Nombres del Domingo

Fassbender, un actor sin tregua

Con apariencia de gentlemen, dicen que en el set es “casi suicida”. Por su interpretación de Steve Jobs es uno de los candidatos al Oscar.

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Antes de ser actor soñaba con tener una banda de heavy metal.

"Soy terrible con la tecnología. Se comporta de forma extraña a mi alrededor. Las cosas se me rompen permanentemente. Durante mucho tiempo rechacé el teléfono celular, hasta que la gente me decía, ‘No te podemos encontrar nunca. Esto no puede seguir así’". Una declaración tan cierta como sorprendente. Sobre todo cuando viene del actor que se acaba de poner en la piel del visionario empresario Steve Jobs, creador del imperio Apple. Y más increíble aún porque con esa interpretación Michael Fassbender (38) se convirtió, por segunda vez, en firme candidato al Oscar como Mejor actor. Pero, como siempre alegan los actores, una cosa es la pantalla y otra es la vida real. Y eso, Fassbender, lo tiene más que claro.Como actor, ha dicho, él queda al servicio de la historia. Su dedicación le ha valido ser calificado como uno de los intérpretes más sólidos, valientes y versátiles de su generación. En el último lustro, este pelirrojo de ojos azules y aficionado a las botas Dr. Martens y la Fórmula 1 pasó de ser un pequeño actor con dotes para las tablas a un ícono global capaz de manejarse con igual destreza en el cine independiente como Macbeth o los grandes taquillazos como X-Men. "Se ha convertido en uno de los actores más relevantes que ha engendrado el séptimo arte en los últimos años. Un todoterreno para el que no existe reto imposible. Ni papel menor. Un renacentista con aspecto de gentlemen que ha conquistado Hollywood al asalto en una guerra fulgurante que le ha llevado desde las calles de Londres, donde comenzó a foguearse, hasta la meca del cine en tan solo cinco años", escribió El País de Madrid tras el estreno de 12 años de esclavitud, en 2013, por la que Fassbender estuvo nominado al Oscar como Actor secundario.

A juzgar por los directores que lo han elegido, los últimos filmes que ha protagonizado y los elogios de sus colegas, podría pensarse que su vocación siempre estuvo clara. Sin embargo, eso está lejos de ser la realidad. Durante más de una década, nadie le prestó demasiada atención. Cuando aún era un desconocido llegó a protagonizar anuncios para que los jóvenes se alistaran en las fuerzas especiales del Ejército británico o para que eligieran la célebre cerveza Guinness. Fue el entonces novato —hoy ya oscarizado— director londinense Steve McQueen quien descubrió el diamante en bruto. Y lo convirtió en su actor fetiche.

La dupla debutó con Hambre (2008), donde interpretó al terrorista del IRA en huelga de hambre Bobby Sands. Después llegó Shame: sin reservas (2011), donde logró un perfil seductor y oscuro como un adicto al sexo. En el medio, Matthew Vaughn lo vio y lo incluyó en la saga de los X-Men. Su presencia en Hollywood era irreversible. Acto seguido, aparecieron en escena Ridley Scott, Quentin Tarantino, Steven Soderbergh, David Cronenberg y Danny Boyle, director de su último reto, Steve Jobs (2015).

"Michael es como un Errol Flynn moderno: un tipo divertido, jovial, con gran sentido del humor, al que le gusta salir de noche, pero que a la mañana siguiente se presenta en el plató excelentemente preparado (...) Le vi en Hambre y luego en Bastardos sin gloria y pensé que era mi hombre. No me equivocaba", dijo Cronenberg, que le tuvo a sus órdenes en Un método peligroso, film en el que encarnaba al psiquiatra Carl Jung.

En el set, Fassbender no es un actor cualquiera. Pese a la elegancia clásica que brota por sus poros, cuando actúa se transforma. Es lanzado, imponente, casi suicida. Las palabras "bestia" o "límite" aparece en boca de todos aquellos que han trabajado con él. "Michael da miedo. Tiene una intensidad en lo que hace que he visto en pocos actores a lo largo de mi carrera. A veces tenía la impresión de que si el guión hubiese puesto que tenía que morirse, él habría muerto", dijo la actriz Carey Mulligan, con quien compartió el set de Shame. En esa película, el actor no puso objeciones en hacer más de un desnudo frontal. En Hambre no había tenido prurito en adelgazar 15 kilos en base a una dieta de sardinas, nueces y moras.

"Lo que busco es participar en películas que trascienden el momento, de las que se hable, aunque sea un rato al salir del cine o con suerte incluso al día siguiente. Me gustan los papeles provocadores. Los seres humanos somos muy complejos, con muchos matices y por eso busco personajes que también lo sean, son los más interesantes", dijo a El País de Madrid.

Fassbender habla, seguramente, desde su propia experiencia. En la juventud, supo tener una larga melena y aspirar a convertirse en guitarrista de heavy metal. Recién a los 17 años participó por primera vez en una obra de teatro. Su debut fue interpretando a una hermanastra de Cenicienta, malvada, detestable. A él no le importó nada y, sobre las tablas, se dio cuenta de que actuando su corazón latía más fuerte. Nacido en Heidelberg (Alemania) y criado en Killarney, un pueblo de Irlanda, se formó como actor en la Central School of Speech and Drama. Su primer papel en un producto relevante fue en Band of brothers (2001), la miniserie de HBO sobre la Segunda Guerra Mundial producida por Tom Hanks y Steven Spielberg.

En 2015, este germano-irlandés protagonizó tres estrenos, tiene cinco películas en carpeta par este año 2016 y otras dos previstas para 2017. Así las cosas, no parece tener intención de tomarse un descanso: "Cada uno tiene su método; para mí, la manera más rápida de deshacerme de un personaje es meterme en otro. Siempre he funcionado así, y así es como voy a seguir haciéndolo mientras me lo pueda permitir. ¿Descansos? Claro que me tomo descansos", dijo. El último fin de año, por ejemplo, lo pasó en Uruguay.

La revancha por el Oscar.

En estos años de carrera Michael Fassbender estuvo nominado muchas veces pero ganó pocos premios, al menos en las ligas mayores. Hoy tendrá su segunda oportunidad de volver a casa con una estatuilla dorada por su papel en Steve Jobs. También fue candidato al Oscar en 2014 por 12 años de esclavitud. Esta vez compite con Matt Damon, Eddie Redmayne, Leonardo Di Caprio y Bryan Cranston.

De amores, rumores y visitas a José Ignacio.

Antes de cada entrevista con el actor, su agente se asegura de aclarar: "Nada de preguntas personales". Así, a falta de declaraciones, los rumores corren. Con fama de Casanova, se lo ha relacionado con cada actriz con la que ha trabajado. Y con las que no también. En la larga lista estuvieron Eva Mendes y Charlize Theron, entre otras. Hoy se lo relaciona con la sueca Alicia Vikander, también candidata al Oscar por La chica danesa, con quien pasó Fin de Año en José Ignacio.

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