EL PERSONAJE - CRISTINA MORÁN

"Hay que estar siempre activos para mantenerse"

Su larga carrera sigue sumando títulos: en agosto estará en dos obras teatrales al mismo tiempo. Y se dará el gran gusto de cantar por primera vez en un sainete.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Cristina Morán, referente de la comunicación.

LUIS PRATS

La agenda de Cristina Morán tiene muchas anotaciones por estos días. Los domingos está haciendo La pipa de la paz en Teatro del Centro. El resto de la semana ensaya otras dos obras, La pecera y el sainete Tu cuna fue un conventillo.También registra datos de la actualidad, para agregar comentarios a su espectáculo de stand up. Y además, el 17 agosto festejará su cumpleaños número 86.

El mes que viene tendrá entonces dos obras en cartel al mismo tiempo, tardes y noches de los fines de semana, una en la Alianza Uruguay-Estados Unidos y la otra en El Tinglado. "¡Me encanta! A mí me gusta estar muy activa, ustedes me conocen. La única forma de mantenerse bien de cuerpo, espíritu y mente es estar activos. Todas estas tareas me hacen trabajar mucho la cabeza. Tengo que memorizar la letra y lograr la plena conciencia de separar los personajes, para que uno no se mezcle con el otro", explica.

Una etapa más para esta mujer que se convirtió en un emblema de las comunicaciones en el Uruguay. Ella se define como "animadora y actriz", pero es mucho más: fue voz destacada en los tiempos dorados de la radio, así como uno de los primeros rostros que asomó por la pantalla de la televisión. Acompañó el crecimiento de este medio, interpretó humor y drama, fue periodista enfrentando con el micrófono a figuras famosas y hasta tiroteos (como cuando salvó la vida de milagro el día que regresó Perón a Argentina en 1973) y ahora se concentra en el oficio de actriz.

Sus papeles

"En La pipa de la paz estoy haciendo una mujer de mi edad, muy sargentona, muy posesiva, con toques de humor negro. En La pecera, por invitación de Susana Groisman,seré otra mujer grande, pero diferente. Tengo que separar sus personalidades, lo cual no es fácil. A medida que vas aprendiendo la letra y que estás ensayando, vas encontrando el personaje. Y ambas difieren completamente de doña Prudencia del sainete, que es una mujer que ha sido prostituta y tiene su impronta", cuenta.

Cristina no esconde su satisfacción porque es la primera vez que actuará en un sainete. "Fijate que en agosto cumplo 86 años y se me da esto de hacer un género que nunca hice y que siempre tuve ganas de hacer. ¿Sabés cuándo la vi? Cuando mi hija Carmen egresó de la EMAD, con sus compañeros de generación hicieron esta misma obra. Estoy convencida de que la vida siempre te da oportunidades. A veces el tren pasa muy rápido, no te das cuenta y después no vuelve a pasar hasta quién sabe cuándo. Pero si te das cuenta y te subís al tren, la vida te da oportunidades", asegura.

En el sainete, una adaptación de José María Novo, cantará un tango entero, Lloró como una mujer, además de una estrofa en los otros temas. "No sé música, pero Luciano Gallardo, mi compañero en la obra, me graba por WhatsApp la melodía, la tararea, y yo sobre eso voy aprendiendo. No voy a ser una cantante, voy a ser Cristina cantando en su personaje de Prudencia", dice.

"Trabajo mucho pero con alegría y felicidad, porque amo lo que hago —agrega—. Son elencos muy lindos en las dos obras. Y estamos haciendo giras con La pipa de la paz. Esta semana fuimos a Artigas y San José, luego vamos a ir a Maldonado, más adelante Florida, Canelones, Pando, ya estuvimos con el Rotary de Las Piedras. Tenemos seis, siete fechas comprometidas, lo cual es muy importante. Es un esfuerzo sobre todo de Carmen en la producción. Ella manda un WhatsApp y nos consulta: Tal fecha, en Florida, ¿pueden? Y allá arrancamos", relata. Otra señal de su entusiasmo: el elenco viaja en ómnibus de línea, porque no hay rubros para otro tipo de vehículos.

La primera vez que hizo teatro fue a comienzos de la década de 1970, cuando Eduardo DAngelo la convocó para Mi suegra es una fiera (ella hizo de suegra, claro). Pese al éxito encontró resistencias en el ambiente teatral. "Yo venía de hacer teatro mucho antes —recuerda—. Cuando los radioteatros se convertían en éxito, se adaptaban e iban al teatro, generalmente al Artigas en Montevideo, y salíamos de gira a lugares no muy lejanos de la capital. En una salida de esas podía pasar de todo: llegué a actuar en un galpón con piso de tierra, la gente en el piso y las gallinas picoteando por ahí. Todo eso es experiencia, te va nutriendo. Pero fui resistida porque me tomaban como una outsider que venía de la televisión, que consideraban un arte menor".

Ella siguió su camino por sobre los prejuicios. "Ahora vemos que mucha gente mediática, hasta del fútbol, hace teatro. ¿Y no dicen nada? No sean malos…", comenta.

Mayores y jóvenes.

Además, en ocasiones especiales presenta su repertorio de stand up, que sigue enriqueciendo. "Lo bueno que tiene el stand up es que te podés nutrir con lo que está ocurriendo en el país. Mirá que da para mucho, para varios repertorios", comenta.

Ella misma hace el guión, aunque es una base para empezar, porque improvisa mucho, sobre todo cuando el público acepta el juego y participa. "He tenido que parar a la gente más de una vez. A una señora le pregunté si quería subir, porque contestaba todo. Entonces, callate un poco, le dije en broma. La gente es maravillosa. Lo lindo es dar alegría, que la gente se ría, que deje los rictus de amargura que tienen, el dolor de andá a saber qué cosas. Poder dar una hora de risas y sonrisas no tiene precio", afirma.

Por el día contra la violencia y el abuso al adulto mayor, Cristina fue contratada por el club Cosmopolita de Colonia para brindar su espectáculo a un público veterano, con el cual además dialogó. Hace pocos días se presentó en un residencial de ancianos en Parque Miramar. "Es muy lindo trabajar para gente mayor, no porque yo también lo sea. Pero los entiendo mucho, siempre me sentí muy cerca de ellos. Todos tienen ansias de comunicarse, de que les hablen", comenta.

Pero Morán también reclama oportunidades para los jóvenes, sobre todo en televisión. "Hay algo que me molesta mucho cuando se habla de la juventud y te dicen ah, qué querés con esta juventud. ¿Pero qué estás diciendo? Por 400 o 500 muchachos que han pasado a delinquir, no me pongas a todos en la misma bolsa. Porque tenemos una juventud muy linda... Alguien se puede desviar, pero los que son buenos vuelven al redil. Ganan concursos internacionales de software, ganan olimpíadas de matemáticas, hacen de todo. Quisiera ver un programa donde toda esa gente pueda expresarse", enfatiza.

No le gusta la televisión actual, que considera se ha desvirtuado. "La televisión es entretenimiento, sí, pero también cultura, difusión, información y formación. No hay programas culturales en los canales de aire. No hay nada que se dedique al teatro, a la literatura, a la gente que hace cine", señala.

"Dale un espacio a la gente que le corresponde como ciudadanos, como trabajadores, como creativos. Pero no interesa… Hoy todo tiene que ser bailoteo, reírse no sé de qué… Hay un grupete de gente que ha querido inventar una farándula que acá no existe. Los uruguayos somos muy diferente de los argentinos. Por eso nos separa un río ancho como mar", dice.

En este tema le molesta hacer una aclaración, pero la reitera: "Tengo tres nietos jóvenes con los que me comunico bien. No soy una vieja pacata, soy una mujer de cabeza abierta, pero rechazo la vulgaridad, la chabacanería".

En cambio, no puede elegir entre todas las actividades que ha realizado. "No puedo definir, todo me gusta. Soy un bicho de la comunicación, del decir. En cualquier medio, ya sea frente a un micrófono, una radio, escribiendo o puesta en un escenario. Me gusta mucho el contacto con la gente, con el público, que me paren por la calle y me pidan fotos. ¿Qué le voy a hacer? Es un ida y vuelta, doy amor y me lo devuelven. Y eso lo cuido mucho. Tener el respeto de la gente es un gran tesoro. Hay que cuidarlo mucho y no salirse de la línea", asegura. Sí, es una línea recta que partió de radio Carve, siguió con Saeta, pasó por muchas obras de teatro y programas y seguirá con doña Prudencia y otras damas.

Humor de avanzada

Cristina Morán fue actriz cómica en El Show del Mediodía. "El auténtico, como le digo yo, el de los primeros años", afirma. El programa salió al aire junto con Canal 12, en 1962, y ella ingresó al año siguiente. Y se emitía todos los días. "Todo era en vivo. Nunca tuvimos un libro. Nos juntábamos y preparábamos lo que íbamos a decir. Era una tormenta de ideas como se dice ahora, y largábamos. Y lo hacíamos bien", cuenta. También acostumbraban a decir los avisos, como ahora los conductores de los programas también llevan adelante la publicidad. "El Show era muy original porque la publicidad era supuestamente negativa para el producto. Si era algo contra la acidez de estómago, decíamos que era bueno para tener acidez. Le dábamos por la cabeza al producto, pero había lista de espera de avisadores porque daba resultados", recuerda. "Fuimos de avanzada, hubo gente genial. Además, con eso que imperó siempre en Uruguay que fue el humor sin chabacanería, con segunda intención sí, pero sin groserías", asegura.

Cristina se pregunta dónde están hoy los humoristas, porque no hay programas de ese tipo. Para ella, tendrían éxito, como se mantiene desde 1975 Saturday Night Live en Estados Unidos.

SUS COSAS

Su nombre

Ha sido Cristina Morán por mucho más tiempo que Iris Fariña, el nombre que aparece en sus documentos. "La única que me siguió diciendo Iris fue mi mamá. Para los demás fui siempre Cristina. Carmen me dice mamá y los nietos abue", cuenta.

Una cobertura

De sus coberturas para la TV hay mil anécdotas. Ella prefiere recordar cómo logró la bendición de Juan Pablo II para Uruguay: "Estaba en Rio cuando la visita papal en 1979. Pasó tan cerca nuestro que lo llamé, le pedí la bendición. Él miró, buscó de dónde venía el pedido, dijo Uruguay e hizo la bendición. Yo no podía creerlo, solo lloraba".

La tecnología

Se lleva muy bien con la tecnología: tiene celular con WhatsApp y usa mail. Pero no participa en las redes sociales por una sencilla razón: "Estoy por cumplir 86, no tengo tiempo para estar frente a una pantalla diciendo o leyendo cosas que no sé si me importan, cuando la vida me espera afuera".

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