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La modelo filántropa que sobrevivió a un tsunami

Aferrada a una palmera durante ocho horas, Petra Nemcova sobrevivió al desastre natural de Tailandia en 2004. Y decidió crear una fundación que construye colegios en sitios afectados por situaciones de ese tipo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Ha desfilado en las pasarelas más importantes del circuito mundial de la moda

El fotógrafo Simon Atlee noconocía Tailandia, pero su novia, la modelo Petra Nemcova, ya había ido cuatro veces. Le encantaba el país. Por eso, ella misma gestionó todo para que pasaran allá la Navidad y Año Nuevo de 2004. Después de 18 meses juntos, ya habían hablado de casarse, tener dos hijos y adoptar uno. En el apacible pueblo de Khao Lak, en el Sur del país, se quedaron en un bungalow con vista a una playa de arena blanca. La mañana del 26 de diciembre salieron a caminar por la playa y luego empezaron a hacer las maletas para partir a Koh Lanta, su último destino en Tailandia.

"En un momento Simon fue al baño y empecé a escuchar gritos. Miré por la ventana y las personas corrían. De pronto entró por todos lados agua al bungalow y fue tan potente que nos llevó afuera. La última vez que vi a Simon gritaba mi nombre", recuerda Nemcova. "Alcancé a subirme a un techo, pero el agua seguía llegando y me azotaba las caderas y las piernas. Una ola negra, llena de basura, me hundió. Pensé en que iba a morir y me dejé ir. De un momento a otro subí a la superficie y respiré. Nunca había visto un cielo tan azul".

Mientras el agua la arrastraba vio a personas trepando palmeras. "Lo más terrible fue escuchar muchos gritos de niños y de repente, todo era silencio". Nemcova sobrevivió aferrada a un árbol hasta que dos tailandeses la encontraron, sin ropa, ocho horas después de la primera ola que alcanzó casi 10 metros de altura. Con la pelvis fracturada en cuatro partes, la modelo llegó a un hospital donde ya no quedaban camas. La dejaron en el suelo, junto a otros heridos. "Fue un milagro que no quedara paralítica", dice Petra.

Hamburguesas y papas fritas.

Petra Nemcova nació hace 35 años en Karviná, un pequeño pueblo industrial de la entonces Checoslovaquia. Vivió los primeros 11 años de su vida bajo el gobierno comunista: "Comíamos carne una vez a la semana, generalmente lentejas o algo simple. Si me compraba zapatos, tenían que durar cinco años. No teníamos la libertad para viajar o para decir lo que pensábamos. No teníamos oportunidad para soñar", dice Nemcova. Con una mamá profesora y un papá albañil, la niña conoció la moda, la música y las películas de Occidente tras la llamada Revolución de Terciopelo, en 1989. Entonces su mamá le enseñó a coser y ella empezó a hacer sus propias polleras, vestidos y trajes que imitaba de revistas.

A los 14 años fue a su primer casting en su ciudad. Era un concurso llamado The Look of the Year, en el cual se buscaban a modelos jóvenes en toda Europa. "Fue chistoso porque en ese tiempo McDonalds era el lugar más cool en la ciudad y fue ahí donde se hizo el concurso". Las postulantes tenían que ir al baño, ponerse un traje de baño, salir y modelar mientras las personas comían. Con olor a hamburguesas y papas fritas, Nemcova ganó y se convirtió en la representante de la República Checa.

Desde ese instante, pasó casi una década hasta que su carrera se disparó a los 23 años, cuando fue la portada de Sports Illustrated. "Esa foto fue como entrar a un ascensor y subir 10 pisos, sin tener que caminar escalón por escalón". En la foto, Nemcova aparece en una playa con un bikini rojo. "Cuando eres la portada de Vogue a la gente se le olvida, porque no es tan grande como estar en Sports Illustrated. Eso te convierte de una modelo de dos dimensiones a una de tres. Puedes ir a talk shows, a programas matinales. Pasas de ser una cara bonita a una personalidad". Un año luego de esa portada, en uno de los mejores momentos de su carrera, Nemcova viajó con su novio a Tailandia.

El modelaje y la ONU.

La modelo de 35 años ha desfilado en las pasarelas más importantes del circuito mundial de la moda y ha tenido romances con personalidades como el actor Sean Penn y el cantante James Blunt. Participó además en la versión estadounidense del programa Dancing with the stars, animó un reality show en ese mismo país sobre modelos, escribió su biografía —Love Always, Petra— y ha encabezado campañas para marcas como Bulgari y Cartier. Desde que ganó el concurso en el McDonalds, solo paró de trabajar por siete meses después del tsunami.

—¿Te arrepentís de haber viajado a Tailandia?

—Me gustaría que Simon estuviera aquí y que toda esta gente no hubiera sufrido tanto. Pero al mismo tiempo sé que todo tiene una razón en la vida: el problema es que tenemos muy poca conciencia para entenderlo, responde Nemcova seria, sin titubear.

La modelo pasó tres semanas hospitalizada en Tailandia. "En la víspera de Año Nuevo de 2004 las enfermeras ya no sabían qué hacer conmigo, porque la morfina funcionó por un tiempo corto y me sentía deprimida. Un doctor fue a verme media hora antes de la medianoche, se sentó al lado de mi cama y me dijo: A veces, en la escala del dolor, uno se siente como un diez cuando solo es un cuatro. Y eso pasa porque nos enfocamos solo en eso y el dolor se agranda. Él me dijo que pensara en cosas positivas, buenos recuerdos. La mañana siguiente sentía dolor, pero podía moverme, lo que no podía hacer antes", recuerda.

Durante 69 días la modelo pensó en que Simon, su novio, estaba vivo. "Podía estar en algún lugar inconsciente, con daño cerebral", dijo en una entrevista a la revista Vanity Fair. Su esperanza se desvaneció cuando la hermana de Simon la llamó por teléfono y le dijo que habían encontrado el cuerpo.

Nemcova volvió a la República Checa, a la casa de sus padres. Ahí, tras un mes y medio de trabajo, aprendió a caminar de nuevo. Algunos doctores le dijeron que personas con las mismas heridas sanaban en dos años. Ella lo hizo en cuatro meses, y a los siete ya estaba modelando.

—¿Cómo fue regresar al modelaje?

—Mis dos primeros trabajos fueron bastante difíciles. Uno fue una sesión de fotos, no recuerdo para cuál revista, y la otra fue para Sports Illustrated. Fue difícil porque comenzaba a entender la vida de una manera muy distinta, la profundidad de las cosas y lo hermoso de cada momento y volví a pensar cómo estaba mi cuerpo, mi pelo, mi maquillaje, mi ropa y dije "Ok, hay algo más en la vida". No veía el propósito de modelar y estaba enloqueciendo.

—¿Encontraste una razón?

—En el modelaje hablaba con muchos maquilladores, peluqueros y fotógrafos, y todos querían ayudar. La industria de la moda fue la primera que ayudó a los afectados del tsunami. Era una oportunidad para ellos para sentirse bien, llenos. No solo estaban ayudando, estaban sintiéndose felices. Entonces vi la razón para estar en ese mundo: les hablo a las personas con las que trabajo y les doy la oportunidad de encontrar su propósito.

Un año después de la tragedia, a fines de 2005, Petra Nemcova creó Happy Hearts Foundation: organización sin fines de lucro —que se financia a través de aportes de empresas y donantes particulares— que se dedica a apoyar a niños afectados por desastres naturales como al que ella sobrevivió. "No es justo que en muchos lugares los niños esperen años para tener de nuevo un colegio, cuando ya han sufrido demasiado por terremotos, huracanes y tsunamis. Si salvas a un niño de un desastre natural y seis meses después ese niño está en la calle, no fue salvado de nada", dice.

El primer año de vida, en 2006, la fundación construyó ocho escuelas en Indonesia y 263 niños volvieron a estudiar. En 2007 levantó dos en Tailandia, para luego seguir construyendo colegios en Estados Unidos, México, Haití, Filipinas, Colombia, Perú y Chile, donde en 2013 inauguró la escuela Nuevo Futuro de Lota.

Desde que la fundación empezó a crecer, dice la modelo, debió aprender a conciliar el modelaje con la filantropía. "El mismo día tenía que hacer una sesión de fotos en traje de baño y después hablar frente a las Naciones Unidas. Pensaba que la gente no me iba a tomar en serio, porque existe el patrón modelo es igual a alguien no serio. La gente te sitúa en una patrón y a mí no me gusta estar en una patrón".

Larvas y mariposas.

Es el jueves 23 de abril, han pasado dos años de la construcción de la escuela Nuevo Futuro y Nemcova recorre los pasillos del colegio en Lota, vestida con una chaqueta blanca, una remera suelta, jeans y zapatos planos para no resaltar su metro y 78 centímetros de estatura. Es la inauguración del segundo piso de la escuela, y la checa, como es su costumbre, saluda a todos con tres besos en las mejillas. La modelo entra a una sala donde la esperan la directora del colegio y autoridades locales. Nemcova nunca deja de sonreír y los niños, algunos con cara de desinterés y otros con asombro, la miran.

Un niño y sus amigos le hacen preguntas a Nemcova en español: ¿Qué música escucha? ¿Cuáles países conoce? ¿Qué iPhone tiene? ¿Quiere un dulce?

—Escucho música clásica. Viajo a dos o tres países por semana. Tengo un iPhone 6. No puedo comer dulces, tengo que cuidar la figura, responde ella, haciendo un gesto de curvas con las manos. Está en eso cuando dos alumnos llegan y le dan un ramo de flores decorado con mariposas de plástico.

—¿Saben lo que representa una mariposa?, pregunta Petra a los niños y ella misma responde. Representa la transformación. Y eso le tiene que pasar a ustedes.

"El ego es nuestro principal enemigo".

Rumbo a Santiago, antes de viajar a Australia para "estudiar temas espirituales y de meditación", Petra Nemcova cuenta que lleva 16 años en clases grupales con personas de distintos lugares del mundo. "Por las experiencias que he vivido me he dado cuenta de que el ego es nuestro principal enemigo, creemos que somos lo más importante en la Tierra y eso está lejos de ser verdad", dice.

La modelo se esfuerza en poder mantener en privado parte de su vida y, hasta ahora, está satisfecha con el resultado.

"Tengo suerte porque comparto mucho de lo que soy, pero hay cosas que mantengo privadas. He logrado encontrar un balance", señala. Todavía puedo tener una vida normal, caminar en la calle ... Encontré el equilibrio", concluye.

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