Ciencia

Nuestros fieles concubinos

Hay biodiversidades domésticas y personales. En una casa existe un promedio de cien artrópodos. Y en cada individuo, se estiman 39 billones de microorganismos.

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Es imposible quedar libre de artrópodos y microorganismos.

La ciudad de Raleigh, en Carolina del Norte, Estados Unidos, de clima subtropical moderado y a menos de cien metros sobre el nivel del mar, fue durante seis meses de 2012 objeto de un estudio científico cuyos resultados recién se conocieron este año. La conclusión puede ser la siguiente: por más que uno limpie o desinfecte una casa, se convive en promedio con unos cien insectos o artrópodos. Moscas sobre todo, pero también arañas, hormigas, escarabajos, cucarachas o psocópteros (piojos de los libros) fueron identificados por más flit que se haya echado.

"Nuestras viviendas ofrecen mucha más biodiversidad de lo que la mayoría de la gente cree", dijo a la prensa el entomólogo e investigador Matt Bertone, quien lideró este estudio de la universidad estatal de Carolina del Norte, realizado en 554 habitaciones de 50 viviendas de Raleigh. "Nosotros creemos que nuestra casa es un lugar esterilizado pero no lo es", agrega.

En total, se detectaron 579 especies de "bichos" distintos. En cada casa había entre 32 y 211. Solo cinco de las 554 habitaciones estaban libres de artrópodos. Se encontraron dos tipos de araña, la loxosceles laeta y la latrodectus, la araña del rincón y la viuda negra respectivamente, cuya mordedura es potencialmente mortal para los seres humanos. Sin embargo, los investigadores señalan que no hay motivos para preocuparse: la mayoría de las especies detectadas no son plagas y no son sino concubinos pacíficos. Muchos de ellos incluso están solo accidentalmente en los domicilios y no significa que vivan en su interior. Y esas arañas tan mortales, además, es muy raro que muerdan a una persona.

Más Pequeño.

Este estudio de la Universidad de Carolina del Norte es considerado el más profundo sobre la biodiversidad doméstica. También puso el eje sobre la imposibilidad de vivir en un mundo aséptico, cosa vista como un norte cada vez que brotes como el del virus zika generan una suerte de psicosis sobre todo lo pequeño, movedizo e invertebrado.

Aprensivos abstenerse: nuestro cuerpo es, como señaló el ciclo online BritLab, de la BBC, una "caja de Petri ambulante", un recipiente de cultivo que camina. Es cierto que los piojos (pediculus humanus capitis) y las ladillas (pthirus pubis) pueden quitarse completamente. Ayuda que sean notorios: miden hasta tres milímetros de longitud, lo que los hace visibles, y generan una intensa picazón. Pero la mayoría de nuestros inquilinos son más pequeños y pasan más desapercibidos.

Los demodex folliculorum, los ácaros, son una subespecie de arácnidos de hasta 0,4 milímetros de longitud presentes en los poros y folículos de nuestro cuerpo, incluyendo vello capilar, pestañas y hasta los pelos de la nariz. Ahí copulan, depositan sus huevos y se van. Las crías crecen aferradas al pelo hasta que llegan a la madurez y buscan otro folículo para repetir el ciclo. Es un proceso absolutamente inofensivo para el hombre. De hecho, los ácaros se alimentan de tejido muerto, que contiene bacterias que sí pueden ser potencialmente patógenas. Aún así, hay estudios que buscan determinar su influencia en infecciones tales como blefaritis (hinchazón de párpados) u ojo seco. Esto aún no está probado, a diferencia de la sarna, que sí se sabe que es causada por un ácaro llamado arador, que mide hasta 0,45 milímetros.

Más pequeño aún.

Y todavía hay inquilinos más chicos. Millones de millones de ellos. De acuerdo con la doctora Susana Castro, profesora adjunta de la sección Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, un hombre de 70 kilos de peso, de entre 20 y 30 años, tendría en promedio 30 billones de células y 39 billones de bacterias. Esta relación la sostienen, añade, especialistas reconocidos a nivel mundial como Ron Milo, del Instituto Weizmann en Rehovot, Israel, y como Ron Sender, del Hospital Para Niños Shai Fuchs de Toronto, Canadá.

"Desde hace años se dice que tenemos 10 veces más microorganismos en nuestro cuerpo que células propias, pero ahora esta paradigma está cambiando. Recientemente salió un artículo en la revista Nature donde se indica que la relación real sería de 1 a 1", dice Castro, que trabaja en el estudio del potencial biotecnológico de los organismos. Claro que no existe algo así como un número estándar ni umbrales de máxima y de mínima. La experta indica que la población microbiana varía mucho dependiendo de factores tan disímiles como la dieta, el clima en el que se vive e incluso la medicación que se consume.

En la piel, que es el órgano más grande del cuerpo, y en la microflora intestinal estaría concentrada la mayor parte de microbios. Y es absolutamente imposible estar libre de ellos; afortunadamente, según Castro: "Tenemos la tendencia a pensar que los microorganismos son dañinos, pero eso es un error. Convivimos con algunos que son patógenos, otros beneficiosos y otros neutros. Muchos de ellos justamente nos protegen de otros que sí son perjudiciales".

No sentir nada parecido a fobia por los microbios es una saludable postura, porque en un mundo donde la gente mira en promedio su celular 150 veces al día (sacándolo del bolsillo, levantándolo del escritorio del trabajo, de la mesa del bar o de la mesa de luz), es normal que el aparatejo sea otro caldo de cultivo de bacterias. Según una investigación realizada por la Universidad de Barcelona, España, en 2015, la pantalla de un teléfono móvil tiene 30 veces más bacterias que la tasa de un inodoro.

"No es lo mismo tener una superficie limpia que una descontaminada", precisó a la agencia EFE Maite Muniesa, investigadora del Departamento de Microbiología de esa universidad. "Esto es porque manipulamos muchos objetos a la vez y no nos desinfectamos las manos correctamente". El año anterior, la Universidad de Oregon, en Estados Unidos, había descubierto que el teléfono celular y su propietario compartían el 82% de los gérmenes; de hecho, analizar el aparatito equivalía a revelar el mundo microbiano de sus dueños, dividido en estafilococos, corinobacterias (ambas frecuentes en la piel) y estreptococos (muy comunes en las mucosas de la nariz y la boca).

¿Cuándo ser una caja de Petri humana es riesgoso? "La persona se encuentra en peligro cuando está en contacto con microorganismos patógenos, como aquellos que nos producen infecciones, sobre todo si la persona está inmunosuprimida. Pero no hay que entrar en pánico. Las buenas prácticas de higiene hacen a la salud", señala Susana Castro. Lavarse las manos luego de ir al baño y al llegar a casa o al trabajo ayuda, mantener superficies limpias y ambientes aireados también. "Pero no debemos ver a los microorganismos como nuestros enemigos. En la mayoría de las veces, en ellos encontramos aliados que nos ayudan a mantener nuestra salud, a aumentar el rendimiento de los cultivos vegetales, a controlar el desarrollo de pestes agrícolas o a producir en forma masiva proteínas de interés industrial y clínico. Podría hablar más a favor de los microorganismos que en contra de ellos".

LAS ARAÑAS SIEMPRE ESTÁN POR AHÍ

Las arañas del género theridiidae fueron halladas en todas las casas y en dos tercios de todas las habitaciones inspeccionadas en el estudio realizado por la Universidad de Carolina del Norte. La tan temida "viuda negra" pertenece a esta familia. Pero pese a su mala fama, es rarísimo que tanto ella como la mortífera "araña del rincón" muerdan a los seres humanos.

UTILIDAD DE LOS ÁCAROS

Los ácaros, arácnidos cuya magnitud se mide en micras, están relacionados a distintas infecciones. Pero uno de ellos, demodex folliculorum, está presente en todos los folículos, pelos, vellos y poros de las personas. Nacen, se reproducen y mueren ahí. Tienen el efecto beneficioso para la salud humana de alimentarse de tejido muerto, donde sí puede haber bacterias que sean patógenas. En el mundo animal, en cambio, se sabe que pueden lastimar la piel.

AYUDANDO AL EQUILIBRIO

"Desde un punto de vista genético, se puede afirmar que mientras el número de genes humanos es de aproximadamente 23.000, el número de genes bacterianos únicos con que cuenta el organismo es de unos dos millones. Esto da cuenta de la enorme diversidad de microorganismos que nos habitan", afirma el doctor Pablo Zunino, jefe del Departamento de Microbiología del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable. Un gramo de contenido intestinal en el colon, ejemplifica, tiene 100.000.000.000 de microorganismos, en su gran mayoría bacterias que "en un 70% no pueden cultivarse en laboratorios".

El experto recuerda que los microorganismos han evolucionado junto con el hombre a lo largo de los tiempos, colaborando con el mantenimiento de la homeostasis. "Esto es: el equilibrio de las funciones del organismo con relación al ambiente. Resulta particularmente importante en los niños, ya que una relación normal con los microorganismos permitirá un desarrollo saludable, sobre todo de su sistema inmune".

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