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Jane Fonda y su tercer acto

A los 77 años, la actriz protagoniza una película y una serie en donde la edad juega un papel predominante. Envejecer es renacer, dice ella.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Cree que las cirugías estéticas le han sacado de encima al menos una década

"Me gusta ayudar a las mujeres más jóvenes a tener menos miedo de acercarse a la muerte. Yo tengo 77 pero soy muy juvenil. Tengo pasión. Tengo curiosidad. Siempre he tenido mucha energía (...) Tengo una cadera, rodilla y pulgar falsos; hay más metal en mí que en la mujer biónica, pero todavía puedo hacer Pilates".

Por estos días, el paso del tiempo, y sobre todo la vejez, son el tema obligado de Jane Fonda. Su más reciente película, que estuvo promocionando en Cannes, muestra lo difícil de envejecer. Y este mes estrenó una serie que gira alrededor de dos mujeres que son abandonadas por sus maridos en la tercera edad.

"Mirar a la edad de afuera asusta mucho. Pero cuando estás dentro de la edad —y yo estoy muy adentro— no asusta para nada. Necesitas madurez para aprender esto, pero es importante averiguar qué necesitas hacer por ti cada día para descomprimir. Yo medito. Y siempre tengo ocho horas de sueño", dijo en una entrevista.

Hoy tiene dos años más que la edad que tenía su padre, el prestigioso actor Henry Fonda, cuando murió. Cinco meses antes de esa pérdida, ella recogió el Oscar que le daba la Academia a su progenitor por En la laguna dorada, ya que él estaba muy enfermo para asistir. "Katharine Hepburn (su coprotagonista en aquel film) era tres años más joven de lo que soy ahora cuando hizo esa película. La gente lucía más vieja en esa época. Desearía ser lo suficientemente valiente como para no pasar por la cirugía plástica, pero creo que me compré una década", le aseguró a The Guardian.

Aunque jamás ocultó el haber pasado por el bisturí y abonarse a distintos tratamientos estéticos, también atribuye a la genética el llegar bien su edad y al hecho de que siempre se ha esforzado con ejercicio, buena alimentación y un componente especial. Hace un año, en Cannes, no tuvo reparos en aclarar: "No se trata solamente de los genes, el dinero y lo que comés. El sexo es también muy importante".

En su conferencia en TED sobre la tercera edad, la actriz ganadora de dos premios Oscar, cuatro Globos de Oro, dos BAFTA y un Emmy, afirma que se trata de "una etapa de desarrollo de la vida con su propio significado". "Y yo me pregunto, y espero que todos lo hagan, ¿cómo vivir esa etapa exitosamente? La edad no debe verse como sinónimo de patología, sino como sinónimo de potencialidad", agrega.

En su autobiografía, My life so far (2005) y donde describe su vida como una serie de tres actos, cada uno de 30 años de duración, cuenta que cuando se acercaba a cumplir medio siglo sus pensamientos al despertar eran siempre negativos. Tuvo que luchar mucho contra ellos y llegó a pensar que sería "una anciana amargada". Pero ahora se da cuenta de que nunca ha sido más feliz, que tiene una sensación de bienestar que la ha hecho asimilar que está "dentro" de la vejez y no verla desde afuera.

En la comedia dramática Youth ("Juventud"), que está promocionando en Cannes y en la que actúa junto a Michael Caine, Harvey Keitel y Rachel Weisz, a Fonda se le cae la peluca y las lágrimas le estropean el maquillaje. Y ella, quien para muchos prácticamente inventó el concepto de superheroína en la gran pantalla en la película ítalo-francesa de ciencia ficción de 1968 Barbarella, asegura que disfrutó mucho de este nuevo papel. "Hay algo muy vulnerable en interpretar a mujeres mayores que se ponen la máscara de maquillaje y todo, y cuando se la quitan pasan a ser muy vulnerables y es divertido de interpretar", dijo.

Renacer.

Podría decirse que Jane Fonda lleva la actuación en las venas; su padre les heredó, a ella y a sus hermanos, la profesión que ha practicado gran parte de su vida. Gran parte, pero no toda. Jane se hizo particularmente conocida en los 80 por ser la pionera de los videos de aeróbicos en donde mostraba rutinas para que las mujeres practicaran ejercicio en su casa. Su Jane Fondas Workout revolucionó la industria del fitness. También ha sido una gran activista por causas civiles y políticas, manifestándose públicamente en contra de las guerras de Vietnam e Irak, por ejemplo.

Sus más altos puntos como actriz los alcanzó con Klute (1971) y El regreso (1978), por las que se alzó con el Oscar a Mejor Actriz, aunque tuvo cinco nominaciones más; la última por A la mañana siguiente (1986). En 1991 anunció su retiro de la industria cinematográfica. Su ausencia en la pantalla grande casi coincide temporalmente con el que duró su tercer matrimonio, con el magnate de los medios Ted Turner. En 2005, su regreso fue de la mano de una comedia muy exitosa comercialmente: Una suegra de cuidado, junto a Jennifer López.

Ahora es el turno de su debut como protagonista de una serie de televisión. Este mes se estrenó en Netflix Grace & Frankie, comedia que gira en torno a dos mujeres de personalidades completamente distintas (interpretadas por Fonda y Lily Tomlin) a quienes después de muchos años de rivalidad, la vida une cuando sus maridos anuncian que están enamorados y se casarán entre ellos.

Para Jane, que las protagonistas sean dos mujeres por encima de los 70 años es uno de los atractivos y diferenciales del producto. "Las mujeres mayores son la población que crece más rápido en el mundo y todavía no las ves en partes centrales. La televisión nos perdona más y es más afilada. Las películas son tan caras que juegan a lo seguro. Si quieres realmente decir algo, vas a la televisión".

Al hablar de sus últimos años de vida, la actriz brinda un consejo a quienes se acercan a su edad. "El propósito principal del tercer acto es retroceder y tratar, si es lo adecuado, de cambiar nuestras relaciones del pasado, de sanar tantos resentimientos que albergamos (...). Yo veo el envejecimiento como sinónimo de renacimiento y es lo que me ha funcionado".

Revelaciones que pusieron sentido.

Jane Fonda se ha destacado por su papel de activista para diferentes causas. El apoyo a las mujeres víctimas de abuso ha sido una de sus mayores banderas. Pocos años atrás, en un acto del Centro de Tratamiento de Víctimas de Violaciones en Beverly Hills, contó que el tema la toca de cerca. Su madre, Frances Ford Seymour, fue abusada cuando tenía 8 años y se suicidó a los 42, cuando Jane tenía 12. Si bien en su momento la dramática decisión se ató a las infidelidades de su marido, Henry Fonda, la hija más famosa del matrimonio admite que entendió muchas cosas cuando conoció la historia de su madre. Se enteró no hace tanto, investigando para escribir sus memorias; así fue que dio con registros médicos de su madre que daban cuenta del abuso. "En el momento en que leí eso, todo tuvo sentido".

Jane estuvo casada tres veces. Primero con el director francés Roger Vadim, desde 1965 hasta 1973, con el que tuvo una hija llamada Vanessa. Poco después se casó con Tom Hayden, autor y político; ese matrimonio duró desde 1973 hasta 1990 y tuvieron un hijo llamado Troy Garity, nacido en 1973, quien también es actor. Su tercer matrimonio fue con Ted Turner, un magnate de la televisión por cable y fundador de la CNN. Duró desde 1991 hasta 2001.

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