NOMBRES

Una heredera a la presidencia

Keiko Fujimori, la primogénita del expresidente Alberto Fujimori, es la favorita en todas las encuestas para las elecciones nacionales de Perú el próximo domingo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Keiko Fujimori es favorita a ganar las elecciones presidenciales de Perú.

DANIELA BLUTH

Keiko Fujimori tenía apenas 15 años cuando su padre, Alberto, asumió la presidencia de Perú por primera vez. Tenía 19 cuando sus padres se separaron y ella, la primogénita —y, algunos agregarán, la favorita— asumió el rol de primera dama. Tenía 25 cuando su padre renunció vía fax tras huir a Japón. Y tenía 34 cuando fue sentenciado por crímenes de lesa humanidad y corrupción y condenado a 25 años de prisión. Sin embargo, a esa altura hacía tiempo que Keiko había empezado su propia carrera política, la misma que este año la encuentra como favorita a ganar las elecciones presidenciales de su país, pese o gracias a "ser la hija de", el próximo domingo 10.

Ella, siempre serena y siempre sonriente, intenta evadir cualquier comparación o semejanza con su padre, al que llama por su nombre y apellido. Que ella hubiera actuado diferente, que ella hubiera conformado otro gabinete, que ella no hubiera dado el "autogolpe". Ante la pregunta de si lo visita en prisión, tensa los labios y asiente, pero asegura que es ella quien lleva adelante la campaña. "Mi padre cometió el grave error político de mantener a Vladimiro Montesinos hasta el final de su gobierno", dijo a El Comercio de Perú a modo de resumen, cuando la interrogaron sobre los delitos de "la era" Fujimori.

El clima tenso en que se viene desarrollando la campaña no la amedrenta. Es que los números están de su lado. Según datos de Ipsos, en marzo Keiko encabezaba las encuestas con 32% de la intención de voto y alrededor de 40% de rechazo, el más bajo de todos los candidatos. El segundo lugar lo ocupaba el exministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski (16%). Si ninguno supera el 50% habrá balotaje el 5 de junio.

Mientras Keiko intenta desmarcarse de la herencia de su padre, crece como líder de Fuerza Popular, el partido político inicialmente llamado Fuerza 2011. En sus locales de campaña, donde predominan el negro y el anaranjado, los colores del fujimorismo desde 1999, hay una imagen que se repite: un póster gigante de Keiko. Allí, además de arenga política, se realizan charlas sobre seguridad ciudadana o violencia familiar, se ofrecen campañas de salud, pintar las caritas de los niños o asesoría legal para mujeres víctimas de violencia doméstica.

Según una encuesta realizada en octubre por la empresa GFK, entre los votantes de esta mujer de 40 años hay más amas de casa y personas mayores, ganando votos en los niveles socioeconómicos bajos y del interior de Perú. Los asistentes a las charlas en sus locales son prueba de ello.

De la mano.

Aunque no siempre fue protagonista, la política siempre estuvo presente en su vida. Keiko terminó la secundaria en 1992, el mismo año en que su padre, un ingeniero y profesor de ciencias convertido en el fenómeno electoral de 1990 al frente del partido Cambio 90, dio un autogolpe de Estado para ajustar la Constitución y las instituciones a su proyecto político. Un año después, viajó a Estados Unidos para estudiar Negocios en la Universidad Estatal de Nueva York, en Stony Brook.

El "drama familiar" que supuso la ruptura del matrimonio entre Alberto Fujimori y Susana Higuchi, ambos descendientes de inmigrantes japoneses, colocó a Keiko en la escena pública. Hacía tiempo que la pareja estaba en crisis y sus peleas se habían vuelto "la comidilla" de la prensa y los medios locales. En agosto de 1994 la tormenta llegó a su tope cuando Higuchi denunció ante los tribunales a varios miembros del gobierno del que todavía era su esposo como presuntos corruptos. La primera dama incluso acusó al jefe de Estado de ser un "tirano" que la tenía "encerrada" en el Palacio de Gobierno, le había infligido "violencia física y moral" y le "impedía" ver a sus hijos. La reacción de Fujimori fue expeditiva: apartar a su esposa, tildada de "desleal" e "inestable", de toda función pública. Y fue Keiko quien rápidamente ocupó su lugar.

La situación de que una primogénita se convirtiera en primera dama era inusual, pero no única. De hecho, había un precedente cercano, en Argentina, con Zulema Menem, la hija mayor de Carlos Menem. Además de una apretada agenda oficial, en su nuevo rol Keiko asumió la presidencia de la Fundación por los Niños del Perú y creó la Fundación Peruana Cardioinfantil, para tratar casos de cardiopatías congénitas. Esa fue su rutina hasta noviembre de 2000. Luego volvió a Estados Unidos para hacer una maestría en Administración de Empresas en la Universidad de Columbia. Allí conoció a Mark Villanella, con quien se casó, regresó a vivir a Perú en 2005 y tiene dos hijas, Kyara Sofía y Kaori Marcela.

A la cabeza.

La vuelta a Perú también fue la vuelta a la política. En 2006, con el comienzo del gobierno del Partido Aprista Peruano de Alan García, Keiko fue electa congresista por Lima en la lista de la Alianza por el Futuro. Durante esos años, se dedicó a defender el honor y legado de su padre, pero también a construir un nuevo partido, Fuerza 2011. Con él se presentó a las presidenciales de aquel año, en las que fue derrotada por Ollanta Humala.

Pese a la derrota, su carrera política ganaba fuerza a paso lento pero seguro. El diario español El Mundo publicó en 2009 que "lo peligroso de Keiko, a juicio del psicoanalista y líder de opinión Jorge Bruce, es su potencial poder de arrastrar más votos que su padre al ser vista como la falsa ilusión de un fujimorismo purgado de la mafia, representada por el ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos". Y es que Keiko, agregaba, "desprende un aura de inocencia, de niña tonta que encandila a pesar de que su programa político se resuma en dar la amnistía a su padre y decirle a los empresarios que le gustan los TLC".

Keiko no escapó a las comisiones investigadoras sobre enriquecimiento ilícito y corrupción del gobierno de su padre. Pero tampoco se encontró responsabilidad penal o política en su contra. En esta campaña, mucho más que en la anterior, ha subrayado los "graves errores políticos" cometidos en el pasado, alejándose de su figura hasta donde ha podido.

Con un discurso que algunos tildan de "progresista", Keiko sigue siendo una figura controversial, capaz de hacer punta en las encuestas hace un año mientras tiene altos índices de rechazo. Más allá de su Plan Perú, carente de propuestas de impacto y cuyo hincapié está en el fortalecimiento del Estado de derecho y sus instituciones, los puntos más comentados de su propuesta fueron su posición favorable a la implantación de la pena de muerte para los violadores de niños menores de siete años y a las uniones civiles de parejas del mismo sexo, pero sin derecho a la adopción. ¿Cuál será su primera medida como presidenta? Algunos miembros de Fuerza Popular dicen que otorgar el indulto a Alberto Fujimori. Ella, sonrisa mediante, no lo ha anunciado aún. Habrá que esperar al lunes 11 para conocer el final de esta historia, o el comienzo.

LA FAMILIA.

Con su padre en prisión, su madre insta a votar por ella.

Keiko Sofía, la primogénita del matrimonio de Alberto Fujimori y Susana Higuchi, nació el 25 de mayo de 1975 en Lima. Igual que sus hermanos menores —Hiro Alberto, Sachi Marcela y Kenji Gerardo—, estudió en el Colegio Sagrados Corazones Recoleta, una institución privada regenteada por una congregación católica en la capital peruana. Cursó la universidad en Estados Unidos, primero en Nueva York y luego en Boston. Justamente, quién o qué organismo financió sus estudios (y los de sus hermanos) es uno de los puntos polémicos de su trayectoria, blanco de críticas de sus detractores. Mientras su padre está preso en Perú y dos de sus hermanos —Hiro y Sashi— viven en el exterior para mantenerse ajenos a la vida política de la familia, su madre apoya su candidatura y ha recorrido el país instando a votar por Keiko.

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