Salud

La medicina, un paso antes

El Institut Pasteur de Montevideo trabaja en varios proyectos de salud. Algunos apuntan a desarrollar fármacos y tratamientos para el cáncer, alzhéimer y ELA.

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En el instituto trabajan 211 personas; de ellos, unos 65 son investigadores

Cuando se piensa en medicina, la primera imagen que viene a la cabeza es la de la consulta clínica: un médico atendiendo un paciente. Poco se tiene en cuenta lo que antecede a esa escena. Por qué el especialista pregunta lo que pregunta, cómo se definen las herramientas del diagnóstico, por qué se determina tal o cual fármaco, quién y cómo ideó equis medicamento, de qué manera se diseña un tratamiento. La investigación en medicina, a cargo de médicos pero también de biólogos, bioquímicos, físicos, matemáticos y hasta ingenieros, es un trabajo de hormiga que suele quedar tras bambalinas y que, sin embargo, es el pilar de la revolución en el cuidado de la salud. Es en un laboratorio, entre ideas, fórmulas, intentos fallidos y experimentos exitosos, que surgen los avances que dan esperanza a los pacientes en el consultorio.

Ahí, en ese nicho de la medicina, se encuentra el Institut Pasteur de Montevideo. Dirigido en forma tripartita por el gobierno uruguayo, la Universidad de la República (Udelar) y el prestigioso Institut Pasteur de París, desde 2006 es parte de la red de centros homónimos desperdigados por el mundo y único representante en América Latina.

Su objetivo es la investigación biomédica; se centra en los aspectos biológicos y moleculares de la medicina para comprender el origen de las enfermedades y desarrollar soluciones. En ese camino ha alcanzado varios logros y va incrementando el número de nuevos proyectos. Estos abarcan desde la docencia —con el plan de crear un posgrado en Medicina Molecular— o la investigación en salud animal —en conjunto con el INIA y el Ministerio de Ganadería, el Pasteur trabaja en el desarrollo de vacunas para tratar enfermedades del ganado vacuno—, hasta la iniciativa de descifrar el genoma uruguayo.

Con el respaldo de fondos surcoreanos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en conjunto con la Universidad de Seúl y la empresa Macrogen, se financiará un programa que permitirá descubrir las herencias étnicas representadas en el genoma nacional. "Cada población tiene una singularidad. Si bien el 99,5% del genoma será idéntico (a otros), un pequeño porcentaje se va a diferenciar y eso nos da cualidades. No es banal cuando queremos comprender a fondo enfermedades que tienen una influencia genética, ya sea cáncer o patologías neurológicas o degenerativas en general", explica Luis Barbeito, director ejecutivo del Institut Pasteur de Montevideo.

Cáncer.

El cáncer es una de las áreas que insume más tiempo y recursos de los científicos debido a la altísima demanda que existe por encontrar nuevos fármacos y tratamientos para su cura. El Pasteur no queda afuera y cuenta con un programa en el tema, en el que trabajan también investigadores de la Facultad de Medicina de la Udelar. En principio, se apunta a realizar diagnósticos tempranos y más certeros de tumores, utilizando tecnologías totalmente novedosas a nivel internacional.

En este caso, no se trata de un tipo de tumor específico. El cáncer tiene como característica ser una enfermedad genética y la gran aproximación del Pasteur es estar adelantados en el análisis genómico, comenta Barbeito. "Eso barre a todos los tumores y permite incorporarnos al advenimiento de los nuevos tratamientos personalizados del cáncer. A través del conocimiento del defecto genético subyacente uno puede administrar un medicamento, que normalmente son fármacos biológicos (proteínas activas) que permiten un tratamiento más eficaz". Hay una relación estrecha entre el diagnóstico genético y la administración del fármaco ya que, debido al alto costo que suelen tener, hasta no estar seguros de que existe determinado defecto genético —y por tanto el beneficio del medicamento está asegurado— no se administra.

El instituto uruguayo apunta a mecanismos novedosos en esta área, como un núcleo de trabajo en cáncer y ARN. "Empezamos hace unos años con un programa de genómica, que se aplica tanto a la comprensión del genoma humano como a determinar la naturaleza genómica de patógenos. Nuestro encare va más allá del análisis del código del ADN, puesto que también nos interesamos en analizar los productos de lectura del ADN en forma de ARN mensajeros y ARN pequeños con función reguladora. Este encare es fundamental para comprender la naturaleza del cáncer, entre otros males".

Pero, también junto con la Facultad de Medicina, hay investigadores trabajando en proyectos más terrenales para el público común, como lo es el desarrollo de una vacuna para el cáncer, con efecto preventivo o terapéutico. "Lo vamos a trabajar fuertemente en 2015 y vamos a tratar de generar un consorcio internacional para desarrollarlo. Desde el punto de vista preventivo y terapéutico es una de las herramientas principales y más esperanzadoras. El concepto de vacuna es estimular el sistema inmune para que se defienda las células tumorales. Los estudios preliminares en ratones ya fueron hechos, hay que seguir escalando y en algún momento, si tenemos suerte, podrá ser un gran descubrimiento y un significativo beneficio para nuestra población. En la actualidad, el proyecto se está enfocando a ciertos tumores prevalentes en donde se dispone de modelos animales para su estudio", cuenta Barbeito, que destaca como importante tener en cuenta que este tipo de desarrollos no son de aplicación inmediata a pacientes, sino que tienen que pasar por un largo y minucioso proceso de validación.

Patentes.

Si bien la investigación científica no siempre llega al puerto deseado, la concreción de logros aplicables es la meta para mantener toda institución a flote. En sus ocho años, el Pasteur uruguayo cuenta con mojones que van de la publicación de 70 papers de difusión internacional en 2014 hasta la obtención de distintas patentes.

Hoy hay dos en Estados Unidos sobre nuevos métodos de diagnóstico para cáncer que permiten predecir la respuesta (o no) al tratamiento con quimio o radioterapia. "Lo hemos hecho en colaboración con el centro médico Cedars-Sinai, que se ha asociado en el proceso de propiedad intelectual y licenciamiento. Una de estas patentes ha despertado gran interés de empresas líderes y se encuentra próxima a licenciamiento. En el cáncer de pulmón, los resultados son significativos", dice Barbeito. El descubrimiento está basado en moléculas que reconocen específicamente una proteína anormal en el tejido pero presente en el tumor y que actúa como marcador. La presencia o no de esta proteína en el tumor, a su vez, predice la respuesta al tratamiento que va a tener el paciente. En otras palabras: una persona tiene cáncer, le hacen ese test con ese marcador y eso permite determinar cuál es el tratamiento más adecuado para ese tipo de tumor en particular.

Revolución silenciosa

El Institut Pasteur trabaja en salud, sin pacientes. El centro está un paso antes de la clínica, en el epicentro de la medicina. "Hacemos medicina molecular, lo que significa que la entendemos como un defecto a nivel de genoma, de proteínas, de una célula que se equivoca en la comunicación con otra célula. Esa es nuestra especialidad", señala el director del centro Luis Barbeito. Un ejemplo: hoy los investigadores trabajan en el desarrollo pre-clínico de un fármaco que permitiría enlentecer la progresión de síntomas de enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer o la Esclerosis Lateral Amiotrófica. En colaboración con grupos de Francia y el Instituto Clemente Estable, están culminando un estudio en animales que podría servir para validar nuevos ensayos clínicos en pacientes neurológicos. Esto es significativo, ya que hoy en día no hay fármacos eficaces para estas enfermedades. "Estamos en un nicho muy moderno donde se va a dar la nueva revolución de la medicina, con el desarrollo de fármacos y vacunas inteligentes. Es de un altísimo valor".

Socios para la innovación

El Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM) es un programa destinado a financiar proyectos en beneficio de las economías menores del bloque. De este fondo, el Pasteur recibió cerca de un millón y medio de dólares, lo que ha permitido la construcción de una serie de laboratorios para albergar la "transferencia tecnológica". Denominado Espacio de Innovación, se trata de laboratorios y oficinas para recibir empresas que quieran hacer investigación y desarrollo. "Vienen con un investigador o dos, se asocian con los nuestros y hacen el desarrollo de un producto, o control de calidad, o una mejoría de proceso. Hoy estamos haciendo un llamado regional para recibir empresas que se asocien con nosotros para hacer investigaciones muy intensivas", explica Barbeito. En Espacio de Innovación también hay sitio para incubar proyectos de jóvenes investigadores. "Esto tiene mucha importancia porque en un mediano plazo la valorización del Pasteur va a depender de nuestras investigaciones. Tenemos que tener un circuito económico, que nuestro conocimiento se plasme en un producto, que ese producto tenga un beneficio. Y que eso permita financiarnos".

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