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Justina Bustos, talento y ganas

Es una de las protagonistas de Las Estrellas, novela éxito en Argentina. A los 28 años hizo carrera en teatro, cine y televisión. Va por más.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Justina Bustos estrena en setiembre Los que aman, odian. Foto: Ariel Colmegna

La primera vez que pensó en ser actriz tenía seis años y fue durante unas vacaciones con su familia en Brasil. Allí, entre las actividades que hacía en un club, el teatro era la principal. Interpretar a Olivia Newton–John la deslumbró: el vestuario, el maquillaje, las luces, el escenario. Desde entonces, algo quedó latente en ella.

Unos años más tarde, con unos cuántos escenarios, personajes, castings y vestuarios encima, Justina Bustos, una cordobesa de 28 años, tiene su primer protagónico en la televisión: es Miranda, la menor de cinco hermanas en la novela Las Estrellas, la nueva producción de El Trece que desde el pasado martes emite La Tele. Allí, interpreta a una prostituta vip que deberá llevar adelante un emprendimiento con sus cuatro hermanas —Celeste Cid, Marcela Kloosterboer, Natalie Pérez y Violeta Urtizberea— si quieren cobrar la herencia que les dejó su padre.

Pero no es la primera vez que la cara de Justina se ve en la pantalla. En 2015, interpretó a Mónica Sörvick, novia de Alejandro Puccio — que encarnó el "Chino" Darín — en el unitario Historias de un clan emitido por Telefé. Además, ese mismo año tuvo su primer protagónico en la gran pantalla con la película Vóley. Casi enseguida encabezó junto a Cecilia Roth Migas de Pan, y participó en el filme Una noche de amor, dirigida por Hernán Guerschuny. También, Gael García Bernal la eligió para protagonizar un cortometraje dirigido por él. Ahora, espera ansiosa el estreno de la película Los que aman, odian, en la que comparte elenco con Guillermo Francella, Luisana Lopilato y Juan Minujín y que llegará a las carteleras en setiembre.

Chica de campo.

Nació en Córdoba Capital pero cuando tenía diez años sus padres decidieron mudarse a una casa en el campo, cerca de la ciudad de Unquillo, a cuarenta kilómetros. "La Montarina", como se llama el establecimiento en el que aún vive su familia, está entre las sierras y un arroyo. "Mi vida ahí fue un placer, en contacto permanente con la naturaleza. No tenía vecinos, lo más cercano a casa era un gallinero (…) Además en Unquillo hay muchos pintores, escultores… Es que es un lugar muy inspirador", dijo la joven sobre su lugar. Pero, aunque le encante la calma del campo —al que va casi todos los fines de semana con Mariano, su novio—, también se lleva bien con los ruidos y el caos de la ciudad.

Su padre es médico y dirige un instituto de alergia y asma, su mamá trabaja allí. Justina heredó la vocación por el arte gracias a una tía que fue bailarina y profesora de ballet: cuando era niña estudió clásico y freedance y actualmente retomó la clases de ballet y de tap.

Las ganas de ser actriz se hicieron evidentes y reales en Nueva York, donde vivió dos meses con una amiga. Allí trabajaba como recepcionista en un restaurante y conoció a un grupo de argentinas que estaba estudiando teatro y canto que acrecentó su entusiasmo por la actuación. Pero, no fue sino el último día de su estadía en la gran ciudad que hizo un clic y fue, nada menos y nada más, en el medio de una obra de teatro cuando decidió que, definitivamente, quería ser actriz. Volvió a Buenos Aires, en donde vivía desde los 17 años y se inscribió en la escuela de Augusto Fernández. A partir de entonces, nuca dejó de actuar — ni de formarse—. "Es algo que nunca voy a dejar de hacer, lo necesito", dijo en una entrevista con la revista Hola. Y, como contó en más de una ocasión, la actuación le da felicidad: "Es lo único que realmente me gusta".

En boca de todos.

Los medios argentinos dicen que es "la revelación" o "la chica del momento". Es que, del elenco de Las Estrellas es la novedad. Allí comparte pantalla con caras conocidas de la televisión argentina: además de las protagonistas, integran el elenco actores como Luciano Castro, Esteban Lamonthe, Gonzalo Valenzuela y Rafael Ferro.

Pero Justina aprendió a disfrutar del reconocimiento e intenta mantener el bajo perfil, a pesar de la exposición. "Es parte del trabajo, ya lo entendí. Al principio me agobiaba, era mucha cosa verme en las revistas. Y después me dije disfrutalo, no tiene nada de malo, es un resultado de tu trabajo".

La propuesta de integrar el elenco de la tira de El Trece le llegó en un momento de su carrera en el que venía haciendo formatos completamente diferentes: cine, teatro y unitarios. "Es una experiencia muy distinta a las que había tenido. Estoy aprendiendo de todos y estoy muy contenta por los resultados que estamos teniendo", dijo en entrevista con el diario Clarín.

En Las Estrellas, Miranda, el personaje de Justina, es una joven de 20 años que lleva una doble vida: estudia medicina y es prostituta. Además, es la menor de las cinco hermanas Estrellas. Para la cordobesa, interpretarla es todo un reto.

Y, si de desafíos se trata, su personaje en la película Migas de pan, una producción entre Uruguay y España que dirigió Manane Rodríguez, significó uno de los papeles más complejos de su carrera. Allí, además de compartir pantalla con Cecilia Roth — que fue quien le propuso el papel—, interpreta a una presa política durante la dictadura militar uruguaya. "Pensé que iba a haber una doble porque tenía escenas de riesgo físico, pero no hubo, lo cual fue bueno para la interpretación pero fue muy desgastante para mí", dijo Justina sobre su papel en la película. Es que en Migas de pan (2016) tuvo escenas de desnudos, de violencia y de tortura.

La actriz recibe a estos papeles con una sonrisa. "Soy rubia con cara de buenita, pensaba que nadie me iba a querer. O que me iba a tocar ser la mina princesita. Temía que por mi cara los papeles fueran dulces y frescos, y yo no quiero papeles de sos la frescura de la historia". Y eso es algo que se ha encargado de dejar claro con cada una de sus interpretaciones: Justina Bustos no es solo una linda cara con una linda sonrisa. Esta rubia a la que ya se le fue el acento cordobés tiene talento y, sobre todo, ganas de seguir.

ACTRIZ MULTIFACÉTICA: CINE, TV Y TEATRO.

La pantalla grande.

A sus 28 años, tuvo varios papeles. Así, su primer protagónico fue con Vóley, una comedia escrita, dirigida y actuada por Martín Piroyansky. Luego actuó como extra en una película protagonizada por Will Smith. Sus otros títulos fueron: Una noche de amor, Migas de pan y Los Padecientes.

Televisión.

Aunque su primer protagónico es Miranda, su papel en Las Estrellas, de El Trece, integró el elenco del unitario Historias de un clan, de Telefé, sobre la peculiar historia de la familia Puccio. Pero además tuvo participaciones en tiras como Violetta, Somos familia, 30 días juntos y Dance, una serie uruguaya.

Teatro.

Actualmente está trabajando en la obra Los Ortúzar, que se presenta una vez al mes en el Teatro Gargantúa, en Buenos Aires. El espectáculo se desarrolla en pequeñas escenas en forma de varieté que fueron escritas por Justina. Además, participó en las obras Las Brujas de Salem y Detrás del viento.

Próximo proyecto.

En setiembre llega a la cartelera la película Los que aman, odian, basada en la novela de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo dirigida Alejandro Maci. Allí, Justina comparte elenco con Guillermo Francella, Luisana Lopilato, Juan Minujín, Marilú Marini y Carlos Portaluppi. "Disfruté al máximo el rodaje", dijo.

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