco, Kom se reunió con el ministro de Deporte y sugirió a tres hombres como observadores independientes de las peleas, incluido uno de sus primeros entrenadores en Manipur. Es que no cesa en su búsqueda de un cambio en la elite del boxeo indio. * The New York Times.

Una fuerte personalidad: "Cuando ella sube al cuadrilátero, ya ganó"

Cuando se presentó por primera vez en una competición nacional en la ciudad sureña de Chennai, en India, Jay Kowli —hoy jefe de una organización amateur de boxeo— era uno de los jueces. Apenas se acuerda de ella en esa pelea.

Sin embargo, un par de años después, notó que Mary había mejorado, cómo se movía rápidamente por todo el cuadrilátero en su posición zurda, con energía elástica y flotante.

Rodea a sus rivales, hábilmente esquiva golpes y lanza ganchos izquierdos directo a la cara para obtener el máximo de puntos. Y tiene un don para intimidar.

"Cuando Mary Kom sube al cuadrilátero, ya ganó", dice el periodista deportivo indio Sabanayakan. Se la ha descrito, alternadamente, como desconfiada y simple, humilde y orgullosa. Ahora está concentrada en los Juegos Olímpicos de Rio en el 2016, en los que espera ganar el oro. Se la percibe como alguien que habla sin rodeos y, por extensión, una diplomática poco efectiva. Cuando se queja de prejuicios, lo hace con un aire de estar dejando claras las cosas. Y no es humilde sobre su situación como icono deportivo; porta la distinción con un aire de reivindicación y desafío. "Sucedió por la gracia de Dios y mi lucha, trabajo duro, determinación; debido a mi dedicación", dice.

Thoiba Singh, exfutbolista esposo de la boxeadora Devi, ofreció una posible explicación del éxito de Kom. "Hace que te des cuenta de que tienes que estar en tu mejor condición, tienes que dominar a tus rivales para poder llegar a este nivel. No puedes dar nada por sentado".

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