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Miedo por gusto

En Uruguay hay muchos fanáticos del cine de terror. Algunos hacen sus películas y hasta llegan a Hollywood.

El miedo siempre atrajo espectadores (Foto: Fernando Ponzetto)
El miedo siempre atrajo espectadores (Foto: Fernando Ponzetto)
Fede Álvarez en pleno trabajo en Hollywood (Foto: Kirsty Griffin)
Fede Álvarez en pleno trabajo en Hollywood (Foto: Kirsty Griffin)
Alejandro Yamgotchian, organizador de Montevideo Fantástico (Foto: Fernando Ponzetto)
Alejandro Yamgotchian, organizador de Montevideo Fantástico (Foto: Fernando Ponzetto)
El realizador amateur Guzmán Vila (Foto: Fernando Ponzetto)
El realizador amateur Guzmán Vila (Foto: Fernando Ponzetto)
Rodolfo Sayagués, guionista que trabaja en Hollywood (Foto: Marcelo Bonjour)
Rodolfo Sayagués, guionista que trabaja en Hollywood (Foto: Marcelo Bonjour)
Silvio Galizzi interpreta a Vlad Tepes. (Foto: Guzmán Vila)
Silvio Galizzi interpreta a Vlad Tepes. (Foto: Guzmán Vila)

LUIS PRATS

Alejandro tenía diez años entonces. Vivía en La Teja, pero como en los cines cercanos no daban la película que él quería ver en las vacaciones de julio, se largó con un amigo hasta el Flores Palace, en General Flores e Industria. Los chicos miraron el cartel de La niebla, de John Carpenter, y con ansiedad entraron a la sala oscura. La película los asustó y los fascinó al mismo tiempo. Cuando salieron, era tardísimo. Hacía un frío polar…y había niebla. "La vuelta a casa fue tenebrosa", recuerda.

Experiencias de ese tipo habrán clausurado para siempre el interés de algunos por el cine de terror, pero otros se apasionaron en el arte de sentir miedo por gusto. Alejandro Yamgotchian es uno de ellos. No solo se hizo fanático, sino que se lanzó a organizar un festival internacional de cine de terror y ciencia ficción, Montevideo Fantástico, que ya lleva varias ediciones. Y su mail es laniebla...

Es difícil determinar cuántos son los aficionados uruguayos a este tipo de películas, pero cuando se estrena alguna, generalmente tiene buena taquilla. Y de este grupo han salido tanto cineastas amateurs como profesionales que llegaron hasta Hollywood. Hay actores consustanciados con el tema, grupos de Facebook y muchos simples aficionados que, cuando llega un nuevo film, se arman de valor y se disponen a asustarse.

En la web.

Terrorífilo es una página web uruguaya con colaboradores internacionales dedicada a información sobre cine de terror y otros géneros. Tras su creación en 2010, sus fundadores lograron armar una amplia red de colaboradores tanto dentro como fuera del país, "lo que permitió incorporar comunicadores de primer nivel y, a su vez, extender la cobertura periodística, lo que ha contribuido a la calidad de la información", indica Milton Ferreira, su director.

En www.terrorifilo.com hay de todo: las clásicas críticas cinematográficas, entrevistas a directores, actores, guionistas, productores; noticias, los estrenos más destacados, resúmenes de festivales... También la plataforma Terrorífilo TV, con largometrajes, cortometrajes y videoclips. Además, sus responsables organizaron una muestra de cortos en el Zinema Zombie Fest de 20011 en Bogotá. Y Ferreira hizo el webcómic Los cazadores del terror, junto al dibujante argentino Apa.

Desde chico, Milton miraba en televisión el ciclo Viernes 13, con títulos como El ente, La profecía o Viernes 13. "Aún recordamos con nostalgia junto a mi hermano, también integrante del proyecto, las maratones que hacíamos en casa de nuestros padres en donde disfrutábamos varios filmes de terror por noche", cuenta.

Los dos hermanos aseguran tener una verdadera "filmoteca cerebral" del terror. Su top 3 está conformado por Psicosis, El exorcista y Al final de la escalera. "Son grandes clásicos que deberían ser vistos por todos aquellos que aman el género o que quieren empezar a realizar sus propios proyectos audiovisuales", dice.

Los integrantes de Terrorífilo se reúnen frecuentemente para comentar su afición y, por supuesto, para ir a ver el estreno de esos días. "Buen cine, amigos y sustos son la receta perfecta para una noche inolvidable", asegura Ferreira.

Laura Boedo, empresaria, tiene un recuerdo muy claro de los sustos que puede dar el cine: "En una de las versiones de Tiburón, yo estaba muy compenetrada con la peli y en el momento que están en el barco para matarlo, aparece esa tremenda boca y agarra al dueño del barco por la mitad del cuerpo. Instantáneamente, salté de la butaca y empecé a gritar con una angustia brutal. Reaccioné cuando me tiraron de la ropa y me dijeron: Pará, Lau, tranquila. Ahí hice un clic y empecé a reírme. Y conmigo todo el cine. No me olvidé más. Años después vi la película en la tele y cuando llegó ese momento, me causó mucha gracia". Pese a eso, es aficionada a todo tipo de sustos cinematográficos: de chica le gustaban las de Frankenstein y luego le encantó Alien, el octavo pasajero.

En Hollywood.

Los robots gigantes de ¡Ataque de pánico! habrán destruido Montevideo, pero a Federico (Fede) Álvarez lo llevaron a la gran consagración: Hollywood. Con el apoyo del cineasta estadounidense Sam Raimi, Fede dirigió Posesión infernal en 2013 y después Dont breathe (No respires), nueva incursión en el cine de horror, que se estrenará el 5 de setiembre.

Álvarez confiesa desde Los Ángeles que fue "muy fan" del género en su adolescencia y que hasta hace poco veía todo lo que se estrenaba. "Pero desde que soy padre ya no tanto. Creo que recién ahora me empezaron a dar miedo en serio...", admite. La primera que vio fue La mano de Oliver Stone. "La alquilaron mis padres, y no sé cómo me dejaron verla. Yo tendría 10 años", asegura. Su lista de favoritas está compuesta por La Profecía, El Exorcista, 28 días después, Pesadilla 3 y Viernes 13 parte 8 (Jason toma Manhattan).

Para Fede, la cuestión de una buena película de terror es simple: "¡Tiene que dar miedo!". "Lo que más me gusta es que te lleva a un estado tan primitivo... Aunque nuestro intelecto nos dice que lo que estás viendo no es real, tu cuerpo y alma sienten que estás en peligro. Y eso es algo que es casi único del cine de este género", asegura. Ese gusto explica buena parte de su actual profesión, aunque también señala que el terror "es y ha sido siempre el género de entrada más común para directores jóvenes en Hollywood".

¿Y cómo un director puede saber si una escena que está filmando provocará miedo en el punto justo? "La herramienta más importante que uno tiene es el instinto. Es muy difícil saber estas cosas a ciencia cierta aunque siempre está la edición para ajustar cosas y llegar al punto justo, por suerte. Pero, en realidad, la única manera de confirmarlo es cuando lo ve una audiencia de verdad por primera vez", dice.

El terror no es cuestión de adultos. Catarina, Camila, Antonella y Agustina, de 16 años, forman un grupo que no se pierde un estreno si promete escalofríos. "Me gustan todas, menos las sangrientas. Bueno, las de vampiros más o menos... Por ejemplo, El conjuro, esa sí me asustó", cuenta Catarina. Camila prefiere las diabólicas, como La noche del demonio. "Me asustó bastante. Si me gusta el trailer, voy a verla", asegura. "Soy muy miedosa pero me encantan las películas de terror. Si una escena es muy fuerte, me tapo los ojos", dice Agustina. Antonella es la única que admite que el género no la atrae, pero acompaña a sus amigas. "Y ellas me acompañan después si tengo que ir al baño. Me dio miedo Espejos siniestros, la vi este año y me sigo acordando...", dice.

Por otro lado, Priscila, de 13 años, se confiesa "bastante fanática". "Veo la mayoría de los estrenos. Si no puedo entrar por mi edad igual los miro por Internet. Mi padre me deja", asegura (esto último no fue confirmado por el progenitor). La que más le impactó es Retratos del más allá. "Un hombre atropella a una mujer, sigue su camino y su vida, pero luego cada vez que saca una foto aparece esa mujer en las imágenes", relata. "Muchas películas me divierten más de lo que me asustan, pero esa me asustó de veras", aclara. Las que más le gustan son las de fantasmas, pero rechaza las "sobrevaloradas". "El conjuro 2 no vale la pena", sentencia.

Amateur.

Guzmán Vila prácticamente no tenía experiencia en rodajes cuando en 2005 se largó a filmar Sangre en La Mondiola, una mezcla de terror con comedia que alcanzó repercusión pese al carácter visiblemente amateur de la obra, algo que él mismo admite con humor. Y cuando dirigió la segunda parte, La balada de Vlad Tepes, mucha gente conocida se ofreció para interpretar gratis a algunos personajes (ver aparte). Hoy, Vila ha postergado el cine por la música: es baterista.

"Me gusta el terror pero por mi personalidad me gusta más hacer chistes. Entonces me sale más naturalmente el humor y la comedia termina opacando al terror", dice. Es de los que piensan que es más difícil asustar a la gente que hacerla reír.

Eligió este tipo de cine porque su "dios cinematográfico", tal como lo define, es el director estadounidense John Carpenter. "Para mí el mejor director de la historia", exagera. A los 10 años vio El Exorcista, que lo asustaba pero no podía dejar de verla, con esa fascinación que sienten los niños por algunos temas.

Sin embargo, no deja de ser crítico: "Ya hay tanto cliché que el género está bastante desgastado. No me gustan las de ahora. Antes había una conjunción de cosas, el encuadre, la atmósfera, las actuaciones que no eran de las mejores pero servían para su propósito. Luego empecé a hacer películas y el cine perdió magia. Veo los errores, me imagino el equipo filmando del otro lado de la escena... Claro que si miro una película y me asusta tres o cuatro veces, está buenísima. Una obra maestra que asusta y emociona es Sexto sentido". Le gustan las películas "sangrientas" aunque ya le aburre la repetición de situaciones. Por eso, en ese subgénero, prefiere al italiano Darío Argento, que hace "películas con sangre pero más refinadas, al estilo europeo".

Algunos de sus amigos y colegas en el terror fueron sus actores. Por ejemplo, Daniel Guridi. En la primera hizo de Van Helsing y luego, como había muerto en la trama, reaparece como Esteban Helsing, el hermano. "Yo iba a las matinés de los cines Casablanca y Biarritz y me fumaba Siete novias para siete hermanos para mirar alguna de miedo", recuerda Guridi. La primera que vio fue La novias de Drácula. Y la que más le asustó fue El exorcista. Seguía en televisión las series La dimensión desconocida y Galería del terror. "Me acuerdo de un episodio con una muñeca que cambiaba sola de lugar. Nada de efectos especiales ni sangre pero me dejó muy mal", cuenta.

De las recientes, Somnia le pareció "genial". "Es de terror pero en el fondo presenta una visión sesgada de la realidad. No vi El conjuro II pero la primera me hizo saltar", asegura. Eso sí, no le gustan los vampiros con título nobiliario, como condes o duques. "Me molestan mucho", dice. En cambio, disfrutó de Los viajeros de la noche, de Kathryn Bigelow (exesposa de James Cameron), sobre una familia de chupasangres que viven en una casa rodante y matan gente por el camino.

"La primera que vi no era de terror, pero me asustó mucho: era una de Abbott y Costello, algo así como Abbott y Costello al encuentro de la momia, en un cumpleaños infantil. Yo era muy chico y me pasé la película con los ojos cerrados, aunque era de risa", recuerda el periodista José Luis Aguiar. La primera película verdaderamente de terror que miró fue Hotel de Horrores, con Christopher Lee, junto a unos compañeros de escuela en el cine Rex. "Hace poco la busqué en Internet y la bajé. Volví a verla y me pareció bastante floja", asegura. Pese a los años transcurridos, admite que se sigue asustando: "En la mayoría de las películas que veo estoy con los dedos pegados a las orejas para evitar los sobresaltos del sonido". Psicosis de Hitchcock; The Innocents (llamada también Posesión Satánica), Otra vuelta de tuerca, Los otros y Sexto sentido son las mejores de la época moderna. ¿Qué lo atrae del género? "El ambiente sobrenatural, en algunos casos; la iluminación y los contrastes de luces en las películas de blanco y negro; el aura de pesadilla que impregna la historia, y en el caso de las que integran el top de mi ranking, todas ellas tienen una vuelta de tuerca final que provoca sorpresa y escalofríos", responde.

Fan de los cines.

"De joven y adolescente era muy fanático", asegura Alejandro Yamgotchian, organizador del festival Montevideo Fantástico (ver aparte). Miraba cine, muchísimos videos y televisión. Y anotaba todo en cuadernos: película, director, fecha, lugar, además de su calificación en asteriscos. "Lamentablemente, agarré la época de declive de los grandes cines céntricos, pero en ese momento ni me daba cuenta. Me gustaba ir de tarde, cuando no había nadie. Tenías la sala para vos solo y te ponías a charlar con la boletera o el portero. Ni hablar de las inolvidables experiencias de los bonos escolares y liceales en los cines barriales. Más que fanático del terror era un fanático de aquellas salas de cine", asegura.

Explica que le gusta el género por la misma razón que a alguien le pueda atraer el western, las comedias o el cine de acción. "En el caso del terror se agrega el plus del desafío por ver qué tan capaz es una película de inquietarnos, la curiosidad de adentrarnos en terreno desconocido, cómo y por qué se manifiesta el mal, la forma de comunicar que ejerce determinado realizador a través de este género, muchas veces desaprovechado por excesos de efectos y escenas fuertes que nada aportan", argumenta.

"Cuando era muy niño —cuenta Javier Vidal, empleado en una oficina— la televisión daba El hombre que volvió de la muerte, con Narciso Ibáñez Menta. Mis padres no me dejaban verla. Hicieron bien: ya me asustaba la máscara que usaba el personaje cuando pasaban los avances. Después, Canal 4 estrenó el ciclo Teatro de terror con El monstruo de la laguna Negra. Me armé de valor, la miré y resultó una pavada, un hombre disfrazado con un traje de plástico, así que no tuve problemas para enfrentar todas las que vinieron después, incluyendo las clásicas de Frankenstein, Drácula y el hombre lobo. Y por supuesto, la serie Sombras tenebrosas en el 12. Desde entonces me gusta el género, aunque he perdido el fanatismo. Además, yo digo que una película de terror siempre entretiene: cuando es buena te asustás y cuando es mala te reís. En cambio, una mala comedia es inaguantable".

(Agradecemos a Movie por permitir la realización de la foto de apertura)

Personaje, actor y además guionista.

Desde que tiene memoria, Silvio Galizzi es fanático del cine de terror y especialmente de las películas de vampiros. "Siempre me atrajeron los temas de la sangre, el sexo y la inmortalidad que hay detrás de esas historias", afirma. Y gracias a las películas de Guzmán Vila (Sangre en La Mondiola y La balada de Vlad Tepes), pudo cumplir como actor amateur el sueño de interpretar uno de ellos en sus películas. Incluso lo ayuda el physique du rol, ya que es alto, pálido y lleva el pelo largo. En esos filmes es Vlad Tepes, un policía corrupto que además es vampiro y lleva el nombre del príncipe de Valaquia que Bram Stoker tomó como inspiración para crear a Drácula. Galizzi fue más lejos, y a partir del personaje elaborado por Vila, se convirtió en guionista de cómics, dibujados por Matías Bergara: Las andanzas de Vlad Tepes y Las andanzas eróticas de Vlad Tepes. Como espectador, además de Conde Drácula con Christopher Lee y Vampiros de Carpenter, le gustó Déjame entrar, una película sueca que cambió el enfoque del asunto. "La serie Crepúsculo la odio, no deben haber ni leído la novela de Stoker", dice.

Ya van nueve ediciones de la convocatoria de la adrenalina.

Alejandro Yamgotchian es el responsable del festival Montevideo Fantástico, que tuvo ya nueve ediciones con su propuesta de cine de terror y ciencia ficción, aunque este año se presenta difícil para repetirlo. "Los festivales internacionales son bravos. Arrancás muy entusiasmado tratando de generar espacios para algo que no tenía cabida, mientras el público y los medios te apoyan, por suerte. Pero no alcanza. Más cuando los números en rojo empiezan a ser moneda corriente y, sobre todo, cuando tenés que salir a golpear puertas, pidiendo apoyos para un cine que sigue siendo resistido. Algunas entidades públicas y empresas privadas no quisieron ver su imagen asociada a un evento de estas características. Y se entiende. Sólo que el festival no apunta a hacerse eco del cine industrial, sino a difundir materiales valiosos, realmente independientes, y provenientes de todas partes del mundo", asegura.

Sin embargo, la repercusión a su juicio fue "buena, y afuera muy buena", gracias a su programación. Tuvo visitantes y jurados de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España y Estados Unidos, que entendieron que se trataba de un festival "a la uruguaya", tan o más independiente que las propias películas que se programaban. La mayor parte del público fue adulta y no precisamente aficionados al género, sino curiosos que se fueron enganchando. "Los jóvenes, curiosamente, fueron minoría, porque directamente acá no hay un público masivo que apoye, como ocurre en otros países. O al menos que esté dispuesto a venir a un festival a ver una película. Ahora hay que ofrecer algo más. Ellos se tienen que sentir protagonistas, como en las redes sociales. Por lo tanto, hay que hacer actividades extra-cine, pero honestamente los espejitos de colores no me interesan en lo más mínimo", enfatiza Yamgotchian.

EL GUIONISTA.

Buscando historias y sustos.

Rodolfo Sayagués, guionista de Fede Álvarez y también radicado en Los Ángeles, siempre se preguntó qué era lo que atraía al público a asustarse en una sala con este tipo de películas. "El cine de terror te da la posibilidad de experimentar miedos sin la necesidad de experimentar ese riesgo en carne propia. La gente busca entonces experimentar esas sensaciones que de otra forma son difíciles de sentir", explica.

"Por supuesto, una película de terror tiene que dar miedo, y cuanto más miedo mejor. La clave es buscar nuevas formas de generar esos sustos", añade. Un elemento importante, pese a que muchas veces no aparece en algunas producciones del género, es contar con personajes con cierta profundidad, que creen relaciones con los otros intérpretes y que conecten emocionalmente con el espectador. "Así, en el momento en que le tirás una amenaza terrorífica, el personaje te importa", sostiene.

La inspiración para un guion puede llegar por diversas formas, incluso en la realidad. En ese sentido, la posibilidad de que alguien entre por error a una casa y que el dueño lo mate de un tiro sin preguntar nada, una situación común en Estados Unidos, es un tema que Sayagués decidió explorar en su última película. "La noticia de una chica encerrada en un cuarto durante años también nos hizo preguntar: ¿qué pasaría si entran ladrones a la casa y se encuentran con esa situación macabra? A partir de allí buscamos la historia", afirma.

Sayagués se define como "seguidor" del cine de terror, aunque sin el conocimiento de un hardcore fan, esos que están al tanto de todo lo que sale. "Varias de mis películas de cabecera son de terror. La primera que vi fue una de los años 80 llamada Reanimator, sobre un científico loco que encontraba una pócima que reanimaba a los muertos", dice. La gustan, sobre todo, las que se basan en el terror psicológico o religioso; por ejemplo, El resplandor y El exorcista.

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