NOMBRES

Una pelea que lo hizo inolvidable

Dolph Lundgren ha participado en más de 80 producciones entre cine y tevé, pero todo el mundo lo recuerda por su rol en Rocky IV.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hizo un máster en química, se fue a Estados Unidos y terminó como actor.

No es el actor más prolífico de Hollywood pero, definitivamente, su participación en filmes de acción lo ha transformado en un ícono kitsch del cine. Dolph Lundgren es un nombre que puede parecer desconocido para algunos, pero su rostro está grabado en el inconsciente del público. Mucho se ha hablado de él, tanto así que pareciera que toda su vida es una gran leyenda. De hecho, su llegada a las grandes pantallas fue más una casualidad, casi un experimento y que tuvo como resultado un mano a mano con Sylvester Stallone. Ni siquiera sus amigos, esos que han estado con él en las distintas etapas, lo pueden creer. "Ellos aún están en shock. Ni siquiera yo puedo creerlo, pero esto es Hollywood", dice él.

Medir 1,96, tener el cabello rubio y un rostro frío e inexpresivo son parte de su firma. Lundgren visitó recientemente Buenos Aires y Santiago de Chile para grabar spots publicitarios para la segunda versión televisada de los Space Awards —el espacio que realiza la señal para premiar al cine de acción, y que se emitirá hoy a las 23 horas de Uruguay— y aprovechó para hablar de su carrera.

El segundo de cuatro hermanos nació en Estocolmo, Suecia, en 1957. Hijo de un padre científico y una madre profesora, se destacó desde pequeño por su inteligencia e interés en múltiples áreas. Tocaba batería, practicó artes marciales y luego de terminar sus estudios estuvo dos años realizando su servicio militar en el cuerpo de marines de su país.

Después siguió los pasos de su padre y hermano mayor: ingresó a estudiar ingeniería química, luego continuó con un máster y planeó seguir con matemáticas, pero no lo concretó: viajó a Estados Unidos con una beca, pero desertó y luego incursionó en el mundo del modelaje.

"Tardé un año y medio en pasar del laboratorio, estar con un delantal y un bolígrafo, a un ring con Stallone", recuerda él, entre risas, refiriéndose a su interpretación del boxeador ruso Ivan Drago, en Rocky IV (1985). "Las cosas salieron como tuvieron que ser; no fue como si hubiese planeado toda mi vida ser actor".

"En esta industria es difícil hacerse amigos porque uno filma y luego no se ve más. Yo hace 30 años que trabajo y a veces me encuentro con gente a la que reconozco pero que no recuerdo en qué película trabajamos. Con Sly, en cambio, formamos una amistad. Hay algo en la crianza que ambos tuvimos, en la manera en que vemos la vida y en nuestra personalidad que nos hizo más unidos. Y, si tomamos Rocky IV y la trilogía de Los Indestructibles, trabajamos en cuatro cintas en tres décadas, algo inusual", declaró al diario La Nación de Buenos Aires.

A pesar de ser la producción que más recuerdos le trae, no fue su primera participación en cine. El primer paso lo dio con su otrora novia, la cantante Grace Jones, en 1985, en el filme de James Bond Panorama para matar, donde interpretó a un agente KGB. Después le sucedieron He-Man y los Masters del universo, en 1987, y la primera adaptación del antihéroe Marvel The Punisher, en 1989.

Como estas dos últimas fueron fracasos para su carrera, ninguno de estos roles lo marcó tanto como el de Ivan Drago. "Cargo con todos esos personajes cada vez que hago una película, pero no pienso demasiado en eso. Para mí ha sido fantástico: sigo en el negocio, puedo dirigir y actuar mis propias producciones. Lo mejor es que puedo tener una vida al margen de todo: formé una familia —tiene dos hijas y es divorciado —en Europa, lejos de Hollywood porque, por lo general, si eres famoso son tus hijos los que tienen que pagar el alto precio".

Pero, como todo actor, en un principio tuvo que aceptar las críticas. "Los primeros años fueron difíciles y mucho más en Suecia, piensa que Ingmar Bergman es sueco", dice entre risas y agrega: "Con el paso del tiempo, la gente llegaba y te decían que eras un buen tipo, que se quedaban con tu buen trabajo. Pero también hay muchas veces que te juzgaban y que uno quedaba herido porque, mientras más exitoso seas, más te van a criticar en Hollywood".

Ícono de acción.

Entre cine y televisión Lundgren ha participado en casi ochenta producciones; dirigido seis de sus filmes, producido otros nueve e inclusive ha escrito su propio libro, llamado Entrena como un héroe de acción. "No tengo favorita. No veo mis películas, sólo veo mis errores", admitió. Y en cuanto a los filmes de los demás, afirmó que los que más admira son los largometrajes épicos como Gladiador, y Los imperdonables, de uno de sus ídolos, Clint Eastwood. Eso sí, se aburre con las series.

Y, aunque tenga que dirigir o rodar él mismo su propia filmografía, todo indica que Lundgren quiere seguir dedicándose al cine y, sobre todo, al género. "Hay cosas que ayudan mucho, como el fenómeno de Los indestructibles, porque no importa si hacés una película de millones de dólares, lo que importa es cómo la filmas y esa mirada solo la tienen los directores jóvenes", dice.

El actor opina que las películas de acción ya no son lo que eran antes y, últimamente, han ido en decadencia. "Yo he participado en películas buenas, malas, otras que nadie nunca ha visto y otras que ni yo querría ver", comenta el antagonista de Soldado universal. Sobre esto mismo opina que hay buenos talentos en las más nuevas producciones, como Jason Statham o Chris Hemsworth, pero que los clásicos nunca serán superados. "Nunca habrá un Bruce Lee, un Van Damme, Chuck Norris o Sylvester Stallone", opina el sueco.

A su vez, cree que hoy es más fácil rodar una película de acción pero también más aburrido. "Hay más efectos, muchos más dobles, trucos de cámara. En los 80 hacíamos todo nosotros, estábamos en todas las escenas. Cuando me tocó pelear con Rocky en un ring, ¡peleé con Rocky en el ring! No hubo dobles ni computadoras", graficó. *En base a EL MERCURIO/GDA

Una escena que terminó en el CTI.

Sylvester Stallone se exigió tanto físicamente en las películas de Rocky que en la cuarta, cuando enfrentó al sueco Dolph Lundgren, los golpes fueron mucho más allá de la pantalla.

Treinta años después de ese film, en una entrevista con Aint It Cool, le preguntaron a Stallone cuál fue su peor experiencia en un set y contestó que fue justamente ese combate.

"Después de la tercera toma de golpes en el cuerpo, empecé a sentir una sensación de ardor en el pecho, pero la ignoré. Más tarde, esa noche, no podía respirar bien, y me llevaron a la sala de emergencias. Lo siguiente que recuerdo es que estaba en un vuelo de baja altitud con destino al hospital de Santa Mónica, y ahí me internaron en cuidados intensivos por una semana", narró el actor. Y agregó: "Me había pegado tan fuerte en el pecho que mi corazón se había golpeado con mi caja toráxica y se empezó a inflamar, lo que hacía que le cueste bombear, y sin atención médica correcta, el corazón se hubiera seguido inflamando hasta detenerse. Esto le suele suceder a muchas personas en accidentes automovilísticos que golpean su pecho contra el volante. Así que, en un sentido, a mí me golpeó un camión llamado Drago (nombre del personaje ruso de Lundgren)".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)