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Todo por un ‘me gusta’

Los adolescentes están obsesionados por conseguir likes en sus publicaciones en las redes sociales para lograr aprobación y moldear su identidad. Qué estrategias usan y cómo abordarlo.

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Los chicos suben más fotos de tarde y de noche.

Conseguir "me gusta" cueste lo que cueste. Ése parece ser el mandato que rige la vida (¿virtual? ¿real?) de los adolescentes que han sucumbido al reinado de Instagram, la red social de la imagen pura. Mientras en Snapchat, otra app de moda entre los sub 30, predomina la espontaneidad, pues sólo se pueden subir fotos o videos sacados en el momento, en Instagram nada está librado al azar. Así, para conseguir muchos "me gusta", la cantidad de fotos tomadas antes de subir la indicada, quién sale en ella y a qué hora se sube han pasado a ser factores clave que pueden aumentar la cantidad de seguidores y de likes. Claro que algunos trucos pueden dar más likes que seguidores...

Así como en la era flogger los usuarios pedían seguidores bajo el código "effeame", en la década del Instagram basta leer #like4like para que cualquier adolescente le dé "me gusta" a una foto y reciba otro a cambio. "Para tener más likes, las fotos siempre se suben a las 8 de la noche, cuando todos están usando el celu", dice Lulú Santamarina, de 13 años.

En eso coincide Tobías Schleicher, de 16 años, aunque él expande la franja horaria: "Generalmente se suben fotos entre las 5 de la tarde y las 11 de la noche. Como de mañana no hay nadie despierto, seguramente los likes sean muy pocos", admite, y agrega: "Hoy, tener muchos likes está bien visto. Las personas suben una foto y están todo el día pendientes de eso".

Y la competencia para conseguir muchos "me gusta" no se da solamente entre las mujeres, sino que también sucede entre los hombres: "Algunos se pueden sacar entre 50 y 80 fotos hasta lograr una que esté buena para subir", confiesa Tobías, y agrega: "Para subirla, la foto tiene que ser un diez". En su haber, él cuenta con 580 seguidores y alrededor de 250 "me gusta" por foto.

Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación y autora del libro Los chicos y las pantallas, sostiene que la popularidad es uno de los valores más importantes para los adolescentes de hoy. "Tener muchos amigos y ser popular es un valor prioritario en esta etapa de su vida. Dejan el amor incondicional de los padres en la infancia para tener ahora otros referentes que los acompañarán en toda la adolescencia y que son los amigos. Pero este no es un amor incondicional; entonces, tienen que ganárselo".

La doctora en Psicología María Adela Bertella, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Austral (Argentina) y especialista en clínica de la niñez y la adolescencia, señala: "Esos otros nos devuelven como en espejo una confirmación o desconfirmación de quiénes somos y eso está muy ligado a la autoestima. En este marco las redes sociales brindan una rica fuente de recursos simbólicos con los que los adolescentes interactúan en la elaboración de la propia identidad. En algún punto puede ser peligroso, pero también hay que ver que puede tener efectos positivos", explica.

En las redes, existen algunos trucos (o trampas, según cómo se mire) para aumentar la cantidad de likes en forma exponencial. Aplicaciones y cuentas falsas son dos de los recursos más utilizados entre los chicos de 13 a 16 años. "Hay una aplicación que funciona pagando con monedas virtuales. Yo nunca la usé, pero por lo que sé pagás con 10 monedas y te llegan 10 likes, pagas con 20 y conseguís 20, y así sucesivamente", explica Martina Bruno, de 14 años, quien asegura que para los chicos de su edad "es muy importante tener muchos likes".

Su amiga Josefina Gastaldi, de la misma edad, concuerda: "Es bueno tener muchos me gusta porque significa que te conoce mucha gente y que tu foto gustó". Ambas comparten tardes de playa alternando entre Instagram y Snapchat. "Si alguien publica con el hashtag #megustaxmegusta, le das like a esa persona y ella te pone like a vos", dice Jose. Lulú explica que con la aplicación Likeforlike podés pedir todos los "me gusta" que quieras, "pero es obvio cuando esos likes son de la aplicación porque los usuarios que ponen me gusta en las fotos tienen nombres muy raros. 

Usar cuentas "de mentira".

Muchos adolescentes suelen crear una cuenta de mentira para darles like a sus propias fotos y a las de sus amigos", detalla José. "En los Instagram de marcas de ropa para adolescentes, por ejemplo, muchos aprovechan para comentar las fotos y poner 1x1, últimaxúltima o fxf", describe Martina.

¿Y qué pasa si subís una foto y no tiene la cantidad de me gusta que esperabas? "La borro", contestan todos los chicos consultados. De ahí que muchos padres se desconcierten con lo cambiante de las cuentas de sus hijos.

La meta: lograr más de 100.

Un dato para tener en cuenta dentro del código teen: una buena cantidad de likes es aquella que supera los 100; para eso hay que tener, por lo menos, 500 seguidores.

Por lo general, en el Instagram de los adolescentes no predominan las fotos con la familia, sino aquellas donde están solos o con amigos. No obstante, cada vez que suben una foto, además de pedir instantáneamente por el grupo de WhatsApp que sus amigos le den like, el pedido también se hace extensivo a sus familiares. "Hasta hay grupos de Facebook creados específicamente para pedir likes; ponen el link con la foto y, por más que no te conozcan, todos le dan me gusta", cuenta Tomi Carusso. Algunos confiesan que le han llegado a hacer un usuario de Instagram a la abuela para poder conseguir un "me gusta" más en cada foto.

Lo que hay que transmitirles.

Es importante marcar una diferencia esencial, y no siempre clara, entre los chicos, destaca la psicóloga María Adela Bertella: "Esos autorretratos no reflejan quién soy sino cómo me veo de acuerdo con lo que muestro. El quién soy no se define por el número de likes o de seguidores. Lo importante es moldear la propia vida (real y virtual) con un fuerte sentido de valor propio".

En este sentido, la doctora en comunicación Roxana Morduchowicz, agrega: "Los adolescentes están permanentemente pensando en sus audiencias, es decir, en sus amigos (...). El riesgo es que lo único importante para ellos sea llamar la atención o ganar seguidores cueste lo que cueste, o incluso que las relaciones se vuelvan muy efímeras".

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