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De historias y de historietas

De la mano de impulsos personales y los Fondos Concursables, el cómicuruguayo da pelea. Presente en libros y la web, por ahora apunta más a relatos de no ficción.

Montevideo Cómics es la gran vidriera de una pequeña industria que se mueve todo el año.
Montevideo Cómics es la gran vidriera de una pequeña industria que se mueve todo el año.
Pancho el Pit Bull, dibujado por Nicolás Peruzzo
Pancho el Pit Bull, dibujado por Nicolás Peruzzo
MaGnUs es guionista y rotulador.
MaGnUs es guionista y rotulador.

El cómic uruguayo hoy se vende en librerías. Así lo resume Nicolás Peruzzo, guionista, dibujante, editor de Ninfa Comics y secretario de la Asociación Uruguaya de Creadores de Historietas (AUCH). Es un mundo de entre diez y doce publicaciones en formato libro al año, a través de una decena de editoriales, para un público local que, agrega, no llega a dos mil personas, "de los cuales a menos de la mitad le interesa lo nacional". Y si en el resto del planeta la ficción y la fantasía son lo más asociado a esta narrativa gráfica, aquí la historia es lo que parece rendir más.

Pero es un mundo que vive y lucha. Si bien no alcanzó su techo, al menos "ya encontró cierta estabilidad" en su producción, según piensa Rodolfo Santullo, guionista, director del grupo editorial Belerefonte y uno de los referentes de la movida. El comienzo de esa estabilidad lo sitúa en 2005, cuando se crearon los Fondos Concursables para la Cultura, que financian un más que importante porcentaje de esos libros. "Sin ellos, las publicaciones serían la mitad". Las otras son iniciativas privadas, a su costo.

Y si bien la llamada "generación Guambia" (por la revista de humor) es aún considerada de referencia, sobre todo cuando se habla de dibujantes como Fermín Hontou (Ombú) o Luis "Tunda" Prada, Santullo sostiene que también por esa misma época se dio "una sana profesionalización" del medio. "Me refiero más que nada a un tema de conducta, de forma de trabajar. Darse cuenta de que lo que yo hago tiene que ser entendido por cualquier lector; que nadie trabaja solamente para uno".

Historias.

Pancho el Pit Bull, dibujado por Peruzzo, Vlad Tepes, un vampiro uruguayo guionado por Silvio Galizzi, o Portento, un superhéroe bien en clave de humor craneado por MaGnUs e ilustrado por Carla Rodrigues y Pedro Carvalho, son dos ejemplos de la ficción uruguaya hecha cómic. Además de estar a la venta en librerías, mucho de este material está disponible en Internet, en portales como marcheuncuadrito.blogspot.com. Es que el cómic uruguayo también está en la red.

"Acá en Uruguay no hay nada ni parecido al aparato de publicidad que pueden tener Marvel o DC Comics (posiblemente las editoriales del género más conocidas del mundo). Acá nadie se pone a hacer cómics para hacerse millonario. Si lo hacés, lo más probable es que sea porque te gusta y quieras que la mayor cantidad de gente sepa lo que hacés. Internet permite que la gente sepa que lo que hacés existe. Y el que quiera tener el libro lo va a comprar", señala precisamente MaGnUs (Martín Pérez), uno de los editores de Gas Comics.

Pese a la existencia de ficción, los textos y dibujos basados en la historia predominan en esta nueva etapa del cómic nacional, sostienen Peruzzo y Santullo. "Acá se arrancó mucho con lo histórico, todavía no hay un lenguaje propio como con la música", sostiene el primero. "Acá la historieta histórica tiene muchísima fuerza", acota el director de Belerefonte. Este último menciona a la novela gráfica Zitarrosa, escrita por él y dibujada por el argentino Max Aguirre, que se editó en octubre de 2012 y agotó una tirada de 1.000 ejemplares, y también las Crónicas del Inxilio, de Galizzi, que son anécdotas ambientadas en la última dictadura. También el Ministerio de Defensa realiza unas "historietas históricas educativas", pensadas sobre todo para el público infantil, guionadas por el propio Santullo e ilustradas por Alejandro Rodríguez Juele (presidente de AUCH), "que trata de episodios puntuales, como la Batalla de las Piedras".

El proyecto Bandas Orientales, que también puede ser calificado como "historietas históricas educativas", pensado para ser descargado por las "ceibalitas" y también seleccionado por los Fondos Concursables, es una buena síntesis de la actualidad del cómic uruguayo. De hecho, ahí aportan muchos de los guionistas, dibujantes, coloristas y rotulistas más importantes del país, quienes además tienen sus propias publicaciones.

Es que el multiempleo es una necesidad. AUCH tiene unos 65 miembros, de los cuales unos 40 son activos. Santullo estima que, en sus distintos grados de profesionalismo, hay entre 75 y 100 personas dedicándose al cómic en Uruguay. "Hay un puñado, que serán doce o a lo sumo quince, en su gran mayoría dibujantes, que viven de esto. Luego tenés a los polifuncionales como yo, que me dedico a la historieta, al periodismo y a la narrativa. En eso, el cómic no es distinto a las otras corrientes artísticas que hay en Uruguay. Y claro, ¡está el que arrancó para los ocho horas y en sus ratos libres hace un par de dibujos!".

Destaques.

Hoy se destacan en el mundo del cómic dibujantes uruguayos como Richard Ortiz (contratado por DC Entertainment para Wonder Woman 77), Matías Bergara (al que Peruzzo califica como el ilustrador nacional "con más proyección"; hoy trabajando para las tiras de la serie Sons of Anarchy) o Christian Duce.

En un mundo donde no sobran lugares para formarse —está la Continental School, el Club del Cómic y el taller de Tunda Prada—, Duce es autodidacta y comenzó en este mundo cuando rondaba los 20 años (hoy tiene 34). "Lo mío es particular. Yo no leía ni leo comics. A mí me gustaba el dibujo, el renacimiento y la filosofía. Un día agarré un par de historietas y me pregunté cómo se hacía. Comencé a practicar anatomías, me di cuenta de que podía hacerlo y que era una salida laboral". Vive en Colonia desde hace una década con su esposa y dos hijos, pero sus inicios fueron en Montevideo. Y no fueron buenos inicios: "Me basurearon bastante porque era muy gurí. Había gente que me dijo que me dedicara a otra cosa, que no tenía nivel... Hay mucho ego". Duce, que es cultor del perfil bajo, no forma parte de AUCH. Dos o tres años después, el boca a boca cruzó fronteras y dibujos suyos terminaron en un despacho de DC. Hoy trabaja para las distintas series de Batman.

"Me dediqué a lo mío y cuando quería acordar trabajaba quince horas diarias para llegar a un deadline". Editoriales como DC tienen un ritmo infernal. A Christian le llega un guión y él lo debe leer, dibujar y terminar —lápiz y tinta— en el día. Ha llegado a hacer hasta ocho páginas en tres días. "Lo difícil no es tanto llegar a esos lugares sino mantenerse. Tienen una dinámica de trabajo muy exigente. De todas formas, gracias a Internet trabajo desde casa, estoy con mi familia, me hago un mate...".

"Cada uno tiene su chacrita y es innegable. A cada uno le gusta trabajar como quiere. Pero también hay muchas colaboraciones por afinidad personal o profesional", dice MaGnUs sobre la unión (o no), más allá de AUCH, de quienes trabajan en esto en el país. El mundo del cómic uruguayo todavía es muy pequeño; el público es muy reducido. Esas dimensiones hacen que se mire mucho hacia Argentina por una simple razón de subsistencia. Pero, al final, esa debilidad termina siendo una fortaleza: "Como nadie te marca nada, cada uno cuenta la historia que quiere y como quiere", resume Santullo. Y para aquellos proyectos que los Fondos no premian, está la autoedición o la web.

EL GUETO DE LOS AMANTES DEL COMIC

Nicolás Peruzzo (35) ha hecho tanto ficción (Ranitas, Pancho el Pit Bull) como ha realizado trabajos institucionales para la Comisión del Bicentenario. Todavía lo miran con perplejidad cuando dice que se dedica al cómic. "No te podés molestar. Yo lo comparo con el gusto por el tango o los vinilos. En una época las historietas eran masivas. Hoy hay como un gueto de consumidores".

UN MUNDO DE AUTOEDICIONES

Martín Pérez (35), MaGnUs, es guionista y diseñador gráfico. También es rotulista. Y sabe bien lo que es sacar a pulmón su propio trabajo. "Salvo contadas excepciones, salvo algún proyecto educativo, ninguna editorial te va a decir que está buscando autores. Todos los cómics que salen acá, en definitiva, son autoediciones. Entonces, si tenés un cómic y querés sacarlo, vas a tener que moverte vos solo. Es cierto que están los Fondos, pero si al jurado no lo convence, no te premia. De todas formas, siempre tenés la posibilidad de publicarlo en la web".

FIRME EN SU PROPIO ESTILO

Cuando a Christian Duce lo contactaron de DC, lo primero que le dijeron fue que "siguiera el estilo de un renombrado dibujante yanqui", al que pide no mencionar. Era una oportunidad gloriosa y negarse a ese pedido la hubiera complicado; pero él se plantó. "Les dije que si les gustaba lo mío, bárbaro; si no, muchas gracias y adiós. Yo tengo mi propio estilo y mi dignidad. Yo no miro el trabajo de nadie. Como no tengo la influencia de nadie, sigo mi propia manera de trabajar". Y le fue bien.

Cultor del bajo perfil, Duce está bastante por fuera de lo que es la movida del cómic nacional. De hecho, dice, el que lo "redescubrió" en Uruguay fue MaGnUs, quien leyó una entrevista al surcoreano Jim Lee —historietista de gran prestigio en el mundo— donde el uruguayo era muy elogiado.

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