TENDENCIAS

La hora del remolino portátil

Ya popularizado en Uruguay, el spinner hace furor entre niños y adolescentes. El juguete, según los expertos, carece de más beneficio que no sea la distracción.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El juguete que hace furor en todo el mundo entre niños y adolescentes.

La profesora de inglés del primer año del liceo del departamento de Colonia tomó una decisión drástica. A su clase no se podría entrar con spinners. El popular juego que está haciendo furor en todo el mundo, incluido Uruguay, se ha convertido en una pesadilla para algunos. "No pasó de una observación verbal, pero la tuve que hacer porque realmente es un juguete que distorsiona mucho la clase y los distrae de las tareas", contó Victoria, la docente que vivió la experiencia con sus alumnos. Ella, que en términos generales es contraria a las prohibiciones netas, cree que en este caso la medida le permitió anticipar un problema que podía ir a mayores.

Soledad (42) es mamá de Andrés (12), que ya cursa primero de liceo. Tiene buenas notas y es estudioso, pero desde hace unos meses se volvió fanático del fidget spinner, que es como en realidad se llama el juguete. "Lo empezó a usar porque se lo vio a otros amigos y le gustó, entonces cuando subió las notas vino en busca del premio prometido, quería un spinner, así que fuimos al shopping y compramos el primero que usó", cuenta Soledad.

Pero para esta madre el juguete no supone un problema para su hijo, sino más bien todo lo contrario. "Me dijo que lo usa mucho como amansalocos y también cuando tiene que estudiar y debe pasar de un tema a otro, entonces juega un par de minutos y ya queda listo para seguir", cuenta Soledad. No es el único beneficio, también el niño le hizo notar que desde que tenía el juguete había dejado de morderse las uñas, un problema que hasta ahora no había podido superar.

Girando.

También el spinner se ha convertido en una buena excusa para la socialización con sus pares, con quienes organizan durante los recreos competencias donde quien logre hacerlo girar por más tiempo gana el torneo espontáneo.

Lo cierto es que el spinner nació como un juguete pensado para estimular la concentración y tenía efectos desestresantes hace poco más de dos décadas. Pero ahora estas virtudes parecen haberse revertido, al punto que en varios centros educativos de Estados Unidos su uso ya fue definitivamente prohibido.

Según versiones acreditadas por medios locales, la invención de este juego se debió a Catherine Hettinger, una ingeniera química británica que en 1993 solicitó una patente para un juguete "girador". Según relató la mujer en una entrevista concedida a The Guardian, todo se originó en una enfermedad autoinmune que padecía, la miastenia gravis, que le impedía jugar con su hija. Pronto advirtió que el juguete podría ser de utilidad para ayudar a niños con autismo o trastornos por déficit de atención o hiperactividad.

Pero en 2004 perdió los derechos sobre su invento al no poder pagar los 400 dólares que se le pedían para la renovación de la patente y desde entonces el juguete comenzó a ser fabricado libremente. Y ese fue el inicio del furor recorre el planeta hasta la actualidad, sobre todo a partir de 2008 cuando el juguetito pasó a ser producido en forma masiva en países asiáticos.

En Uruguay el spinner comenzó a ingresar de lleno a mediados del año pasado. La oferta de fidget es variada, según de qué versiones del juguete se trate. La mayoría, casi sin excepción, son fabricados en China u otros países asiáticos que desde hace unos años han tomado la producción masiva de estos productos. Los más caros son aquellos provistos de luces LED que se encienden al tiempo que giran, aunque los más aceptados son los clásicos. Algunos sostienen que no son más que la moderna versión del yo-yo o del balero, aún más antiguo.

Actualmente se consigue en puestos callejeros en varias versiones a bajo precio. "Se vende mucho, estoy sacando alrededor de diez por día", dice un vendedor que tiene su mesita en la avenida 18 de Julio casi Cuareim. Allí ofrece tres variantes del pequeño dispositivo, el común que cuesta 200 pesos, uno camuflado por 300 pesos y por fin uno provisto de luces LED por 350, el más caro. A lo largo de la avenida varios puestos tienen ofertas similares. Pero también pueden encontrarse en negocios especializados en informática e insumos electrónicos. En algunos locales de shoppings se venden versiones algo más sofisticadas que llegan a los 1.290 pesos.

El psiquiatra Ariel Gold, especializado en niños y adolescentes, se muestra francamente escéptico en cuanto a los posibles beneficios del juguete. "De acuerdo con lo que yo sé acerca del funcionamiento de las funciones cognitivas del cerebro dudo mucho que esto sirva para algo", comenta Gold.

"Más bien me inclino a pensar que se trata de otra forma de masificar los gustos de los consumidores, en este caso los niños, y poco más", alega el especialista. "Si alguien se lo regala a sus chicos con la esperanza de que mejore de alguna manera sus funciones cognitivas, yo le diría que lo olvide. Desde el punto de vista neurobiológico estas funciones son muy complejas como para que elementos de este tipo puedan incidir", opina Gold.

El psicólogo Luis Correa, director de Secundaria de Los Maristas, también se mostró profundamente escéptico en cuanto a los efectos benéficos del spinner. "Aunque nosotros no nos hemos visto forzados a prohibirlo, debo admitir que resulta un poco perturbadora su presencia en clase", sostiene. En cuanto a los supuestos efectos desestresantes, Correa también se inclina a desestimarlos. "Yo preferiría que se les indicara a los chicos algún ejercicio de relajación, yoga o cualquier técnica con esos propósitos a cualquier objeto externo, lo que por otra parte me parece de un valor altamente deshumanizante", señala.

Lo cierto es que los chicos no se desprenden de sus "remolinos de bolsillo" y durante estas vacaciones invernales es común verlos entrar a cines o teatros haciéndolos girar entre el pulgar y el índice, como si se desprendiera un magnetismo del que resulta difícil escapar.

Cuidados a tener en su versión más top.

Aunque parezca difícil de que ocurra, hay casos de fidget spinner que han explotado. Los casos reportados son solo de aquellos que cuentan con luces LED y deben ser recargados con corriente eléctrica.

Según consignaron algunos medios en Estados Unidos ocurrieron al menos dos casos, uno en el estado de Michigan y otro en Alabama. En ambos los dueños de los fidgets spinners le habían colocado bluetooth al dispositivo para de ese modo conectarlos al celular y buscar competidores en línea. El problema, según las versiones de prensa, fue que mientras mantenían la conexión bluetooth pusieron a recargar la batería del spinner y una hora más tarde se produjo un sobrecalentamiento que provocó la explosión del dispositivo.

Según informaron las autoridades británicas de las ciudades de Bath y Somerset, las baterías de los juguetes con luces LED se hacen con litio, por lo que si niños de corta edad la ingieren no solo puede causar asfixia sino también hemorragias internas. Por esta razón las autoridades británicas sugieren que el juguete no se permita a menores de tres años.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)