el personaje

Luis Alberto Carballo: ‘Nunca di un golpe bajo por el rating’

Carnavalero, humorista, actor, conductor de un programa de chimentos, sueña con iniciar un ciclo de entrevistas. Y explica: “Siempre hay que reinventarse para permanecer”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Luis Alberto Carballo (Foto: Fernando Ponzetto)

LUIS PRATS

Luis Alberto Carballo (48) se despliega hoy en tres campos —televisión, teatro y monólogos— y pronto sumará uno más, el Carnaval. Pero todo en la vida le llegó de a poco. Varias veces ha relatado que su vocación nació mirando El show del mediodía. "Quiero hacer lo que hace él", le dijo a su padre, señalándole a Cacho de la Cruz.

Empezó el camino de Cacho en el Carnaval en 1985. Salió con Los Klapers, en pleno auge de su rivalidad con Los Gabys. Pero aquel primer año apenas la familia y los amigos más cercanos lo distinguieron de lejos en el Teatro de Verano. En una parodia no hablaba; en la otra hacía el papel de Gonzalo Aguirre y tampoco decía mucho. "Un chiste y me iba", cuenta, y termina la frase con una breve carcajada, como ocurrirá durante toda la entrevista.

"Todo fue muy de a poco. En televisión lo primero que hice fue con Cacho Bochinche pero no se me veía la cara, estaba dentro del oso de Fanta. También fui un fantasmita y tampoco se me veía. Estuvo bueno igual. Después hice teatro con él en el Círculo. Lo anecdótico es que en la obra tampoco se me veía, porque era el Lobo", anota, siempre risueño.

Después de aquel debut casi silencioso, fueron otorgándole papeles más importantes. "Lo mío fue totalmente autodidacta. Tuve gente muy buena al lado. Si ponés algo de atención, con ellos siempre aprendés", explica. Carnavalero en febrero y marzo, el resto del año debía ganarse la vida con distintos empleos. Sí, un trabajo diferente cada año. "Era muy difícil que te dieran dos o tres meses de licencia, aun sin goce de sueldo, para salir en Carnaval. Entonces trabajé en todo lo habido y por haber. Vendí championes, estuve en una quesería, repartí alfajores, vendí medias en la feria. Aprendí el oficio de pintor de autos…", cuenta.

"Empecé a vivir de lleno en esto en la década de 1990, cuando entré en la televisión y además animaba en la orquesta de Raúl Medina", explica. Su primer protagónico en televisión fue Charoná, el indiecito charrúa. "Fue una experiencia maravillosa. Aprendí televisión gracias a ese programa", asegura. Ya todo fue más vertiginoso. Siguió con Medina, hizo radio y en 2000 lo llamaron de Canal 10. Y siempre que pudo, siguió con el Carnaval.

En 2006, sin embargo, se quedó sin nada. "Fue uno de los momentos más complicados de mi vida. Se juntaron muchas cosas. Mi vida privada tuvo un golpe, me divorcié. Me había ido de Canal 10. Y entonces me llamó el productor Félix Castro para hacer cámaras ocultas con Marcelo Tinelli en Buenos Aires. Grabé 26, de las que salieron cuatro. Tinelli arrancó el año con la idea de dar tres días de Bailando y dos días de humor. Al mes, Tinelli dijo: Todos los días Bailando. Y archivó las cámaras", relata. "Me fue bien por el lado económico. Pude vivir ese año gracias a las cámaras, porque pese a que no salieron, me las pagaron".

"Al regreso de Argentina —agrega—empecé en el 4 con Pizza a Carballo. Y el año que viene cumplimos cinco años con Algo contigo. Ya van a ser diez años en este canal. Para mí es todo un récord..."

Si le preguntan en qué puesto se siente más cómodo, Carballo responde: "Me gusta todo. Me han dicho: Vos sos comunicador. Me fascina conducir. Pero eso compite con estar arriba del escenario interpretando un papel. Eso también me encanta, bueno, nací haciendo eso. Hay una lucha interna entre el conductor y el actor. Y estamos en eso. No me voy a definir nunca por alguna. Mientras lleguen propuestas… que sigan las dos".

"Una vez me hicieron ver y yo, sin falsa modestia, digo que es verdad: tengo la suerte de haber entendido los códigos de cada cosa. Los códigos de la radio no son los de la tele, los de la tele no son los del teatro y los del teatro no son los del Carnaval. Logré entenderlos y por eso, tengo la suerte de estar haciendo todo".

Algo con Rial

En chiste y en serio le han dicho que en Algo contigo imitaba a Jorge Rial, el controvertido y temido difusor de chimentos argentino. "Si vos hacés un programa de chimentos, hay una sola manera de conducirlo, que es dando información. Y si en algún momento alguien pensó en eso, bueno, mejor. Peor sería que dijeran que imité a la (Viviana) Canosa (es otro chiste, pero no se detiene a festejarlo). No me molesta. Pero lo que hago en Algo contigo no tiene nada que ver con lo que hace Rial. No es el mismo periodismo. Rial en Argentina va al hueso. Acá no, somos más pacatos. Si soy como Rial, acá el programa dura un año. Nadie más me da una nota", dice, y vuelve a reír.

"Llevo casi cinco años en el programa y no caí ni voy a caer en recurrir al golpe bajo para lograr un punto más de rating. Yo no lo voy a hacer. No lo defiendo a Rial, pero Argentina es diferente e incluso hay gente que se presta a eso".

Algo contigo no empezó como un programa de chimentos. Ni siquiera era un programa de espectáculo. Hoy es algo que él quería hacer desde hacía muchos años y se iba a llamar Asuntos Internos. "Se lo propuse a un canal y de muy buenas maneras me dijeron que no iba a funcionar en este país y que íbamos a tener un problema todos los días. Algo contigo era al comienzo un magazine de la tarde. El programa no andaba bien, realmente. Yo no estaba conduciendo, estaba interpretando el papel de un conductor de un programa que no sentía. Le comenté al productor, Ariel Tellez: Yo no hablo así, no me visto así, no me siento cómodo. Puede sonar raro, pero Ariel me lo dijo con toda la mejor intención: Hacé lo que quieras. Fue para que me sintiera libre. Y ahí comenzó a cambiar el programa. Se transformó en lo que es ahora, aceptado por la gente".

Ahora ve bien a su creación, prolongándose en el tiempo, aunque estudia algunos cambios. "Siempre hay que reinventarse para poder permanecer. No queremos que el programa pierda su esencia pero hay cosas que quiero cambiar", adelanta.

Planes

También le gustaría hacer un ciclo de entrevistas sacando de contexto al invitado: "Por ejemplo, hablar con Mujica, pero fuera de la política. En la nota que le hice hace poco a Forlán, de lo que menos hablamos fue de fútbol. Hablamos de la inseguridad, del tránsito. Tengo ganas de hacer algo por ahí".

En cambio, considera que no es el momento para un programa de humor con guión. "Hay tantos programas con humor que el contraste ya no existe. Hasta en los noticieros hay humor. Y está bien. Creo que la televisión cambia. Si no estás todo el tiempo dándole algo, la gente no lo ve. Los ritmos son otros. Hace poco vi una película vieja de Stallone, Cobra. Me empecé a matar de risa. Parecía una parodia, por la lentitud, por las poses. Todo ha cambiado. En Carnaval pasa lo mismo. Hoy mirás una parodia de los 80 y va diez veces más lenta que las de ahora. Te asombra", asegura.

En 2016, pese a las quejas y las despedidas que se encargó de difundir en su momento, Carballo volverá a estar con los parodistas Los Muchachos en el Carnaval, muy posiblemente junto a Valeria Lynch. "Me enojé mucho cuando terminó el Carnaval pasado y dije que me iba. No fue por el fallo, quiero aclararlo. Me llamó la atención que mucha gente me escribió para que no me fuera. Incluso gente con la que nunca salí en Carnaval, como Rafa Cotelo, me decía: Loco, no te tendrías que ir. Bueno, no resisto este archivo, obviamente, pero pondré cara y saldré".

Los Muchachos realizará las parodias de El misterioso caso de Benjamin Button y El hijo de la novia. Pronto empezarán los ensayos. "Seguramente haga de Benjamin Button, no sé en qué etapa, jeje…", comenta, en referencia al personaje de la película, que nace viejo y con los años va rejuveneciendo.

El viernes, además, arrancó con Claudia Fernández en el Teatro del Centro, haciendo en trasnoche Un papanata importante. Luego seguirá con giras por el interior. Y con sus monólogos para los casinos de Maroñas. Pero lo justifica: "Mientras el físico dé, yo lo disfruto. Siempre contaba Humberto de Vargas que la madre le decía: Dale, que peor es trabajar".

Sus cosas

Su infancia

Pasó su infancia en Shangrilá, cuando era más balneario que ciudad dormitorio. "Avenida Italia era angosta y la cruzábamos con mi padre para ir a pescar o bañarnos en el lago", recuerda. "Sí, era peligroso bañarse ahí, pero lo hacíamos con cuidado", aclara. Después se mudó a La Comercial y, pese a todo, no extrañó el cambio.

Sus colores

Luis Alberto Carballo es fanático de Peñarol. "En una época iba a todos los partidos con mi hijo, pero como él trabaja ahora los fines de semana, se vuelve más difícil", asegura. Hoy, esté donde esté, no se pierde los partidos por TV. Forma una barra aurinegra grande con gente de Canal 4, que incluso llegó a tener un lugar fijo en la tribuna Olímpica.

Sus vacaciones

Ya es habitual que sus obligaciones de carnaval lo obliguen a postergar las vacaciones más allá de marzo. Le gusta cambiar de destino, pero siempre que sea un sitio tranquilo. "Me encantó la República Dominicana, sin dudas volvería", dice. También le gusta Punta del Este, pero tampoco reniega de un descanso en el campo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)