DE PORTADA

Las mujeres contraatacan

Ellas buscan cada vez más aprender distintos sistemas de defensa personal, sobre todo, por la sensación de inseguridad.

Roxana (38) es licenciada en enfermería y trabaja en un sanatorio. Como le ocurre a la mayoría de sus colegas sus horarios son extremos, ingresos a las cinco de la mañana y salidas después de la una de la madrugada.

"Yo vivía en el exterior y cuando llegué acá sentí el choque de la inseguridad. Vivía en España, viví sola, iba y volvía a cualquier hora y nunca me importó, vine acá y me intentaron robar dos veces", cuenta Roxana luego de una extenuante práctica de krav magá.

Hace seis meses que entrena en forma intensiva, pero ya se siente en condiciones de enfrentar casi cualquier situación de violencia en las calles. De hecho, eso es lo que precisamente emulan en cada sesión de entrenamiento donde se practica cómo enfrentarse a un arma, sea un cuchillo o una pistola.

En 2016 el 45% de las rapiñas ocurrieron en la vía pública contra transeúntes. Las estadísticas del Ministerio del Interior no desglosan cuántas de esas víctimas fueron mujeres, pero podría aventurarse que se trató de una proporción importante. En cualquier caso hay sobradas razones para que ellas sientan una mayor sensación de inseguridad en las calles. Y esta es una de las principales motivaciones para que muchas busquen el aprendizaje de alguna de las disciplinas de defensa personal. Aunque la oferta es variada, son pocos los lugares en los que se ofrece la enseñanza femenina exclusiva.

No obstante, aún el grueso de las mujeres que concurren a gimnasios, aunque estos sean especializados, lo hacen más en busca de una buena preparación física y por razones estéticas. Al menos así lo han indicado los responsables de algunos de los centros consultados. Sin embargo, el fantasma de la inseguridad continúa latiendo en todos los casos.

Las motivaciones son distintas, pero todas parecen converger en lo mismo: la posibilidad de contar con recursos para sentirse seguras en un medio hostil. Y las calles lo son en muchos casos. A veces por hechos que le han ocurrido a personas cercanas, a veces las víctimas han sido las mismas que poco después deciden tomar las riendas e ir a capacitarse en algún tipo de defensa personal. En los últimos años la tendencia es cada vez mayor entre mujeres, según las consultas realizadas por Domingo.

Arma callejera.

El krav magá es un sistema de defensa personal israelí relativamente moderno. Fue inventado en 1940 por el judío húngaro Imi Lichtenfeld, en pleno auge del nazismo, como forma de enfrentarse a los continuos ataques callejeros a judíos en las comunidades que comenzaban blanco de los nazis. Cuando viajó al protectorado británico que luego sería el Estado de Israel, Lichtenfeld comenzó a entrenar al ejército clandestino, la Haganá, que hacía la resistencia al régimen nazi. Luego, una vez constituido el estado al finalizar la Segunda Guerra, Lichtenfeld pasó a ser el entrenador oficial del las Fuerzas de Defensa de Israel.

Si no puede ver el contenido haga click aquí 

Krav magá, que significa literalmente "combate de contacto", es una disciplina que viene ganando adeptos en todo el mundo y es utilizada por varias fuerzas de seguridad. En Uruguay la organización Krav Magá Global ofrece clases específicamente para mujeres, de las que Roxana forma parte.

El gimnasio está ubicado en el corazón de Parque Batlle, concretamente en Chacabuco y República del Salvador, una callecita arbolada y apacible donde funciona uno de los tres locales que tiene la organización. Adrián Garibaldi (34) es el entrenador y el encargado de echar a andar la coreografía de lucha cuerpo a cuerpo.

"Acá lo importante es salir lo antes posible de cualquier situación. La diferencia de lo que es el krav magá, en general, es que se le enseña a la mujer que tiene que salir de la situación lo antes posible", explica Garibaldi mientras sigue los movimientos de sus discípulas.

El local es una suerte de dojo amplio con piso de madera y paredes espejadas donde los alumnos pueden desplazarse con holgura. Allí el instructor propone varias situaciones con el apoyo de dos colaboradores masculinos que les tocará hacer el papel de "villanos" en el ataque a mujeres en la calle. Ataques frontales, por la espalda, con puños y puntapiés, con cuchillos y armas de fuego, para cada uno una respuesta distinta de defensa y contraataque instantáneo.

"De repente un hombre se le puede explicar más la parte combativa para continuar el ataque hasta que el atacante ya esté bloqueado. Pero a la mujer no se le enseña tanto eso, porque la realidad es que enfrentar un hombre con una mujer, y esto está estudiado, hay estadísticas, es un acto suicida para la mujer ya sea el hombre flaco, bajo, por la fuerza o el tamaño, en general, el hombre es mucho más agresivo", explica Garibaldi.

Una situación de vulnerabilidad física que la disciplina trata de equilibrar por medio de una respuesta rápida seguida de un movimiento igualmente rápido en busca de una salida. "En conclusión, se le enseña a tomar distancia lo antes posible, prever otro atacante, buscar una salida, buscar un objeto con el que contraatacar o como escudo", precisa el entrenador.

La práctica de esta disciplina se ha vuelto constante incluso por años para algunas de las aprendices de krav magá. Es el caso de Andrea (42) que empezó a entrenarse en 2012 y continúa haciéndolo regularmente.

"Yo salía a trabajar desde muy joven, soy médica y para costearme la carrera fui docente en Secundaria y salía muy temprano de mi casa. En realidad nunca me pasó nada porque era otra época, pero siempre sentí que salía totalmente desprotegida en cuanto a saber qué hacer frente a una situación así", relata.

"El krav magá no crea superhéroes, pero sí nos da otras herramientas para salir a la calle con otra perspectiva, incluso hasta de evitar delitos. Yo estoy más atenta a mi entorno, miro más a la cara, miro más el aspecto de las personas, si no me gustan cruzo la calle, cosa que antes no hacía, miro si me siguen, si alguien camina atrás mío", explica Andrea.

En su trabajo también se ha sentido expuesta a situaciones de violencia, algo en común con cualquiera de sus colegas en el área de la salud. Andrea es médica en un centro de terapia intensiva para niños. "Una colega mía recibió un golpe de puño por parte de un familiar, y eso fue otro de los motivos que me decidió a empezar a entrenarme", recuerda.

Por amor al box.

Robert Leivas (35) es el encargado del sector femenino del Palermo Boxing Club. Su padre, del mismo nombre, fundó el enclave del box hace más de treinta años. De algún modo puede decirse que Robert nació con los guantes puestos.

El local está a la vuelta del antiguo sótano donde funciona el club, por Santiago de Chile. Una vieja casona del Barrio Sur que fue acondicionada como gimnasio y cuenta con un amplio salón destinado a la práctica de las técnicas, con bolsas y punching ball, así como altas paredes espejadas ante las cuales se puede ensayar posiciones de ataque y defensa.

La mano derecha de Robert es Micaela Cazet (18, foto de portada), una joven atleta que practica el boxeo desde los 12 años y ahora se encarga de orientar a las alumnas.

"En general las chicas vienen para ver un cambio físico, el boxeo es un deporte que te ayuda mucho a quemar grasas —dice Micaela—. El entrenamiento es muy aeróbico, entonces vienen más bien con ese fin. Son pocas las que se enganchan con la técnica. Más bien hacen lo que es gimnasia, yo pienso que hay como un prejuicio, como que es un deporte para hombres, somos muy cerrados todavía".

Micaela dice que nunca ha tenido la ocasión de usar sus puños fuera del gimnasio. "Soy muy tranquila, trato de evitar todos los problemas", sonríe.

Lo cierto es que son cada vez más las mujeres que se arriman para comenzar a aprender boxeo. De hecho, esta tendencia obligó al Palermo Boxing Club a inaugurar su sector femenino en 2005.

Antes de que se abriera el local hubo una joven pionera que no tuvo prurito alguno de mezclarse con los hombres que practicaban en el viejo sótano de la esquina de Gonzalo Ramírez.

"Este es un deporte muy completo, por eso siempre me gustó", confiesa Jimena (34), que es dueña de una florería. El amor por el boxeo fue su gran motivación, por eso no le importó calzarse los guantes en una sala donde predominaban los hombres. Jimena asegura que jamás sufrió ningún tipo de contratiempo con sus compañeros y continúa practicando boxeo, ahora en el sector femenino.

Según el entrenador Robert Leivas el perfil de las mujeres que llegan al gimnasio es heterogéneo, en su mayoría jóvenes, pero de la más variada extracción social.

Los nombres de Chris Namús y la Reina Comunales son referentes femeninos en el mundo local del box. De algún modo y en una mínima medida obraron como modelos para muchas mujeres que decidieron volcarse a la disciplina.

Lo cierto es que entre jóvenes adolescentes la práctica de este viejo deporte, otrora reservado para hombres, comienza a ser cada vez más extendida.

Las estadísticas del Ministerio del Interior no desglosan por género en los ataques callejeros vinculados a delitos de rapiña, por ejemplo, así como tampoco en delitos de menor violencia como el arrebato. No obstante, por mera cuestión estadística y según el último Censo de población el 52 % de la misma es del sexo femenino, por lo que cabe suponer una mayor incidencia en la cantidad de casos.

A ello debe sumarse, según la opinión de los expertos en seguridad pública, la mayor vulnerabilidad que ofrece a ojos del delincuente una mujer sola en la calle.

El acoso e incluso situaciones de claro abuso con móviles sexuales dan pie a otro tipo de amenazas que suelen enfrentar y para las que buscan respuesta en el gimnasio.

Krav magá, karate, judo, boxeo, un menú amplio de disciplinas que es cada vez más visitado por mujeres de todas las edades en busca de seguridad personal.

Entrenado para el combate.

Adrián Garibaldi aprendió krav magá en Israel. Estuvo en las Fuerzas de Defensa de ese país (FDI), donde esta disciplina ha sido incorporada prácticamente desde su fundación. Se capacitó directamente con el cocreador del krav magá, Eyal Yanilov, junto a quien además ofreció cursos de entrenamiento a la Policía Federal de Argentina. En Uruguay Garibaldi adiestró a estudiantes de la Escuela Militar y, en particular, a los efectivos del escuadrón antiterrorista Escorpión del Ejército. Es representante oficial de la disciplina en Uruguay y la organización comenzó los cursos para mujeres a fines del año 2011, al detectar un creciente interés en este sistema defensivo.

El kenpo, variante del karate.

La oferta de artes marciales en el país, en particular en Montevideo, es relativamente variada. Una de las disciplinas menos conocidas que se imparte a nivel local es una rama del karate, el kenpo, un sistema de defensa personal que guarda muchos puntos de contacto con el krav magá israelí. Este sistema fue creado por el maestro Edmund Parker, oriundo de Hawái, quien estudió varias disciplinas como el karate, el judo, el jiujitsu y también el kung-fu. El kenpo utiliza elementos de las mencionadas artes marciales, a base de golpes de puño rápidos y efectivos, pero también enseña a valerse de lo que hay en el entorno para utilizarlo como herramientas de contraataque o escudo, tal como hace el sistema israelí. Muchas mujeres practican esta disciplina en el país, y muchas de ellas lo hacen luego de haber sido tanto víctimas de violencia callejera como de violencia doméstica o de género. Dada su eficacia en responder a ataques en la vía pública, el kenpo es adoptado por muchas mujeres sobre todo en la capital.

Algunas medidas de precaución para andar en las calles.

Sin llegar a la necesidad de practicar alguna de las disciplinas reseñadas, o de convertirse en experta en defensa personal, todas las mujeres pueden adoptar algunas simples medidas para su protección. Muchas de ellas parecen dictadas por el sentido común, no obstante conviene tenerlas en cuenta.

-Siempre cargar en la cartera una linterna chica, un silbato, una lapicera o un manojo de llaves para ser usado como defensa.

-Evitar el uso excesivo de drogas o alcohol de tal manera que pueda nublar la capacidad de tomar decisiones.

-Mantenerse alerta en los lugares públicos, evitar distracciones oyendo música, o enviando mensajes de texto mientras se camina por una calle.

-Si va en auto, trata de estacionar siempre en lugares iluminados. Si no puedes evitar el ataque, recuerda que los puntos más vulnerables del agresor son los ojos, la nariz, el cuello, la rodilla y la ingle. El gas pimienta puede resultar una herramienta útil de defensa.

EXPERTO OPINA.

"Mejor es intentar alejarse".

"El tema de la inseguridad está instalado, está conviviendo con nosotros desde hace un tiempo. Esto ha llevado a que algunas personas resuelvan comprarse un arma, pero luego tienen que ir a entrenarse y practicar tiro, o el caso de quienes van a aprender defensa personal, donde el arma pasás a ser vos", explica el psicólogo, licenciado en seguridad pública y comisario mayor retirado Robert Parrado. A juicio del experto en seguridad estas tendencias revelan un clima ciudadano cada vez más contaminado por episodios de violencia de distinta índole, sobre todo por delitos como el atraco callejero o rapiña, de gran peligrosidad para la víctima. "Me cuesta aconsejar a una persona cursos de defensa personal para enfrentarse a una acción delictiva, cuando lo mejor es correr o buscar la manera más rápida de alejarse", señala Parrado. Pero al mismo tiempo el experto entiende que este tipo de entrenamiento ofrece herramientas para enfrentar distintas situaciones. "Si hablamos de hechos relacionados con violaciones o acoso desde una perspectiva de género, para prevenir un daño mayor, entonces sí es aconsejable", reflexiona Parrado. "En cambio, si se trata de una situación de rapiña o amenaza con armas, ahí cambia la cosa, radicalmente. Depende mucho de cómo se manjea quien tiene el arma", señala. Basado en las estadísticas oficiales del Ministerio del Interior, así como en su experiencia policial, Parrado estimó que la mayoría de los delitos de rapiña que ocurren en la vía pública son por montos menores y del tipo oportunista. "Muchos de estos delitos, incluso, ocurren en las cercanías de bocas de pasta base y son cometidos por adictos", señala el experto. De hecho, en estas zonas es donde la Policía ha intensificado sus operaciones, con lo cual ha conseguido una baja de esta categoría de delitos en un cinco por ciento con respecto al año pasado. No obstante Parrado sugirió no reaccionar ante una amenaza armada de este tipo, "en todo caso creo que la defensa personal si se practica con constancia durante cierto tiempo sirve para minimizar el daño y para alejarse lo más posible del atacante y huir", puntualiza. Basado en su experiencia agrega: "una cosa es el entrenamiento y otra cosa es vivirlo".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)