Daniel Figares

"Mi granito de arena a la radio FM fue el humor"

Identificado con el rock, se inició en un programa tropical. Capaz de hablar por horas, se adaptó a estos tiempos más breves. De estilo beligerante, dice que la risa fue su aporte.

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"Una entrevista es una buena charla, no necesariamente en buenos términos". (Foto: Ariel Colmegna)

LEONEL GARCÍA

La escuela 164 de Jacinto Vera le dio a elegir: ser abanderado o conducir la fiesta de Fin de Año. Y el alumno Daniel Figares, de 11 años, no dudó. Portar el símbolo patrio no le importaba nada y declamar le salía bien. "Ahí me di cuenta de que ser animador, hablar ante el público, me gustaba", cuenta este hombre que hoy tiene 52 años de vida y 38 de radio, sin considerar para lo último un paréntesis de doce años, culminado en enero con la vuelta de Rompkbzas a El Espectador, algo esperado por una legión de seguidores.

La radio era el lugar donde se sintetizaban sus pasiones: la comunicación, los discos y los libros. Fue un precoz escucha de Sarandí, un muy precoz fan del rock predictadura (Psiglo, Tótem, El Sindykato) y un precocísimo lector de textos como el Decámeron de Bocaccio, Las mil y una noches original (repleta de erotismo) o Sexus de Henry Miller, literatura tal vez no recomendable para un niño de ocho años. En 1977, un aviso en un diario solicitando un locutor en CX 46 Radio América fue el disparador. Para entonces, un "golpe de suerte" había permitido que la familia se mudara a La Cumparsita y Ejido, y que Daniel, a quien su madre le veía "cabeza para estudiar", hiciera el liceo en el Seminario.

"Mi vieja era obrera de la aguja. Cosió de los 11 años hasta los 70. Murió trabajando". Daniel transmite mucha emoción al hablar de su madre. "Con mi padre tuve relación... pero no hay duda que fue mi madre quien me educó, me alimentó y me constituyó. A mí y a mi hermano mayor". El "golpe de suerte" fue un primer premio en la lotería que se sacó su padrastro, ese que le dio lo que su padre no pudo o no supo. Y lo que se constituyó fue, con el tiempo, uno de los periodistas más reconocidos del país, el de la vieja CX 30, el de la mítica Eldorado FM y El Espectador, el primero en pasar a Los Estómagos en radio, el descubridor de Orlando Petinatti, el que hizo más de 3.000 entrevistas, el que dividió las aguas a favor y en contra, el animal de radio que —pese a su condición de tal— estuvo entre 2003 y 2015 fuera de ella, ese a quien muchos le auguraban corta vida en su regreso a la misma emisora con el mismo programa en el que estuvo entre 1995 y 2000.

"Habría que ver por qué se piensa eso. Hoy puedo decir que en contra mi voluntad estuve 12 años sin hacer algo para lo que me considero naturalmente apto", se encoge de hombros el periodista, en el estudio de alternativa de su vieja-nueva casa. Quieto no estuvo durante su exilio involuntario del éter. Entre 2004 y 2005 condujo Ciudad oculta en Canal 12. "Ahí me fue bárbaro: tenía una audiencia de cien mil personas. El programa se levantó, como todo el mundo sabe, por la nota a (Luis Alberto) Lacalle". Se refiere a una entrevista al expresidente en la cual él no se guardó de preguntarle casi nada. Incursionó en Montevideo.com y escribió la biografía oficial de Los Buitres. Su economía se vio perjudicada: el final de 2012 lo encontró comiendo salteado. "Solo tenía la docencia en (el Instituto) Bios, donde sigo dando clases".

Hoy, vuelta la normalidad y la adrenalina de estar en el aire, Rompkbezas sigue siendo el mismo mix de información, cultura y humor que Figares hace desde los tiempos de Eldorado, la mítica FM a la que llegó en 1985. "Yo sé que mucha gente me deseó el mal de todas las formas posibles. Pero no me puse nervioso ni a pensar... Yo estaba muy preocupado en sacar el programa de la mejor manera posible".

—Hoy, ¿por qué considerás que estuviste 12 años sin aire?

—Habría que hacer un estudio... creo que eso se debe a mi equidistancia de todos los poderes. A mi independencia. No creo que obedezca a otra cosa. Capaz si votara A, B, C... pero nunca va a ser mi estilo. Es más: yo voto anulado desde hace mucho tiempo. La última vez fue en 1989 cuando voté a la 609... qué increíble, con todas las críticas que tengo para hacerles... Voté a los tupamaros porque en ese momento entendía que habían sido mártires y que había de devolverles lo que habían sufrido con uno voto. Eso no lo pienso ahora para nada....

Beligerante.

Aquel aviso de CX 46 era en realidad una treta. El puesto era no para el candidato más apto sino aquel que consiguiera un aviso. Él llevó uno de su padrastro, dueño de un taller mecánico. El programa era de cumbia y se llamaba Galas tropicales, extraño inicio para alguien que luego sería asociado con el rock, quién iría al primer Rock and Rio, a los Montevideo Rock y a la gira de Amnesty International. "Un botija de 14 años con mucha facilidad de palabra y tremenda voz de pito era un personaje. Al final, hasta conduje un poco".

Al poco tiempo, y luego de una experiencia con un espacio propio, American Discoteque, junto a siete amigos que arrendaban media hora semanal también en la 46, aprendió a ser operador de mesa en la CX 30 de José Germán Araújo. "Estaba la flor y nata de la cultura uruguaya: Rodríguez Tabeira, Denevi, el Bocha Benavidez. ¡Y el Gordo Almeida te armaba el informativo de las siete de la mañana con la almohada en la cara y quince minutos de lectura de diarios!". De ahí al Sodre entre 1980 y 1984, donde en Hola música hizo la presentación en sociedad de Los Estómagos y se ganó un apercibimiento militar por emitir La marcha de la bronca, de Pedro y Pablo. "Siempre tuve un costado guerrillero, beligerante. No me gusta pelear pero nunca le esquivé el bulto a la beligerancia".

Figares —fanático de Nacional y Atenas; estudiante trunco de Psicología; ejecutante de saxo y bongós; dos "matrimonios" sobre el lomo: uno como la ley manda de apenas trece meses y otro, "sin papeles", que duró veinte años; sin hijos— vivió en 1984 en Buenos Aires. Ahí, en una recuperación democrática que aquí duraría un año, hizo pogo con los Redondos antes del estallido ricotero y se empapó de las nuevas movidas radiales que proponían Jorge Guinzburg, Alejandro Dolina, Beto Casella y —sobre todo— Lalo Mir: comunicación, música y humor. Eso le serviría para el proyecto con el que quedaría marcado.

Aporte.

"Lo de Eldorado fue un proyecto ambicioso de (el director artístico) Carlos Dumpiérrez. Él dinamitó el concepto de radio FM que había en Uruguay. Él quería una FM hablada, hacer el puente entre el rock uruguayo pre y postdictadura, y pasar la música que no se había pasado durante esos años. ¡Yo le agregué el humor! Mi granito de arena a la radio FM fue el humor", asegura. Esa contribución, resalta, fue influenciada por Mir y compañía. Su listado en ese campo incluye a Juanji Gentile, Luis Orpi, Laura Falero y Orlando Petinatti. El primero —amigo personal y excantante de Los Vidrios, banda de la que Figares fue manager— fue, asegura, quien primero lo acompañó en esa cruzada. Con "Piti" Orpi estuvo en la 30 y en Alfa FM y mantiene el vínculo hasta hoy. La comediante Laura Falero hoy está en Rompkbezas. "Es una capa". Junto a Petinatti —el más notorio de sus partenaires— hicieron de El Subterráneo un fenómeno de comunicación que fue de 1987 a 1990; fuera del aire, la relación terminó muy mal (ver nota aparte).

Daniel también ha hecho fama como entrevistador. Sus interlocutores han ido del Pelado Roldán a Lech Walesa. Él busca que estos encuentros generen "una buena charla, con sustancia, que no necesariamente sea en buenos términos". Y cada vez deben ser más breves. "La comunicación cambió mucho en este tiempo. Hoy por hoy, la capacidad de atención de las personas se redujo y todo es más corto. Antes hacías una nota de una hora y era lo más normal del mundo. Hoy es un disparate: se aburre la gente, el entrevistado y el entrevistador". Y a un tipo que puede hablar largo y tendido, ¿eso le gusta? "Eso tiene cosas buenas y malas. Antes las cosas se hacían más largas y podían ser más cortas. Y después de tanto tiempo en los medios, las cosas son como son".

—Sos docente, ¿qué te gustaría inculcarle a un alumno tuyo?

—A ser él mismo, aunque cada uno tenga sus referentes. El Darno (Eduardo Darnauchans) siempre decía: "Yo quise ser Bob Dylan y terminé siendo yo".

—¿Y vos quién quisiste ser?

—Lalo Mir.

"INFULAS DE FREDDY"

La primera experiencia de Daniel Figares con el humor fue Gente despierta, en la mañana de Eldorado con Juanji Gentile. Le pidieron que repitiera lo mismo de tarde, donde conducía El Subterráneo. Juanji no lo pudo acompañar. En 1987 surge un vecino habitué de la radio llamado Freddy Nieuchowicz, que pronto se haría conocido como Orlando Petinatti. Fueron partenaires en un programa que arrasaba; hoy no hay relación alguna.

"Freddy siempre andaba por la radio y yo necesitaba un coconductor con sus características. Siempre hacía chistes. Eso fue bueno, pero eso se transformó en un problema porque yo quería darle un viraje al programa, hacer humor y temas serios, como luego hice en Tarde de perros y Rompkbzas. Eso con él no se podía. El último año del programa, 1990, fue muy feo: hacíamos el peor sketch del mundo y el público aplaudía. ¡El programa ya estaba muy instalado! La gente del Subte sabe que yo lo quería terminar un año antes. Hubo mucha presión de mis compañeros para que siguiera. ¡Había grafitis en la calle: Figares, no cerrés el Subte! Freddy ya tenía ínfulas de mandar y yo siempre fui director de mis programas. Él tenía derecho a lo suyo, pero mientras estuviera en mi programa, las directivas eran mías".

SUS COSAS.

Su disco.

En el mismo año en que Daniel comenzó en la radio, 1977, Opa editaba Magic time. "¡Un discazo!". El periodista escoge a este por sobre todos los demás de su discoteca. "Mi hermano iba mucho a (la boite) La Cabaña donde tocaban todos los monstruos. Ya entonces nos preocupaba dónde estaba (Eduardo) Mateo. Nunca se sabía".

Su recital.

Tan asociado al rock, el recital que Daniel más recuerda fue uno de ¡Armando Manzanero! Fue en el Hotel La Capilla de Punta del Este, en un homenaje al empresario Luis de María, dueño de El Espectador que había fallecido en 1997. "No era mi estilo, pero la pasé muy bien. El tipo es un extraterrestre. Tiene mil canciones que sabemos todos".

Su ídolo bolso.

Hincha fanático de Nacional, tiene una trilogía de dioses mayores integrada por el Chino Recoba, Ruben Sosa y Julio César "Cascarilla" Morales. Del segundo es amigo personal. Y sobre el último, su admiración hacia él lo intimidaba tanto que no se animó a hacerle una nota.

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