Pata Torres

‘Una foto tiene que generar emoción’

Amante del rock y de la cámara, Patricia Torres, Pata para casi todo el mundo, pasó a ser la “fotógrafa del rock”. De La Vela a The Cure, se volvió amiga y parte del movimiento.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Patricia "Pata" Torres, la "fotógrafa del rock". (Fotografía: Ricardo Figueredo)

Pata Torres, arquitecta, se acomoda en su apartamento en el segundo piso del L’Hirondelle, su refugio en Punta del Este. Ahí, en la planta baja, sus padres pasaron su luna de miel. "Es un edificio emblemático de los ‘60, de (Luis) García Pardo. Antes estaba recubierto de mosaico veneciano; lamentablemente, la comisión de vecinos lo quiso revestir de ladrillos". Las olas embisten las rocas pasando Playa de los Ingleses y la vista es magnífica. Pata Torres, fotógrafa, sabe bien cuándo se pueden sacar las mejores tomas. "El amanecer y el atardecer son alucinantes, no tenés idea...". Pata Torres, rockera, tiene en una mesa los últimos discos de los Buenos Muchachos, de No Te Va Gustar, de los Buitres y de La Vela Puerca. Érase, de estos últimos, la tiene fascinada. "Lo estoy gastando. Ya lo debo haber escuchado 40 veces. Me tiene totalmente atrapada". Habeo, la canción 9, es su favorita. "La escucho y me erizo". En otra mesa, más cerca de la ventana, entre las olas, el viento y La Vela Puerca sonando con ganas, hay una biografía de Keith Richards y otra de Kurt Cobain. Rock. Y ganas de conversar.

A Patricia Torres (42), la "fotógrafa del rock", apelativo atribuido a Leo Lagos (cantante de The Supersónicos), pocos la llaman por su nombre de pila. "¡Solo alguien si está enojado conmigo (risas)! Bueno, Emi (Emiliano Brancciari, líder de No Te Va Gustar) también me llama así porque no le gusta Pata". Vecina de Pocitos, tía amorosa, ejecutante inconstante de piano, amiga, compinche y aliada de cuanta banda haya en la vuelta, comenzó su amor con la fotografía a los 17 años, en un taller del Colegio Alemán. Pero no fue hasta 1999, gracias a las 6.000 fotos que sacó durante los nueve meses y medio del viaje de Arquitectura, aún en épocas de rollos y revelados, cuando todavía le quedaba Historia Contemporánea y la carpeta para recibirse, que se dio cuenta que ese mundo la apasionaba.

"¡Yo no podía más, estaba en la gloria! Y en marzo de 2000 comencé a hacer el curso básico con Jorge Ameal en el Foto Club. Y ya no paré". Una pasión se sumó a otra. "De inmediato hice el taller de espectáculos con (Álvaro) Percovich porque a mi ya me gustaba la música, ¡yo ya iba a ver todas las bandas como espectadora!". Todo comenzaba a cerrar.

Involucrada.

"Mirá, esta es mi banda". Pata pone Killing an arab, de The Cure, del compilado Staring at the sea. "¿Cómo era que se llamaba este disco...? No tengo memoria de nombres, lo escuchaba con amigas ya a los 15". Muchos años después, en Buenos Aires y en 2013, pudo fotografiar a Robert Smith y compañía en vivo; tuvo que apelar a todo su profesionalismo para no desmayarse de la emoción. A los Foo Fighters, otros favoritos, los ha visto como espectadora pero aún está en el debe inmortalizarlos con su cámara, debidamente acreditada.

Los primeros días de enero fueron de mucho agite en Punta del Este, con eventos como el recital de Illya Kuryaki & The Valderramas. Ahora, más tranquila, disfruta más de fungir como guía turística de amigos y parientes, por Piriápolis o José Ignacio, que de ir a la playa. Ofrece agua y jugo. Ella se permite una cerveza. "Cervecita y chau. Lo mío es cero drogas. Nunca me metí en esa parte oscura del rock. Eso es bueno. Siempre me ha permitido estar bien para poder observar bien".

Sus primeras fotos "de rock" fueron en los recitales que La Vela daba los 24 de diciembre en el Sporting. En 2003, Carlos Tarán la llamó para trabajar en la revista Freeway en la parte cultural. "Él era amigo de mi excuñado. Y me vio en esa actitud, no sé si de colgada o de alguien a quien se le notaba la pasión por sacar fotos de recitales". Su primera experiencia laboral fue en el Carnaval de La Pedrera, con Bersuit Vergarabat y NTVG. Le siguieron eventos como las Fiestas de la X, los Pilsen Rock, el Centenariazo, cientos de recitales, miles de fotos y una misma actitud.

"Mi camino fue muy lento. Yo nunca invadí. Yo fui ganando mi terreno de forma tranquila, siendo respetuosa porque el artista es lo primero. Ellos dan un espectáculo y lo importante es que brillen. Todo fue intuitivo. Trataba de conocer las canciones, involucrarme, hablar con el iluminador, saber en qué momento sirve estar arriba, abajo, al costado, conocer a cada plomo, charlar con el escenógrafo. ¡Todos me ayudan! Y a mí me gusta sacar algo que refleje la emoción del momento. Una foto tiene que generar emoción. Si lo logra, ya está".

De su lado.

Pata se recibió de arquitecta en 2005 y al otro día estaba en la prueba de sonido de La Trampa. En 2007 hizo su última obra: un consultorio odontológico. No descarta volver a ese mundo. Cuando editó su libro de fotografías En vivo (Sudamericana, 2010), entre cientos de imágenes increíbles —"Emi" y Sebastián Teysera, frontman de La Vela Puerca, juntos en el Charrúa; el ya fallecido Ossie Garbuyo de Bufón con la mirada al piso y una multitud detrás; Pedro Dalton, cantante de los Buenos Muchachos, con el rostro pintado; Hugo Díaz, guitarrista de la Trotsky Vengarán, desafiando a la ley de gravedad— la tapa fue Esteban Chaves, voz y guitarra de los fernandinos (y poco conocidos) Peyones, con el rostro tapado por el humo. "Eso fue elegido así justamente para no poner, yo que sé, a un (Gabriel) Peluffo (de Buitres) o un Enano (Teysera) y no generar..."

—¿...resquemores...?

—¡Exacto! (se ríe)

Ella es amiga de los músicos del rock uruguayo. Les conoce las mañas, los egos, los puntos difíciles, los vicios. Los conoce y los sabe llevar. "Yo voy a un recital y me voy a divertir porque sé que estoy con amigos". Y es una tumba, jamás mandará al frente a alguien. Y, regla de oro, siempre los hará lucir bien en las 100 o 150 fotos (de un total de 400) que compondrán su edición final. "Cuidar la imagen de los músicos es todo. Más allá de transmitir la emoción, me gusta que se vean bien. Me gustan los gestos, pero los cuido. ¡Yo no puedo abusar de un (lente) gran angular y que salga una panza gigante! A esa gente no les gusta verse así. Nunca voy a publicar una foto en la que se vean mal. ¡Al revés! Uso mi criterio como mujer. Los voy a publicar hermosos, realzados...".

—¡Cómo no te van a querer!

—¡Exacto! (se vuelve a reír)

Hoy Pata trabaja en el portal Yamp! y es contratada por músicos y productoras para la cobertura de conciertos. Muchos han sido de artistas internacionales. En 2010 estuvo con Guns n Roses, en un recital que se demoró hasta que Axl Rose se dignó arribar al país. "Esa actitud me molestó, pero más que nada por el público". En 2012 tuvo a Paul McCartney solo para ella, cuando el exbeatle hizo la prueba de sonido en el Estadio Centenario. "Casi me muero. El tipo es un lord, así (hace una reverencia). Muy amable, me tomó de las manos, me vino a hablar: 'Do you feel fine?' (¿te sentís bien?). 'I feel proud' (me siento orgullosa), le respondí". En 2013 se divirtió con la surrealista escena de tener a unos ya venerables Aerosmith en la Torre Ejecutiva con el presidente José Mujica. En 2014 estuvo con Marisa Monte. "Eso fue algo más difícil, ella es una señorita que siempre tiene que salir linda, nunca con la boca abierta, jamás rockeando, siempre una lady...".

Su lugar, "un apartamento chiquito, lleno de cosas", está en Avenida Brasil y Benito Blanco. "Soy muy familiera. No tengo mis propios niños, pero disfruto a mis sobrinos". No está en pareja. "No me puse a analizar por qué. Quizá el vivir a contrapelo... ¡mis novios eran arquitectos y a las nueve de la mañana tenían que estar en obra (risas)!". Asegura que ningún músico le insinuó nunca nada. "Ni ahí. Por eso estoy ahí, por eso me siento tan cómoda. Eso es lo bueno".

—Además de ser la fotógrafa del rock, sos amiga, confidente, sabés historias...

—Sí, ¡y secreto total porque somos amigos! Estoy de su lado. A mi me dan un set list, me avisan que en tal parte hay un invitado, y yo me arreglo. Yo me siento parte de la crew de la banda. Yo no estoy del lado de acá (señala un punto al vacío, a su izquierda); yo tengo claro que mi lado es acá.

Y "acá", también invisible, es el lado del rock.

SUS COSAS

Una banda

Su banda preferida es The Cure. Ella debió fotografiar cuatro temas de su recital en Buenos Aires en 2013; con el segundo, Pictures of you, le ganó la emoción y lloró. "No podía creer que estaba ahí". Igual siguió al firme. Profesional 100%.

Un libro

Le fascina Rengos con Nike (Estuario), de Nelson Barceló. Son conversaciones con Pedro Dalton y el resto de los Buenos Muchachos. "Está muy bueno, atrapante. Los muchachos hablan de todo, a cartas vistas".

Una cámara

Si bien hoy usa una Nikon D800E, con full frame y lentes luminosos, le tiene un particular cariño a una Nikon D70. "Fue la primera de trabajo que tuve. Y la conservo por todo lo que hice con ella, las Fiestas X, el Centenariazo, la Cumbre de Presidentes...".

Un edificio

A la arquitecta Torres le encanta el Edificio Panamericano (Raúl Sichero, 1964). "¿Viste que nadie de los que viven ahí venden? Todos se quieren quedar, tiene doble vista. Me parece un edificio increíble, aunque todos los que no saben de arquitectura lo odian".

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