Tecnología

¿Google sabe demasiado?

El gigante de Internet recopila datos de los usuarios, de los que a veces éstos no tienen idea. Cómo administrar esa información.

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La empresa también brinda una herramienta para limitar los datos que puede almacenar

La primera vez que tuve cierta conciencia de la información que Google manejaba sobre mí sin que yo se la hubiese proporcionado expresamente fue el año pasado, sobre el final de unas vacaciones en el exterior. El día de mi regreso a Uruguay, una alerta sonó en mi celular y al mirar la pantalla me encontré con un recordatorio del número de vuelo, un aviso de cuántas horas faltaban para el despegue del avión y el dato preciso de a qué distancia estaba en ese momento del aeropuerto, con tiempos estimados de cuánto demoraría en llegar si iba hasta allí en auto.

Primero me desconcertó de dónde habían sacado esa información; en ningún momento había yo llenado formulario alguno o escrito en el buscador —ni en ningún rincón de Internet— el número de vuelo, ni la fecha de partida o regreso. Ni siquiera había forma, pensaba, de que supieran que estaba fuera del país. Hasta que entendí: la agencia de viajes donde compré los pasajes me había enviado al correo de Gmail el itinerario, dos meses antes. Y listo: Google lo sabía todo.

Así y todo, esa sorpresa fue menos impactante que la que sentí semanas atrás, cuando ingresé al link maps.google.com/ locationhistory, luego de leer acerca de esto en un foro de Internet. Si tiene un celular con Android y entra a esta dirección logueado con la cuenta de Google que tiene sincronizada en el teléfono, puede suceder que lo que vea lo deje atónito. Me encontré con el registro detallado, dibujado en mapas, de dónde había estado cada día durante los últimos tres años; en Uruguay, en Brasil, en Estados Unidos... donde fuera, Google tenía el recorrido preciso de cada calle por la que yo —o al menos el celular— había pasado.

Es verdad que no es noticia nueva. Desde 2009, Google publica una transparente herramienta llamada Dashboard, que permite a los usuarios saber exactamente qué tipo de datos tiene el buscador sobre ellos y de dónde los saca. Incluso brinda la posibilidad de limitar (no del todo, pero bastante) la información que puede almacenar. Sin embargo, la intromisión de los buscadores de Internet en los asuntos personales de los usuarios es un tema cada vez más tratado. De acuerdo a una encuesta que el último año realizó la firma de investigación de consumo Survata, a los estadounidenses les preocupa más el acceso a su información personal por parte de Google que por parte de su jefe, sus padres, su pareja o hasta la propia Agencia Nacional de Seguridad.

"Google sabe mucho", dijo el bloguero Ondrej Prostrednik, autor de varios artículos sobre el tema, al Washington Post. "La gente fuera de Google apenas puede imaginarlo. Pero es importante darse cuenta de que somos nosotros quienes le damos toda la información que saben".

Es que, en muchas instancias, el propio usuario aprueba ese seguimiento de Google ya sea firmando por un servicio u optando por un teléfono con Android. El tema es que no se tiene en cuenta que, al menos que expresamente configuremos las cuentas para que no sea así, cada dato es almacenado para siempre en un lugar centralizado. "El pequeño y ordinario acto de mandar un mail o hacer una búsqueda o buscar direcciones puede resultar revelador en sí mismo. Pero cuando compilas miles de mails y búsquedas y direcciones a través del tiempo, algo que Google hace, terminas con algo mucho más intimidante; algo que no está muy lejos de ser un retrato detallado de tu vida y tus intereses", escribió en el Post la periodista estadounidense Caitlin Dewey.

Cómo lo hace.

Si tiene activado el historial de búsquedas, Google registra su accionar en distintas categorías. Por ejemplo, las horas y los días de la semana en que está más activo, las fechas del año en las que realizó más búsquedas, o los sitios a los que entra más seguido. Puede descubrirlo en history.google.com.

Tenga o no una cuenta en Google Plus, la red social del buscador, la empresa tiene un perfil básico de usted, elaborado a partir de sus conductas de navegación en Internet: sabe qué edad tiene, cuál es su sexo, qué idiomas habla y algunos de sus gustos en función de las búsquedas que realiza a diario. Esta es la información que utiliza para definir qué publicidad mostrarle mientras navega. Para saber qué datos tiene, puede entrar a www.google.com/ads/preferences

La empresa también rastrea qué dispositivos utiliza para ingresar a sus servicios. En el link security.google.com/settings/security/activity es posible ver esos datos. Por ejemplo, allí verá si su cuenta fue ingresada desde una Mac en Montevideo hace cinco minutos, o bien desde equis modelo de teléfono celular ubicado en Madrid hace una semana. Es muy útil para saber si alguien que no es usted ha entrado a su cuenta.

Considere los servicios de Google que usted probablemente use a diario y entenderá que hay muy poco que quede fuera de su órbita. Si tiene un teléfono con Android, la empresa puede registrar su locación y velocidad de datos. Si tiene una cuenta de YouTube, Google sabe no solo qué videos sube, sino también cuáles mira (para ver su historial de reproducciones, ingrese a www.youtube.com/feed/history y para ver lo que ha buscado en la red de videos, el sitio es www.youtube.com/feed/history/search_history). Con Google Play, conoce las aplicaciones que usa. Entre los contactos de Google y el chat, tiene una idea bastante acertada de quiénes son sus amigos. Y mientras los datos de su navegación se agregan a la información de esos servicios, si visita sitios que usen los softwares Google Ads o Google Analytics, el buscador generalmente también sabe qué mira y qué clickea. De acuerdo a un reporte de la Universidad de Berkeley, Google puede rastrear el comportamiento de los usuarios de 88% de los dominios de Internet. Pues sí: hay muy pocos rincones de la vida moderna que Google no toca.

Tal como apunta el Washington Post, "nada de esto es malicioso per se. Solo es la consecuencia necesaria de una compañía proveyendo un rango tan increíble de servicios y convirtiéndose en una parte tan inextricablemente incrustada en las vidas de cientos de millones de personas". Limitar ese poder depende de usted. Empiece por tomar conciencia.

Respalde los datos que le da al buscador.

"Es importante que puedas acceder a tus datos de Google cuándo y dónde quieras, ya sea para importarlos a otros servicios o simplemente para crear una copia de tus archivos", se lee en la página de ayuda al usuario de Google, acerca de su herramienta www.google.com/ settings/take-out, que permite respaldar toda la información que la empresa almacena, obtenida a través de sus servicios. "En general, los usuarios no se preocupan por saber si pueden recuperar sus datos de un producto hasta que deciden dejar de utilizarlo", agrega.

Se pueden poner límites.

"Somos muy conscientes de la confianza que los usuarios han puesto en nosotros y de nuestra responsabilidad para proteger su privacidad e información", declaró Google en un reporte de 2009.

Para demostrar que no eran solo palabras, la compañía instauró entonces el Dashboard, una herramienta que "blanquea" qué datos poseen de cada usuario, y decidió dar la chance de limitar cuántos datos se le permite almacenar. Usted puede apagar las herramientas que rastrean su historial personal de búsquedas y que sincroniza el uso de Chrome entre sus computadoras. También puede optar por eliminar los anuncios basados en intereses; esos mensajes que a veces asustan invitándolo a comprar una cámara justo después de que buscó información sobre el tema.

Documentos y aniversarios.

Blogs, noticias, imágenes, videos... a Google nada parece escapársele de las manos. Desde que lanzó la aplicación Calendar, que te permite recordar cumpleaños, citas, reuniones o tareas que no quieres olvidar bajo ningún punto de vista, el buscador conoce hasta la fecha de aniversario con tu pareja o cuándo tenés que tomarte la pastilla anticonceptiva. Y te envía un correo electrónico para recordártelo. Pero la empresa se pasea del ámbito íntimo al laboral muy cómodamente. En enero de 2010, Google presentó al mundo sus procesadores de texto y hojas de cálculos. Con el paso del tiempo, se sumaron funcionalidades, como la posibilidad de almacenar hasta 5 gigas. Son muchos quienes se muestran escépticos ante esta "nube", ya que el gigante dispone información de todo tipo y color.

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