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Fichas, dados y tablet

Un juego de caja como los tradicionales que se combina con las nuevas tecnologías, diseñado y producido en Uruguay, competirá en un certamen mundial este año en Londres.

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Jacinto Montu con el novedoso juego.

LUIS PRATS

Podría ser un acertijo. Si tenemos tres niños y una tablet, uno de los niños jugará y los otros dos se aburrirán. Si tenemos tres niños y tres tablets, cada uno jugará por su lado. ¿Cómo hacer para que se entretengan juntos? La respuesta a este enigma desveló a Jacinto Montu (32), un emprendedor uruguayo que trabajaba en aplicaciones digitales.

Ya a los nueve años Montu había diseñado un pinball de madera, una señal de que buscaba unir lo tradicional con las nuevas tecnologías. Hoy es el principal responsable de Los exploradores en busca del tesoro perdido, un juego de mesa que a los elementos tradicionales, como un recorrido con prendas y premios, fichas y dados, les agrega el uso de una tablet o un smartphone, funcionando en conjunto.

Sin tirar dados, Montu y su equipo fueron avanzando casillero por casillero con su idea. El grupo se convirtió en la empresa Unicorn Games en la incubadora de Sinergia, el espacio de trabajo compartido que funciona en el barrio Palermo. La empresa recogió apoyos del BID y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, ya produjo su primer juego y sus personajes competirán en el "mundial" de proyectos transmedia, Power to the Pixel, que se realizará del 13 al 16 de octubre próximo en Londres.

Junto a la cofundadora, Constanza Wulff, fue creciendo el equipo, en algunos casos con el aporte de otros emprendedores presentes en Sinergia. Además, se incorporó a diseñadores gráficos e industriales y desarrolladoras de software.

Los "millennials".

Los niños nacidos después del año 2000, los "millennials" según la descripción de los sociólogos, sienten fascinación por una tecnología que creció junto a ellos. Pero el exceso en la utilización de dispositivos encierra la amenaza de refrenar las habilidades sociales y las relaciones.

"Las aplicaciones no resolvían el entretenimiento conjunto. Lo veía con mis sobrinos: cada uno jugaba por su lado. Me di cuenta que eso no se iba a resolver con más tecnología. Cuando yo era chico los juegos de caja se encargaban de ordenar todo: reglas, turnos, tirar los dados, el avance, las prendas. En resumen, toda la diversión de jugar", explica Jacinto.

La respuesta fue incorporar la tecnología para ordenar la situación. "Empecé a investigar qué había en el mercado sobre el tema y no encontré nada. Al final encontramos con mi socia la manera de combinar lo digital con el papel, las fichas y los dados", relata.

La solución.

Siempre ensayando con sus sobrinos y otros chicos, Montu fue elaborando la solución para aquella encrucijada de los tres niños y una tablet. Logró así un entretenimiento de recorrido, como el viejo juego de la oca. El objetivo de los participantes es conseguir tres monedas. Se juega tirando un dado, pero las monedas se obtienen como recompensa por ciertas habilidades en la tablet.

"La idea vincula lo físico con lo digital, manteniendo el entretenimiento. Y se necesita una sola tablet para jugar entre dos, tres o cuatro chicos", comenta.

La caja trae el tablero con el recorrido, fichas y dados, más una carta que permite descargar la aplicación en cualquier tablet o smartphone. Un video de 20 segundos explica las reglas.

"Una de las primeras ideas —indica Montu— era ir hacia juegos muy tecnológicos, pero eso generaba una diferencia muy importante entre la habilidad del dueño de la tablet y la del que jugaba por primera vez. Entonces decidimos asociarlo a habilidades que tienen todos los niños nacidos después del 2000: memoria, lógica, visualización y velocidad".

Los primeros ensayos revelaron que el juego demoraba 40 minutos en completarse, la mitad que los juegos de mesa tradicionales. Pero eso para los niños de hoy ya es demasiado extenso, acostumbrados a otra dinámica y a los premios instantáneos. "Entonces resolvimos que toda acción tenga rápidamente su premio. La partida dura hoy 24 minutos. Y encontramos que los chicos jugaban por lo menos dos partidas seguidas", comenta.

Las reglas ofrecen atajos que permiten acortar el camino, para los cuales se usa una moneda como peaje. Eso obliga a los niños a pensar si gastan la moneda o no, con lo cual también están jugando mientras esperan turno. Pueden participar los adultos en partidas que no se vuelven interminables.

"Cualquier juego tradicional puede adaptarse, pero hay que imaginar esa adaptación. Cada juego tiene una dinámica que hay que respetar para que resulte algo natural. Los niños de hoy son muy exigentes, por lo cual el estándar es alto", dice Montu.

Los exploradores ya está en venta en Montevideo y Punta del Este a 600 pesos y pronto se extenderá al resto del país. Además, hay otros dos lanzamientos previstos: Rescate del barco hundido y Escape del planeta rojo. La línea se venderá también en Argentina para Navidad. "Nos pidieron iniciar la fabricación en Argentina, pero nosotros queremos seguir con un fabricante local", comenta. "No es un juego para la clase alta. Siete de cada diez hogares en Uruguay tienen algún tipo de computadora y seis niños de cada diez tienen su propio dispositivo".

"En una semana en el mundo se juegan 3.000 billones de horas de videojuegos. En una primera visión se puede pensar: tanto tiempo desperdiciado en juegos, pero un análisis más profundo nos muestra que algo hay y algo se puede hacer. Gran parte de la idea es llevar estos juegos a la educación. Tenemos prototipos y queremos llegar al Plan Ceibal", afirma Montu.

Equipo.

Los protagonistas de Los exploradores integran un equipo que enfrenta desafíos. Cada uno tiene una habilidad que se complementa con las de sus compañeros para resolver esos problemas que se les van presentando. Uno de los personajes es el que cuida al grupo; otro representa la planificación; otros dos son los valientes, los que se arriesgan. El perro es quien tiene la intuición para aconsejar y tiene su propio perfil en Twitter.

El proyecto de Unicorn es ambicioso, pues pretenden incluir sus personajes en una revista educativa y presentarlos en juegos de cartas coleccionables.

Al mismo tiempo, Los exploradores fueron seleccionados el martes pasado por el jurado de Mediamorfosis 2015 en Buenos Aires, como uno de los dos proyectos transmedia de la región que participarán en el Power to the Pixel de Londres, considerado el encuentro transmedia más importante del mundo.

Además, Montu fue invitado hablar en el Mediamorfosis Uruguay que se realizará mañana en Montevideo.

Los antiguos egipcios ya jugaban.

Los juegos de mesa tienen una tradición milenaria. El llamado juego real de Ur se practicaba en la antigua Mesopotamia hace casi 5.000 años. Según las investigaciones arqueológicas, se utilizaban siete fichas (negras y blancas, como en las damas o el ajedrez) sobre una tablilla, más tres dados piramidales, aunque se ignoran sus reglas. Una pintura en la tumba de la reina egipcia Nefertari (siglo XIII a. de C.) la muestra jugando al senet, que podría ser un derivado del juego de Ur o bien un antecesor del actual backgammon. Tutankamon tenía cuatro senet en su tumba para distraerse durante la eternidad. Se asegura que la primera versión del juego de la oca fue regalado por Francisco I de Médicis de Florencia a Felipe II de España hacia 1574. El ludo es una adaptación patentada en 1896 de un viejo juego de la India. El Monopoly fue creado a comienzos del siglo XX.

Se juega sobre una mesa.

Como el ludo y otros tradicionales entretenimientos, Los exploradores en busca del tesoro perdido se juega sobre una mesa, con un tablero, fichas y dados. La novedad tecnológica es el agregado de una tablet o un smartphone, que permite obtener monedas para seguir adelante y ganar el juego. Según el lugar del recorrido donde caiga el participante, la aplicación descargada indicará el premio o la prenda, que saldrá de una rápida y sencilla intervención en el dispositivo electrónico, que requerirá ciertas habilidades.

El elemento tecnológico.

El juego tradicional se complementa con la tecnología aportada por la tablet, "gancho" imprescindible para capturar la atención de niños nacidos entre dispositivos electrónicos. "La intención es generar una dinámica que va y viene entre lo físico y lo digital todo el tiempo", explica Jacinto Montu. Unicorn lanzará antes de fin de año otros dos juegos con el mismo esquema, pero el proyecto va más allá y pretende alcanzar fines educativos a través del Plan Ceibal. E incluso se proyectan juegos que interactúan entre sí, una suerte de Internet de los juguetes.

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