Nombres del Domingo

Katharina Polk, reina del altar

En solo tres años la joven diseñadora estadounidense se convirtió en una de las más innovadoras en la moda nupcial .

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Hay muchas mujeres listas para llevar algo distinto", señala.

Muchos diseñadores que se abren camino en el mundo de la moda sueñan con tener un estudio como el de Katharine Polk en el barrio neoyorquino de Chelsea. La luz que entra por las enormes ventanas no tiene precio. El espacio en forma de L, con suelo de hormigón pulido, está partido en tres zonas. El centro está reservado a sus clientas: novias que buscan un vestido que rompa con la tradición.

Polk, de 31 años, es lo que llaman en el distrito de la moda una de las nuevas diseñadoras a seguir. La revista Style.com la eleva aún más alto, al seleccionarla el año pasado como The Next Big Thing (la próxima gran cosa). Su firma, Houghton, está considerada, además, como una de las más innovadoras en el negocio de la moda nupcial. Y todo esto en solo tres años, tras debutar en la Semana de la Moda de Nueva York cuando la carpa se levantaba en el Lincoln Center.

Polk admite que todo va muy rápido. Presentó Houghton —nombre que tomó prestado de la actriz Katharine Hepburn— en 2011. La colección ready to wear (lista para vestir) le llevó a la nupcial. Sus trajes de novia son para una mujer que desea casarse con algo moderno, simple y sexy. "Hay un nicho muy claro más allá del típico vestido", señala. Los modelos que cuelgan en su atelier son muy femeninos, con un estilo easy chic en linos de seda, gasas, encajes y bordados.

Aunque su estudio está en Nueva York, vende por todo el mundo. Reino Unido y Australia son sus principales mercados fuera de Estados Unidos. También tiene cuentas en Japón. "Hay muchas mujeres listas para llevar algo diferente a lo que se suele ver en las ceremonias", explica mientras muestra a sus espaldas el vestido que le encargó una cliente española. "Hubo que hacerle una capa que representaba un velo para que no quedara tan expuesta", recuerda. Pero como dice Polk, sus piezas tampoco son una alternativa radical. Su precio de partida son los 2.450 dólares, aunque pueden superar los 20.000 dólares. "Es duro hacer algo diferente, pero es muy gratificante cuando al público le gusta", señala. "Algunas vuelven para que le demos una segunda vida convirtiéndolo en un vestido de cóctel".

Polk tiene muy clara la idea de dónde quiere llegar y se adapta a las necesidades de cada mercado cuando la oportunidad merece la pena. Aunque admite que en este momento trata de contener el rápido crecimiento de la firma Houghton. Solo en el primer trimestre dobló las ventas de todo 2014. Sus principales clientes, cuenta, son otras diseñadoras del mundo de la moda, quizás porque las firmas que hacen algo que se sale de lo común son pequeñas.

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