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La generación Harry Potter

A 20 años del primer libro de J.K. Rowling, los jóvenes que crecieron de la mano del niño mago siguen siendo ávidos y entusiastas lectores. ¿Será por arte de magia?

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A 20 años de la primera edición, algunos críticos sostienen que Harry Potter está a la altura de clásicos como "Don Quijote".

El lunes 26 en la embajada Británica de Montevideo no había lugar para los muggles. En cambio, la comunidad mágica estaba de fiesta. Niños, jóvenes y adultos vestidos con capas y llevando varitas y lentes redondos festejaron los 20 años de Harry Potter como si estuvieran en el mismísimo Colegio Howgarts. Ese día, en las redes sociales la presencia del niño mago también se hizo notar más que nunca.

En Twitter, al utilizar el hashtag #HarryPotter20 aparecían los lentes y la cicatriz con forma de rayo tan característicos del protagonista de la saga creada por J.K. Rowling. En Facebook, al escribir "Harry Potter" o el nombre de una de las casas de Hogwarts (Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin) en una publicación o un comentario, se dibujaba una varita mágica. Y en Instagram, las mejores historias de sus fanáticos fueron compartidas en su cuenta oficial. Pese a que esta vez no había nuevo libro ni nueva película, el mundo enteró celebró al niño mago más humano e increíble del mundo. Una vez más, la euforia colectiva y global dejó en evidencia que Harry Potter sin duda excede al personaje de ficción con el que nació.

Más allá de haber leído o no alguna de las siete novelas o de haber visto o no alguna de las ocho películas que se hicieron a partir de los libros, resulta casi inverosímil que hoy alguien no conozca a Harry Potter. Mal que les pese a los críticos literarios más conservadores, en el mundo editorial ya se lo tilda de clásico, a la altura de grandes obras como Don Quijote o Los Miserables. Es que desde que en 1997 se editó el primer título, Harry Potter y la piedra filosofal, se han vendido más de 400 millones de ejemplares en todo el mundo, creando una nueva generación de lectores que se caracteriza por su entusiasmo, fuerza y decisión. Y que no acotó su universo al creado por la escritora británica en algún bar de Escocia, sino que fue por más.

"Ahora está más tranquilo el panorama, pero se puede hablar de una Generación Harry Potter porque en su momento sí hubo un boom literario", opina la narradora oral Niré Collazo, experta en literatura infantil y juvenil. "La prueba está en que cada libro fue un suceso, en cada presentación la gente hacía colas hasta 48 horas antes", recuerda. Pero por sobre todo, Collazo destaca la habilidad de Rowling —y algunos dirán que también de la editorial y el marketing— de llegar en el momento indicado al lugar correcto . "Cayó muy bien, en una época en que no sabíamos cómo captar los lectores de esa edad. Y fue Harry que los captó con varita y su mascota".

El universo que rodea al niño mago tiene mucho de fantasía y aventuras, dos tópicos muy atractivos para los niños entre nueve y 12 años, dice Collazo para explicar —al menos en parte— el éxito de la saga. "Hasta tiene un poco de terror, que los chicos de esa edad también quieren. Cualquiera desearía estar en esas historias y ser alguno de los personajes de los libros. O al menos a mí me encantaría", dice la narradora a las risas. Y cuenta que su profesión le permitió sacarse las ganas, cuando hace algunos años hizo una performance de pasajes de los libros en el teatro del Carrasco Lawn Tennis. "Me sorprendió todo lo que sabían los niños y cómo me corregían cuando yo pronunciaba los nombres en inglés".

El entusiasmo es el rasgo que mejor define a los lectores de este personaje, que gracias a su salto a la pantalla grande hoy muchos identifican con el rostro de Daniel Radcliffe. "Genera lectores apasionados. Y eso lo da el cariz del texto, que es de acción contínua. Eso es lo que el niño necesita y, sobre todo, lo que pide", dice Collazo.

Quien empezó con la saga quizás que no llegue hasta el último tomo, pero difícil que quede indiferente. "J.K. Rowling creó un mundo que no es sencillo y en el que trabaja temáticas como la amistad, la traición y el misterio, temas con los que todo el mundo puede haberse sentido identificado alguna vez", opina Gustavo Buela, creador del grupo Círculo de Lectores de Harry Potter Uruguay, que ayer 1° de julio cumplió diez años. "Si bien el primer libro está pensado para un público bastante infantil, a medida que avanza va creciendo el personaje, la historia y la escritura... igual que el lector", agrega.

Cuando se le ocurrió crear el grupo Buela tenía 17 años y era un adolescente bastante introvertido. "El grupo es mi primer proyecto personal. ¡Y me cambió la vida! Yo era muy tímido pero quería compartir mi fanatismo por la saga y tuve que salir de mi zona de confort, contactar gente y armar actividades. Fue una superación importante para mí y hoy mis amigos más cercanos son del grupo", cuenta. Aunque actualmente el Círculo no está tan activo como en sus comienzos, hay unas 30 personas que participan regularmente en los eventos que organiza. Su fuerte es haber creado una comunidad virtual que en Facebook, por ejemplo, tiene más de tres mil seguidores.

Antes de que la magia de Harry Potter sorprendiera a la industria editorial, se pensaba que los adolescentes no leían —o no querían leer— textos largos ni complejos. Actualmente, la realidad es bien diferente y la literatura juvenil es una de las franjas que más ha crecido en la última década, con una demanda constante, retadora y formada. "Hay un antes y un después de Harry Potter. Significó el inicio en la lectura de mucha gente, acercó a niños y adolescentes que no leían o que eran difíciles de enganchar", asegura Guillermo Fuentes, director de Gussi, que desde 2011 distribuye Salamandra, la editorial de la saga.

En Uruguay, a juzgar por la cantidad de títulos que se presentan y venden en la Feria del Libro Infantil y Juvenil, cuya 17ª edición se desarrolló hace algunas semanas en la Intendencia de Montevideo, el interés por la lectura está. "Si uno ve las cosas que se ofrecían hace diez años y lo que hay ahora, lo que ha crecido la parte juvenil... la diferencia es brutal", comenta Fuentes. En 2016 Gussi vivió de primera mano el lanzamiento de Legado maldito, un guion teatral inmerso en el universo Potter. "No era una novela y no estaba directamente escrita por Rowling, pero aún con todo esos peros la preventa fue impresionante. Varias semanas antes de que estuviera en las librerías muchas personas ya habían reservado su libro". Además, el éxito editorial —cuya millonaria franquicia incluye hasta un parque temático en Disney— "arrastra" la compra de "productos asociados", desde juguetes y disfraces hasta ejemplares de colección, ilustrados y de tapa dura. "Es un fenómeno que no muere", resume Fuentes.

Además, la "pottermanía" también ofició como trampolín para que otras sagas se volvieran bestsellers. Atrás del niño mago vinieron Los juegos del hambre y Crepúsculo, por nombrar las más exitosas, que también tuvieron su versión cinematográfica. "Muchos de los que arrancamos con Harry agarramos la pasión por leer y ese gustito que nos llevó a otras cosas", dice Buela, hoy de 28 años. "Harry Potter fue, claramente, la vanguardia del boom de las sagas juveniles", afirma Fuentes. "A veces la gente dice que el éxito se debe a que hubo un buen productor o una editorial que supo visualizarlo... capaz que se conjugó todo o capaz que no... —dice Collazo—, "pero no podemos negar que hubo un suceso y que lo sigue siendo". Pese a que algunos vaticinaban la muerte del papel, hoy se habla de un "resurgimiento" del clásico formato. Larga vida al libro. Y larga vida a Harry también.

Una lectura que ayuda y acompaña.

Mientras el niño mago cumple 20 años, los integrantes del Círculo de Lectores de Harry Potter Uruguay planifican el festejo por los diez años de su grupo. Ellos crecieron con las historias de J.K. Rowling y estas los siguen uniendo. "Al principio la gente que se unía al grupo era introvertida y solitaria", cuenta su fundador, Gustavo Buela. "¡En un momento parecía una especie de ONG! Nos ayudábamos, porque el grupo le dio herramientas a la gente también".

Un "regalo de los dioses".

Para una editorial pequeña como Salamandra, tener en sus manos la edición en castellano de las obras de J.K. Rowling fue "un regalo de los dioses". Sin embargo, estar ante "el fenómeno más apabullante de la historia de la edición", también tenía sus riesgos. Diez años después de la publicación del primer libro, el sello celebró haber trascendido "la etiqueta que suele adherirse a quien participa de un éxito arrollador" con una reflexión en su web. Llevan más de 12 millones de obras editadas en castellano.

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