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Los ojos de la Casa Blanca

Tras registrar en imágenes las dos presidencias de Barack Obama, el fotógrafo Peter Souza dejó el protocolo pero sus tomas siguen haciendo política en las redes.

Peter Souza fue dos veces fotógrafo de la Casa Blanca, se despidió el día que Obama dejó de ser presidente.
Peter Souza fue dos veces fotógrafo de la Casa Blanca, se despidió el día que Obama dejó de ser presidente.
Uno de sus días de trabajo preferidos fue cuando pudo fotografiar al presidente jugando con sus hijas en la nieve.
Uno de sus días de trabajo preferidos fue cuando pudo fotografiar al presidente jugando con sus hijas en la nieve.
Una de sus tomas más famosas: Obama con una nilña refugiada.
Una de sus tomas más famosas: Obama con una nilña refugiada.
Para mostrar las diferencias con Donald Trump, el fotógrafo hizo circular la imagen de Obama brindando con su par mexicano.
Para mostrar las diferencias con Donald Trump, el fotógrafo hizo circular la imagen de Obama brindando con su par mexicano.
El abrazo con Michelle fue su forma de celebrar San Valentín.
El abrazo con Michelle fue su forma de celebrar San Valentín.

"Siempre me piden que elija mi fotografía favorita del presidente, pero no soy capaz. Así que déjenme contarles acerca de mi día favorito. Fue un sábado de febrero de 2010. Washington estaba sitiado por la nieve. Dormí en la oficina, imaginándome que al día siguiente probablemente no podría conducir a la Casa Blanca. Y entonces pensé... y sí, deseé... que el presidente de los Estados Unidos fuera un padre más y que jugara con sus hijas en la nieve. Y así lo hizo", escribió Peter Souza el 18 de enero en Instagram. Dos días después Barack Obama dejaría la Casa Blanca y con él Souza, su fotógrafo que durante los últimos ocho años había retratado lo que pasaba en la vida del hombre más influyente del mundo.

Ese post parecía algo así como la despedida de Souza, que había anunciado su retiro junto con Obama, pero el único reportero gráfico en la historia de dos presidentes —también fue fotógrafo oficial de las administraciones de Ronald Reagan (1981-1989)— estaba lejos de desaparecer de la escena pública. ¿El motivo? Si bien Souza pasó todas las imágenes de su anterior trabajo a modo archivo, en una nueva cuenta viene publicando fotos que han sido leídas como una especie de editoriales hacia el flamante mandatario Donald Trump. Incluso, varios medios estadounidenses han utilizado el vocablo troll, que refiere al burlarse de alguien de manera sarcástica en las redes sociales.

Es así que poco después de que Trump firmara el decreto para prohibir la entrada a Estados Unidos de refugiados y otras personas procedentes de Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen —todos países de mayoría musulmana—, el fotógrafo compartió una imagen en la que Obama aparece con una niña refugiada que profesa el islam. Ese fue solo el principio.

En la misma línea, el mismo día en que se difundió que Trump habría amenazado a su homólogo mexicano con enviar tropas estadounidenses a su país para encargarse de los "bad hombres", Souza compartió otra imagen de Obama bebiendo tequila en 2013 con el presidente Enrique Peña Nieto. Otros dos ejemplos dan cuenta de esta actitud: una foto en la que el expresidente conversa animadamente con su par de Australia, con quien Trump tuvo un fuerte cruce telefónico, y una imagen del exmandatario abrazando a su esposa Michelle en San Valentín, mientras los medios de comunicación destacan su fría relación con su esposa Melania.

Constante.

Ahora, en la biografía de su página web Pete Souza —como se lo conoce en el ambiente— se presenta como un "agente libre" que está esperando que los Boston Red Sox precisen un jugador para la próxima temporada. Más allá de que era sabida, la salida de Obama de la Casa Blanca fue un gran cambio para este hombre de origen portugués.

Souza no solo era el fotógrafo oficial del presidente, también era el director de la oficina de fotografía de la Casa Blanca, el que se encargaba de que otros colegas cubran gráficamente el resto de los actos. De hecho, fue justamente esta especie de concentración de poder la que, más de una vez, generó malestar entre sus colegas de los medios. "Nombrar a Souza en la sala de prensa de la Casa Blanca o ante cualquier gráfico que sigue al presidente o retrata las escenas del poder en Washington es poco menos que mentar al diablo. Y no por la persona en sí, sino por el grado de cercanía y accesibilidad que tiene sobre el mandatario frente al poco o ninguno del que dispone el resto de fotógrafos", escribió El País de Madrid en 2013.

Al parecer, armado con sus objetivos Souza era la sombra de Obama, dentro y fuera de la Casa Blanca. De los 315 viajes que el presidente realizó a bordo del Air Force One, Souza estuvo en 313, según el corresponsal de CBS Mark Knoller, experto en los números presidenciales. "Tal es el hermanamiento del fotógrafo con el presidente", dijo a El País de Madrid, que este le permitió casarse en el Rose Garden de la Casa Blanca, algo totalmente inusual pero que prueba el grado de cercanía entre ambos. De hecho, sus detractores aseguran que no se han separado desde que el entonces senador por Illinois comenzó la carrera por la Presidencia.

La figura del fotógrafo oficial se institucionalizó hace algo más de 50 años, concretamente en 1963 por J. F. Kennedy. Sin embargo, de todos los fotógrafos que han ocupado el cargo sólo Pete Souza lo ha hecho en dos ocasiones. En la Casa Blanca, el excronista gráfico de The Chicago Tribune, se movía como pez en el agua. Algunas de sus fotos más recordadas surgieron gracias a continuar una tradición que surgió en la administración de Gerald Ford: elegir cada semana las mejores fotos del presidente para colgar de las paredes del Ala Oeste del emblemático edificio.

Souza nació en 1954 en South Dartmouth, Massachussets, y se graduó cum laude en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Boston. También es master en periodismo y comunicación social por la universidad estatal de Kansas. Antes de dedicarse full time a los Obama, fue fotógrafo independiente de National Geographic y para The Chicago Tribune, en Washington.

Más allá de las fotos oficiales, Souza aprovechó sus años en el gobierno para generar material editorial. Así, en 2008 publicó el libro El ascenso de Barack Obama, con fotografías exclusivas de la campaña que llevó al entonces senador hasta la cima del poder. Durante el primer año de Obama en el Senado lo acompañó en sus giras por siete países, entre ellos Kenia, Sudáfrica y Rusia. El libro llegó a estar en la lista de bestsellers del New York Times durante cinco semanas.

Pero no solo se dedicó a seguir y fotografiar la vida de los políticos. Después del 11 de setiembre, fue uno de los primeros periodistas en cubrir la caída de Kabul, Afganistán, después de cruzar las montañas nevadas del Hindu Kusha. Como freelance, ha publicado dos trabajos en la revista National Geographic y tres ensayos fotográficos para la revista Life, además de revistas y periódicos de todo el mundo, incluyendo portadas de Fortune y Newsweek.

De su primer paso por la Casa Blanca, entre junio de 1983 hasta 1989, cuando Reagan dejó la Presidencia, produjo y publicó un par de libros muy intimistas sobre su vida. Uno de ellos, titulado Unguarded Moments: Behind-the-Scenes Photographs of President Reagan, fue definido por el entonces senador Howard Baker Jr. como una recopilación de "algunos de los momentos más íntimos, honestos y humanizantes de la presidencia que vi".

En junio de 2004, Souza también fue el fotógrafo oficial del funeral del presidente, dando "toda una clase magistral de cómo cubrir un acto como este", definió El País de Madrid. En su página personal hay un buen resumen del evento, igual que imágenes de las consecuencias del huracán Katrina, una serie solo en blanco y negro, otra a color y uno de sus mejores trabajos, Plebe de verano en la Academia Naval de los EE. UU., sobre las seis semanas que duraba el período de instrucción en una compañía de guardias de la Marina.

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