NOMBRES DEL DOMINGO

Melania Trump, inmigrante real

La posible futura primera dama de Estados Unidos nació en Eslovenia, es modelo y se volvió una figura central en la campaña de su marido.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Como modelo probó suerte en Milán y recién a los 26 años se mudó a Nueva York.

Hace tiempo que Melania Knauss —hoy deberíamos llamarla Melania Trump— se acostumbró a los flashes de los fotógrafos y las preguntas de los periodistas. Primero fue noticia como modelo, con desfiles elegantes y portadas provocativas, esas mismas que ahora le juegan alguna que otra mala pasada. Después fue la novia eslovena —pero con papeles en regla—, del multimillonario empresario Donald Trump, 24 años mayor que ella. Finalmente, algunos podrían decir que casi sin planearlo, casi, se convirtió en aspirante con chances a primera dama del país más poderoso del globo. Y ella, que todavía habla con acento, que dice ser tímida y que reparte su día entre las tareas de su hijo y la filantropía, se volvió una pieza clave en una campaña presidencial que venía generando antipatía tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

Como si hubiera sabido el final del cuento, allá por diciembre de 1999 un periodista de The New York Times le hizo a la entonces novia de Trump una pregunta que parecía bastante fantasiosa. Si él llegaba a la Casa Blanca, ¿qué tipo de primera dama sería ella? En aquel momento Trump estaba peleando por la candidatura presidencial del Partido de la Reforma y sus chances de acceder al Salón Oval eran cero. Además, su relación con Knauss llevaba apenas un año. "Sería muy tradicional", dijo ella en aquella oportunidad. "Como Betty Ford o Jackie Kennedy. Lo apoyaría". Hoy, 17 años después, es innegable que es una mujer de palabra.

Cambios

Melania no siempre tuvo la imagen glamorosa que muestran las revistas o la pantalla de televisión. Más aún, su nombre original es Melanija Knavs. Lo cambió cuando viajó a trabajar como modelo en Milán, y creyó que le iría mejor con algo más europeo. Así, quitó la "j" de su nombre y en su apellido cambió la "v" por una "u" y le agregó otra "s". Diez años después, volvió a cambiarlo por Trump.

Melania nació en 1970 en Sevnica, un pequeño pueblo cerca de las vías del tren, a una hora de la capital actual, cuando Eslovenia era parte de Yugoslavia. Eran tiempos duros, de hoz y martillo. Sin embargo, sus padres no sentían los golpes del comunismo, cuenta un artículo de La Nación. Su madre trabajaba en una fábrica de ropa para niños y su padre era chofer. Parte por oficio, parte por placer, su madre siempre confeccionó los atuendos de sus dos hijas (Inés, la mayor) y se encargó de que lucieran elegantes. En Melania Trump: la historia por dentro, los periodistas Bojan Pozar e Igor Omerza cuentan que siempre le interesó todo lo que tenía que ver con la belleza y el diseño, y que descubrió su talento cuando era aún muy pequeña: "En el garaje de su padre, por ejemplo, limpió, reparó y repintó un viejo carrito y lo convirtió en una maceta. Además, era una aficionada a tejer en lana". Así, se anotó en la universidad local para estudiar diseño. Pero en 1992 ganó el segundo lugar en un concurso de modelos y le ofrecieron irse a Europa. "Se dio cuenta de que en su pueblo natal de dos millones de habitantes no iba a conseguir mucho, hizo la valija, agarró el pasaporte y se fue a Italia", recrea La Nación. Fueron años de muchos castings y también muchos fracasos. A los 26 años se cansó de esperar. Una vez más juntó sus cosas y se marchó a Nueva York.

Allí fue donde su vida cambió definitivamente. En 1998, la Semana de la Moda y el exclusivo club nocturno Kit Kat de la Gran Manzana oficiaron de marco del encuentro Trump-Knauss. Y Melania lo sorprendió por primera vez: en lugar de darle su número le pidió al magnate el suyo. Una semana después, la modelo lo llamó.

Son pareja desde entonces, cuando ella tenía 28 y él 52. En 2004, en medio de una gala del Met, él le dio un anillo que le costó dos millones de dólares y le pidió casamiento. Ella aceptó; para él sería el tercero. Para aquella noche de invierno de 2005, en el Palacio Florida, Melania no escatimó en gastos ni en abundancia. Eligió un vestido diseñado por John Galliano para Christian Dior que costó cien mil dólares, precisó 550 horas de trabajo manual y llevó 1.500 cristales bordados. La torta de novios no se quedaba atrás: medía más de un metro y medio y pesaba casi cien kilos. Entre los invitados estaban el expresidente Bill Clinton y el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani. La serenata estuvo a cargo de Billy Joel. "Era completamente distinto a lo que es ahora. Cuando ellos fueron a nuestra boda éramos ciudadanos anónimos", explicó ella a la revista GQ. Hoy, Melania y Donald son los padres de Barron, de diez años y hermano por parte de padre de Donald Jr., Ivanka, Eric y Tiffany.

Justamente, hace algunos meses Saturday Night Live hacía una parodia en la que Melania y su hijastra Ivanka redecoraban las habitaciones de la Casa Blanca tras la salida de los Obama. Con el paso de las semanas, la eslovena pasó de ser material para el humor a ejemplo en uno de los temas más polémicos de la carrera electoral de su marido, la inmigración. No hay entrevista en la cual no responda sobre cómo consiguió la ciudadanía estadounidense. "Cumplí siempre con la ley. Es lo que hay que hacer. Uno no debería decir me quedo a ver qué pasa", respondió al periodista Mika Brzezinski, del programa Morning Joe.

El papel de Melania no es sencillo. Ella sabe que puede dar su opinión, pero que no tiene la última palabra. "Le comento todo lo que opino, lo que pienso. Unas veces las escucha y otras no", dijo a El País de Madrid. Lo que sí tiene claro es que, a esta altura, no lo va a cambiar. Y que los insultos van a llegar tanto de entre los electores de la oposición como de las propias filas conservadoras. "Estamos preparados", ha dicho.

Todo sobre tu mujer.

Los años en Nueva York y el amor con Donald Trump llevaron a Melania a cambiar el modelaje por la caridad. Integra varias instituciones culturales y deportivas como directora o imagen. Sin embargo, no ha logrado borrar su pasado. De hecho, en marzo Trump se enfrentó con su rival republicano Ted Cruz tras acusarlo de difundir por Internet antiguas fotos de Melania posando desnuda en varias tapas de revistas. "El mentiroso de Ted Cruz utilizó una foto de GQ de Melania en su publicidad. Ten cuidado, mentiroso Ted, o revelaré todo sobre tu mujer".

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